La complicidad se notó en los pequeños detalles, pero también en los grandes. Rafael Nadal y Marc López derrotaron 6-3 y 6-1 a los austríacos Peya y Marach, se clasificaron para las semifinales de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (jugarán con Daniel Nestor y Vasek Pospisil, vencedores 6-3 y 6-1 de los italianos Seppi y Fognini) y se aseguraron estar en la pelea por la medallas. Si pierden mañana ante los canadienses, podrán asaltar el bronce. Si ganan, la plata estará asegurada, pase lo que pase en la final.

Por encima del partido, coronado sin problemas ante una pareja curtida en mil batallas, la química que los españoles llevan exhibiendo desde el primer día que se unieron en Río. Respaldados por una gran amistad, coleccionados también un puñado de méritos deportivos durante las veces que se han juntado en el circuito para jugar juntos, Nadal y López le volvieron a explicar al mundo por qué el motor de una pareja de dobles es la química, el buen rollo, eso que llaman feeling, que tras la raqueta exista algo más.

Por supuesto, se puede ganar sin que una pareja se hable, y ahí está la historia para confirmarlo. Pero las posibilidades de que eso ocurra son bastante menores. Nadal y López se conocen desde hace muchos años, cuando Marc intentaba buscar su lugar en el circuito y el mallorquín le acogía de de vez en cuando (como en Wimbledon). Han entrenado mil veces, se han medido en partidas a la video-consola, han discutido sobre fútbol (son del Real Madrid y del Barcelona, respectivamente) y tienen mil aventuras que contar, vividas en todos los rincones del mundo.

La complicidad está ahí, a la vista de todos durante los partidos. Nadal está pendiente de pedirle al recogepelotas dos bolas para que Marc pueda cumplir su manía (pasar un par de pelotas por la red antes de restar). López está atento por si a Nadal le faltan sus toallas o una de sus botellas se ha movido de posición. No hay una mala mirada entre ellos, un mal gesto, una queja. Si Nadal juega mal, como pasó ante Del Potro y Gónzalez en octavos, ahí está el otro para hacer de escudo. Si es al revés, lo mismo. Da igual que las cosas salgan bien o mal porque la actitud nunca se pierde, es algo con lo que no se negocia. Son pequeños detalles, sí, pero hacen posible las grandes victorias.

En Río, dos amigos por una medalla olímpica. Así sabe mejor.

  • Jaime (HALA MADRID) #TeamSasha

    Totalmente de acuerdo. Hoy me ha dado mucha pena ver la actitud de Garbiñe, y eso que es mi jugadora favorita del circuito. Carlas largas y malos gestos… como si el dobles no fuera con ella cuando Carla lo estaba dando todo para ganar. Entiendo que le duela la derrota ante Puig, pero hay que levantarse y seguir luchando en lo que queda. Espero que tenga química con Rafa en el mixto.

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