Daniel Nestor: doble leyenda

Antonio Arenas desde la ciudad de Madrid

Cuenta la leyenda que hubo un jugador capaz de desligarse de las limitaciones terrenales para alcanzar la eternidad en cada uno de los grandes torneos que disputó. Esa misma fábula relata que su amor por el tenis le llevó a superar cuantas adversidades se presentaron en su camino para erigirse como el doblista con más victorias de todos los tiempos. La leyenda es apasionante y lleva escrita a fuego el nombre de su protagonista. Pero lo mejor es que su epílogo es incierto. Está aún por escribir. Aunque se antoja irrealizable compilar todos los  capítulos que jalonan la trayectoria del intérprete de la leyenda, intentaremos siluetear algunos rasgos de su figura.

El 18 de septiembre del año 2000 Todd Woodbridge miró al público que abarrotaba el NSW Tennis Centre de Sidney. Estaba en casa. Ante su gente, ante sus compatriotas. Notaba la presión. Aquel día no competía por la gloria personal. Peleaba por su nación y por sus colores, por Australia. Había fallado el primer servicio y no podía errar el segundo. Pero lo hizo. Estrelló la pelota en la red. Una vez más. Había cometido una doble falta en el tie break del cuarto set. El partido estaba terminado. Tanto él como su inseparable amigo Marc Woodforde contemplaban estupefactos cómo se habían esfumado todas las opciones de lograr el anhelado oro olímpico en los Juegos que albergaba su propio país. El ladrón que les usurpó la gloria era un proyecto de leyenda. Su nombre, Daniel Mark Nestor, un tipo nacido en Belgrado que aquel día, en territorio aussie, conquistaba con Sebastian Lareau la primera medalla canadiense en la historia de este deporte.

Nestor, nacido en Belgrado, conquistó en Lareau la primera medalla canadiense de la historia

La de Sidney fue tan sólo una gesta de cuantas jalonan la fértil carrera de uno de los mejores doblistas de la historia. Concretamente, Nestor ha sido el único jugador capaz de conquistar los cuatro Grand Slam, los nueve títulos de Master 1000, la Copa Masters y el oro olímpico. Un total de 81 títulos intentan hacerse hueco en las abarrotadas y fértiles vitrinas de un excepcional profesional y de un tipo generoso y solidario. Pocos saben fuera de su país que Nestor lleva diez años organizando cenas benéficas cuyos ingresos van destinados al  North York General Hospital, centro médico para el que ya ha recaudado más de 800.000 dólares. Esa valía humana y personal ha sido siempre acreditada por sus perennes compañeros de viaje Mark Knowles, Nenad Zimonjic y Max Mirny.

Pese a tener orígenes balcánicos, su compromiso con el equipo nacional canadiense ha estado arraigado siempre en una fidelidad inquebrantable.  Esa pasión por la Davis nació el 31 de enero de 1992 en el Pacific Nat’l Agrodome de Vancouver. Con tan sólo 20 años, Nestor había sido convocado por Pierre Lamarche para formar parte del equipo en la primera eliminatoria del grupo mundial que debía enfrentarles a Suecia. El azar quiso que aquel chaval tuviera que jugar el segundo partido de la serie ante Stefan Edberg, ídolo del momento gracias a los cinco Grand Slam que le catapultaron durante dos años al frente del ranking mundial. Nestor asumió con responsabilidad el reto y logró una épica victoria ante el sueco en cinco sets. Fue aquel un fin de semana aciago, ya que los suecos voltearon el 2-0 inicial y se adjudicaron el triunfo en la eliminatoria tras la derrota (también en 5 sets) de Nestor frente a Gustaffson. Han pasado más de dos décadas desde aquel frenético debut. Y tras 21 años de compromiso ha disputado 45 eliminatorias, un total de 77 partidos entre ambas disciplinas y la friolera cifra de 31 victorias en la modalidad de dobles. Los cinco últimos triunfos los ha obtenido con su nuevo pupilo Pospisil, al que casi dobla en edad y con el que ejerce labores docentes propias de un maestro. Vasek siempre podrá decirle a sus descendientes aquello de: “Yo jugué con Nestor”.

Su compromiso con Canadá ha estado arraigado siempre en una fidelidad inquebrantable 

Además de ser un motivador nato, Daniel es capaz de encriptar su juego en las proximidades de la red, de desenvolverse con versatilidad sobre la línea de fondo y de ejecutar pacientemente saques directos en los momentos clave (lleva cerca de 1500 aces en su carrera).  La calma es precisamente una de las virtudes que ensalzan su figura. Sinese temple hubiera sido incapaz de protagonizar en Wimbledon 2006 uno de los partidos de dobles más largos de la historia con la victoria en 6 horas y 9 minutos con Knowles frente a la dupla Aspelin/Terry (23-21 en el quinto set) o de estar a punto de llevarse el antológico Tie Break que le finalmente le arrebató Ivanisevic en el US Open de 1993 (20-18).

El pasado mes de agosto, durante el torneo de Winstom-Salem, Daniel Nestor alcanzó el escalofriante registro de 900 victorias cosechadas a lo largo de su carrera. Números nada desdeñables si tenemos en cuenta que a nivel individual sólo han superado este registro Connors, Lendl, Vilas y Federer.

Y su sed es inagotable. Con su recién estrenada dupla (el polaco Maryus Fyrstenberg) ya en la primera semana de 2014 ha logrado en Brisbane el hito de cosechar títulos en el circuito durante 21 años consecutivos.

El propio Roger afirmó: “Daniel ha logrado todo lo que se puede conseguir en el tenis”. Que alguien se atreva a refutarlo.

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