Este año estoy un poquito más alejada de Wimbledon de lo habitual. Me había malacostumbrado a estar siempre en el SW19, ya fuera en Southfields o un poquito más al oeste, pero siempre aquí. Me gusta vivir el día a día de este Grand Slam en la village. Lo hace más especial. Para ahorrar un poquito, me he alquilado una habitación en el SW18 y aunque en el mapa parece que está muy cerca, cada mañana hago un buen paseo de cuatro kilómetros. Es un pequeño sacrificio para que no duela tanto el bolsillo.

Me va bien. Es una manera de despertar, aclarar la mente y organizar mentalmente la jornada. Además llego a Wimbledon Park, donde todos aquellos que llevan días haciendo cola para entrar al All England Club aún están desmontando las tiendas de campaña. Me gusta imaginar historias personales de la gente que está dispuesta a pasar horas y horas a veces solo para una entrada general. Me gustaría saber qué profesión tienen, cuál es su primer recuerdo tenístico, por qué Wimbledon y no otro torneo… Qué comieron o cenaron, desde donde vienen… Mil preguntas.

Una vez paso el parque, ya me pongo en modo cuestionario al tenista. Hoy teníamos tantas ruedas de prensa, que es vital tener ciertos principios base para preguntar. No siempre tienen que ser cosas concretas de un punto, principalmente porque no habrás tenido la oportunidad de ver todo el encuentro. Pero sí dejar que sea el propio jugador quien exprese su opinión y que él mismo te abra la ventana a nueva preguntas.

A veces, en ruedas de prensa, uno debe escuchar más y dejarse llevar que no salir con sus propias preguntas. Me ha sorprendido, sin embargo, lo íntimo de algunas ruedas de prensa, o conversaciones, por llamarlo diferente. Aún me asombra cómo medios de comunicación que se gastan un buen dinero en enviar a alguien para cubrir el torneo on site, acepten que sus enviados especiales acudan solo a las ruedas de prensa de tres jugadores y listo.

Tenemos la suerte de tener un gran número de jugadores en un Grand Slam. Deberíamos aprovecharlo. Escuchar qué tienen que contarnos. Porque solo así el jugador se sentirá más cómodo, explicará más y el trabajo quedará más redondo.

En eso también pienso por la mañana cuando camino esa hora. Otros pueden permitirse taxis o transporte oficial y llegar bien entrada la jornada. Y no venir a ruedas de prensa. Y luego aquellos que sí vendrían, se han tenido que quedar en tierra porque no les dan permiso a su presupuesto. La vida al revés.

  • Sigrid Huarte

    Interesante relato. A ver que nos puede contar en los siguientes días.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados