Más allá del resultado. Miremos más allá del resultado. Es una máxima que suele proteger Xavier Budó al contemplar competición. Una orientación a lo relativo. Un discurso que mantuvo fiel al ver ceder a Carla Suárez, primera española e inseparable pupila, en la tercera ronda de Indian Wells. Porque en los libros queda un losa irreparable ante la francesa Cornet. Una derrota sin vuelta de hoja bajo un marzo soleado. En el ambiente del valle californiano, sin embargo, flota ese halo de atleta insurrecta. De mujer derrotada, mas nunca perdedora. De saco el partido o me sacas a rastras. “El partido ya lo has ganado” escucha Suárez, cara a cara con Budó en una brega que se le escapa entre un maremágnum de drama. “No puedo ni correr” espeta Carla exhausta, con el rostro enrojecido como la entrada al averno. Ardiendo en una colisión donde corren más las horas que las propias mangas.

Para salir de Indian Wells exige Carla el pulso más largo de la temporada WTA. Una tortura de 206 minutos desgranada en 250 puntos. Un esfuerzo titánico como paso previo a capitular. Una discusión de mandíbulas apretadas. Entre líneas, grandes trazos del perfil que se persigue. Competir hasta el límite. Intensidad desde la primera hasta la última bola. Brega sin descanso entre los machetazos del encuentro. Y responde a los palos que se interponen en sus ruedas. Aparecen en el primero, donde una rotura difuminada a imagen de lo ocurrido días atrás ante Alize en Dubái, amenaza con traer viejos fantasmas. Surgen en el segundo, cuando tres pelotas de partido desprendidas se convierten en un billete a la manga decisiva. Y surgen en el tercero, donde con siete roturas de entrada el partido pierden cualquier guión, elevando el tono a la máxima locura. Un carnaval de grietas donde florece la sinrazón.

Drama a borbotones. Un hábitat creado al más puro estilo de la francesa, caminando en el desierto y con la gesticulación desmedida como bandera. Para Carla, buscando una infidelidad a su carácter relajado, el reto va tomando forma. Evitar caídas dramáticas, frecuente en 2013, en mitad de las giras. Poner cerco a las desconexiones. Unos pulmones justos tras un último mes frenético, con aire de tres continentes y esfuerzos en dos tarimas, respiran con la conciencia tranquila. Suele decirse, para ensalzar una inclinación honrosa, que más vale una derrota peleada que una victoria casual. Se marchó un partido que las grandes no perdonan. Se caló un sudor que las pequeñas no entregan. Empapado hasta el último poro, estiradas hasta el límite las propias fuerzas, Suárez perdió una batalla. Pero sumó galones para la guerra.

  • lola del castillo

    Carla es lo menos malo del tenis femenino español, que es muy mediocre.

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