Ridículo. No encuentro otra palabra, abuela. Un ridículo espantoso. 31 páginas firmadas por la Federación Internacional de Tenis (ITF) para archivar en la historia de la vergüenza de este deporte. Le cuento. Marin Cilic es un tenista croata. El 1 de mayo de 2013 entregó dos muestras de orina (A y B) con el número 3042183 después de un partido en Munich. Ambas contenían niketamida, un estimulante prohibido.

El 10 de junio se confirma el positivo y el 11 el jugador recibe en Londres la notificación oficial. Pero sigue jugando tanto el torneo de Queen’s como Wimbledon, eliminando a Dodig, Feliciano, Berdych, Hewitt y Baghdatis. Señores de ITF, ¿en qué ventanilla reclaman estos jugadores el dinero que perdieron en premios con esas derrotas ante un jugador que oficialmente se había dopado, consciente o inconscientemente?

En una carta fechada el 26 de junio “el jugador admite la presencia de la sustancia en su cuerpo y por tanto la comisión de una infracción de dopaje, y acepta voluntariamente su suspensión de la competición”. Ojo. No hablamos de la presunción de inocencia de un deportista. Ya teníamos análisis, positivo y confesión. Ese 26 de junio, por si no lo recuerda abuela, el chico este croata se retiró de Wimbledon inventándose una lesión de rodilla. En una rueda de prensa oficial y con el silencio cómplice de la ITF.

¿Recuerda lo importante que son para usted las catedrales de Dios? Pues para nosotros, los amantes del tenis, Wimbledon es la catedral. Y la mancharon. Y la escupieron. Los que dirigen, no sé muy bien hacia dónde, este bendito deporte. ¿No lo entiende, verdad? Pues aquí va el remate. La ITF, en ese documento oficial, admite que Cilic se inventó la lesión de rodilla “para evitar publicidad adversa”. Sólo hay dos opciones. O ustedes son tontos o pretenden que los seamos todos nosotros. ¿Qué mayor publicidad adversa que jugar y bromear con el dopaje?

No sé a usted, abuela, pero a mi me importa muy poco que el jugador niegue que intentase mejorar su rendimiento deportivo. Que atribuya el positivo a unas pastillas de glucosa cuyo prospecto no entendió porque estaba escrito en francés. Que el Tribunal acepte esta versión y le suspenda sólo nueve meses (24 es la máxima sanción por dopaje). El daño está hecho. Y no recae sobre el supuesto tramposo ni los supuestos gobernantes del tenis. Recae sobre este bendito deporte al que no dejan de apalear.

Abuela, respóndame con sinceridad. ¿Usted creerá al próximo jugador que se retire de un torneo con una misteriosa lesión? ¿Usted creerá a la próxima federación que presuma con premeditación y alevosía de su lucha contra el dopaje? ¿Usted no se enfadaría, y mucho, si fuese un tenista limpio y se encuentra toda esta patraña enmascarada oficialmente? ¿Usted, querida abuela, no está harta de tanta farsa y tanto farsante?

Señores de la ITF, señor Marin Cilic, lávense la boca con jabón, como recomendaba mi sabia abuela cada vez que yo lanzaba uno de esos exabruptos que tanto se merecen hoy. Y déjennos a los amantes del tenis, a los que de verdad le queremos, vibrar, gritar y cantar las hazañas de nuestro deporte sin preguntarnos “¿este también será un mentiroso y un tramposo?”. Por cierto abuela, la propia ITF califica a Cilic como “un hombre honesto y de confianza”. Vaya usted, que siempre habla muy claro, y explíquele a ambos qué significan esos dos resobados calificativos. Explíqueselo bien, a ver si dejan de hacer el ridículo con un tema tan serio como el dopaje.

  • Andres Vargas

    Increíble, pero cierto hasta los mas altos mandos del tenis están incrustados de porquería. Que será de los entes nacionales o regionales? A nuestra bella imaginación queda…

  • Santi

    Que pena de sistema antidopaje, espero que no vuelva a pasar por el bien de este gran deporte

  • Witold

    Da gusto leer esto, el ver que hay gente, periodistas que se dan cuenta de la magnitud del problema, es todo lo que nos queda en este penoso ejemplo muy poco ejemplar.

    (Ahora, el jugador llega a ser español, y lo que leemos en la prensa, en los blogs, en twitter, son imprecaciones contra la ITF no por encubrir sino por sancionar. Declaraciones de miembros del gobierno a favor del tenista. Absolución pronunciada por las instancias nacionales, bajo los aplausos patrióticos. Indignación general cuando cae la sanción definitiva. Apoyo de los colegas de otros deportes hacia el campeón. En fin…)

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