Isner, el hombre de fuego

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

El ritual se repite una y otra vez. Es un movimiento mecanizado. Tan instintivo como trabajado. John Isner es uno de los artistas del servicio, capaz de trazar parábolas perfectas sin respuesta. El estadounidense es el heredero de Milos Raonic, Ivo Karlovic. Andy Roddick, los únicos jugadores que han superado los 1.000 aces en una misma temporada en el siglo XXI. ‘Acener’ es el bombardero de la ATP. De su raqueta emana fuego a discreción que desquebraja el cuadro de saque del rival. La pasada campaña lideró el ránking de cañoneros, alcanzando los 1.005 saques directos, mientras que en 2010 batió su propio récord elevando el número de puntos gratuitos hasta los 1.048.

Sus 2,08 m. y su gran envergadura le permiten fusilar a sus rivales con una media de 16 aces por partido. Por si fuera poco, el gigante de Greensboro es propietario del récord de saques directos en un mismo encuentro, con 113 en Wimbledon 2010 ante Nicolas Mahut, en el que sería el partido más largo de todos los tiempos. Pero John Isner es algo más que una muñeca de acero al servicio. Domina la derecha y se desliza con sutileza por la pista, como si sus 108 kilos apenas pesaran sobre sus piernas. Responde a las bolas por debajo de la cintura. Las suple con muñeca y talento. Con colocación e intuición. Sobre todo cuando el escenario está custodiado por la bandera estadounidense. Y es que las pistas de su país constituyen su particular santuario sagrado. Ante su público, Isner ha firmado 14 finales, o lo que es lo mismo, el 87% de las que ha disputado a lo largo de sus siete temporadas como profesional. Sólo en Auckland, donde además levantaría el primer entorchado de su carrera, y en Belgrado, se plantó en la última ronda sin que las barras y estrellas coronaran la pista central.

En 2010 acumuló 1048 saques directos, liderando la clasificación con holgura

Sobre la superficie rápida americana, donde aprendió a amar este deporte, fraguó su etiqueta de top 10, donde ha permanecido durante 15 semanas. Newport 2011 y 2012, Winston-Salem 2011 y 2012, Houston 2013 y Atlanta 2013 conforman su catálogo de títulos en territorio estadounidense. Además, los Masters 1000 de Indian Wells y Cincinnati le vieron acariciar el trofeo. Pero Federer, primero, y Rafa Nadal, después evitaron que siguiese alimentando su sueño derrotándole en la final. De momento, más allá de quimeras y viejas aspiraciones, sobre sus hombros porta la responsabilidad de encabezar el ejército de ‘marines’ en el circuito ATP. Es el líder de una generación que debe soportar sobre sus espaldas los récords y marcas que han convertido a Estados Unidos en la primera potencia mundial. Roddick, Sampras o Agassi fueron los últimos en alimentar el prolífico palmarés norteamericano. Ahora Isner es la cabeza visible de un país que sólo cuenta con dos jugadores en el top 50 (también Sam Querrey), pero que pelea por colocar a raquetas como Ryan Harrison, Jack Sock o Denis Kudla en la élite del tenis mundial.

Más vale tarde… Isner es un jugador atípico. Su país de origen y su estatura, más propio de un ala-pívot que de un tenista, le colocaron en la órbita de múltiples clubes de baloncesto. Tanto es así que el estadounidense desarrolló su pasión por la canasta hasta los 16 años y durante su infancia su habitación estaba empapelada con los pósters de su ídolo, el mítico jugador de Utah Jazz, Karl Malone. Pero el tenis acabaría arrebatando la que pudo ser una futura estrella de la NBA. Su paso por la universidad fue clave. Durante su formación académica en la Universidad de Georgia, donde explotó sus cualidades con la raqueta, se convirtió en el alumno más aventajado, rompiendo todos los récords históricos de victorias tanto en singles como en dobles. Mientras alimentaba su éxito al calor de la NCAA el circuito profesional esperaba a uno de los jugadores llamados a formar parte de la élite de la ATP. El salto se produjo a los 22 años. Desde entonces afiló su raqueta, armó su brazo y preparó su cabeza para sorprender al mundo a base de cañonazos.

¿Sabías que…? Isner promedia esta temporada una media de 15,6 aces por partido. En 2012 firmó 16,7 saques directos, mientras que en 2010 finalizó la campaña con un coeficiente de 16,9 servicios sin respuesta.

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