La evolución de las raquetas

Xavi Segura desde la ciudad de Barcelona

Raquetas. La espada del guerrero. El estetoscopio del médico. La paleta del albañil. La herramienta de trabajo de los tenistas y el mejor ejemplo de la gran evolución de materiales que ha sufrido su deporte: madera, acero, aluminio, carbono, grafito, fibra de vidrio y titanio.

Madera. En 1934 se fabrica la primera raqueta compuesta por diferentes láminas de madera. La más común, la de fresno. Y el mayor problema, marcos muy pesados y poco duraderos, pues la madera cedía con el tiempo. Además, los jugadores recibían muchas vibraciones al golpear la pelota, con lo que era frecuente la lesión conocida como ‘codo de tenista’. Eso sí, partidos inolvidables y grandes leyendas de la historia del tenis portaban raquetas de madera. Rod Laver, Arthur Ashe, Manolo Santana o Billie Jean King demostraron que el talento no entiende de vibraciones ni epicondilitis.

Acero. En 1968 se soluciona uno de los problemas con la introducción del acero en el mundo del tenis. Mucho más rígido que la madera, con él se consigue darle una mayor durabilidad a la raqueta. Pero el peso y las vibraciones siguen siendo un dolor de cabeza para los fabricantes.

Aluminio. Sólo dos años después, en 1970, se apuesta por el aluminio. Con éxito. Las raquetas adelgazan y dejan de vibrar. Jimmy Connors, el tenista con más victorias y más títulos de la historia, hace famosa la Wilson T-3000, una de las raquetas más vendidas de toda la historia.

Carbono, grafito y fibra de vidrio. En 1974 le llega el turno a las fibras de carbono, especialmente en forma de grafito por su calidad y menor coste. Adiós a las vibraciones. Con él se consiguen marcos más rígidos, ligeros y resistentes, pero aumentan los gastos de fabricación y venta al público. Y como los marcos no pueden ser fabricados en su totalidad con grafito, rápidamente se mezclan con fibra de vidrio. Baja el precio y se mantiene la calidad.

Titanio. Los fabricantes siguen obsesionados en crear marcos más ligeros sin perder rigidez, y no cesan las investigaciones en busca del confort del tenista. A finales de la década de los 90 aparece con fuerza el titanio. Unos polvos (Titanate) se mezclan con una cola (resina epoxi) y el resultado es un marco muy rígido, pero el grafito sigue siendo tres veces más duro y ligero que el titanio.

Como ven, la evolución ha sido y seguirá siendo continua. Siempre hay un material nuevo por descubrir para facilitar y alargar la vida deportiva del tenista. Además, la novedad en los productos es la única vía que tienen los fabricantes para intentar captar nuevos adeptos a este deporte desde caladeros tan prolíficos como el fútbol o el baloncesto. Ciencia, evolución y tenis. Tres grandes amigos.

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