Rafael Nadal tuvo que darse de baja de Roland Garros y pareció que todas las opciones españolas se fueron con él a Mallorca. Hubo directores de periódicos de que, asumiendo que ya no estaba el nueve veces campeón en París, no merecía la pena estar en la capital francesa. Quedaban entonces ocho españoles en liza. Más que suficientes para justificar una cobertura in situ.

A veces la justicia poética hace acto de presencia cuando menos te lo esperas. Y hoy podemos decir que hay tres jugadores de casa peleando por los títulos de campeones. Garbiñe Muguruza buscará su primer trofeo de Grand Slam en la final femenina individual y la dupla de los Super López -Marc y Feliciano- tratarán de llevarse el título en dobles masculino ante los hermanos Bryan.

“A veces, un súper campeón como Nadal eclipsa a cualquier otro gran jugador en su país. Es así. Nosotros hemos llegado a la final de dobles y tenemos la suerte de tener a Garbiñe en la femenina”, reflexionó Feliciano tras su increíble racha con Marc. “Para el tenis español es un éxito. Hay dos finalistas en Roland Garros. Es el torneo soñado”, continuó. Y no le falta razón.

Si la noticia de los López ya es digna de alabar, el caso de Garbiñe es el claro ejemplo a presentar cuando un jefe te diga que no vale la pena ir al sitio. Si está inspirada, es candidata a todo. Ella será la razón por la que viajemos a la otra punta del mundo. Porque como dice el mismo Feliciano, “en torneos grandes, Muguruza ya tiene buenos resultados. Verla en una final de Grand Slam significa que es candidata a estar arriba, a pelear por los grandes torneos y a ser una campeona de cara al futuro”.

Y no me olvido de Carla Suárez. Ni de Roberto Bautista. Cuando la generación mágica de los treintañeros digan adiós, ellos acompañarán a Garbiñe en las segundas finales de Grand Slam.

Así que, ¡al loro! Que no estamos tan mal.

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