Xie xie, Beijing

Xie xie, Beijing. La capital del nuevo imperio. Ni elegida a propósito. Y eso que aquí soy un laowais. Un guiri, vamos. ¡Puedo hacer turismo! Son tantos, que puedo perderme entre ellos. Dicen que aquí viven 20 millones de personas. Da igual. Aunque se reúnan los casi siete millones de habitantes que tiene el mundo sé que hoy nadie es tan feliz como yo.

Hoy es 18 de agosto de 2008. Acabo de despertarme en la Villa Olímpica. Miro a la derecha y veo el oro que gané ayer. Miro a la izquierda y veo un periódico: “Rafa Nadal ya es el número 1 del mundo”. Así da gusto despertarse. Y todavía tengo en el paladar el regusto de Wimbledon. Ese sí que era mi sueño. Qué partidazo. Y ante Roger Federer. Entre tantas alegrías casi ni me acuerdo de que este año también gané Roland Garros. Ya van cuatro.

Aquí en la Villa nos lo estamos pasando de maravilla. Ya tenía ganas de vivir de verdad la experiencia olímpica. En Atenas jugué el dobles con Charly, pero casi ni me enteré. Aquí he respirado olimpismo desde el primer día. Sobre todo con los chicos del basket. Alguna que otra noche se nos ha ido un poco la hora, pero entre póker, PlayStation y hamburguesas del McDonald’s que iban a buscar los que perdían disfrutamos como nunca.

He conocido a deportistas que tienen mucho mérito. Seguro que ni os suenan sus nombres, pero se merecen todos vuestros aplausos. Las chicas de la sincro, los del piragüismo, los gimnastas… Todos quieren hacerse fotos conmigo y no se dan cuenta que les admiro tanto como ellos a mí. Ojalá tuviesen tantas facilidades como nosotros, los tenistas. Ellos sí que se la juegan en estos 16 días. O están entre los mejores, o no tendrán beca para seguir entrenando y compitiendo.

Dicen que el tenis no debería estar en los Juegos Olímpicos porque le damos más importancia al Grand Slam que al oro olímpico. No sé el resto, pero yo vine aquí a por el oro. Después de Wimbledon nada me hacía más ilusión. Este es el título más difícil de ganar, porque sólo tienes una oportunidad cada cuatro años.

En semifinales me tocó jugar contra Novak Djokovic. Este serbio es muy bueno. Ya ganó este año el Open de Australia y viene pegando fuerte. No me extrañaría nada que en muy poco tiempo esté peleando cada semana con Roger y conmigo. Y la final ante Fernando González. Uno de mis amigos del circuito y uno de los tenistas que más fuerte golpea a la pelota. Pero gané. ¡Cómo mola escuchar el himno con una medalla al cuello! Nunca había sentido algo así y me emocioné de verdad. No me lo creía y me di varios golpes en el pecho hasta que comprobé que era cierto. Era campeón olímpico. Uffff.

Y de postre, el número uno. Ya sabéis que no miro mucho el ránking, pero quiero confesaros un secreto. Llevaba más de tres años como número dos y ya tenía ganas. Verte en lo más alto del ranking es brutal, pero me gusta mucho más saber que aquí arriba acompaño a Juan Carlos Ferrero y a mi amigo Charly Moyá. Me habían contado que mirar desde aquí da vértigo y tenían razón. Connors, Borg, McEnroe, Lendl, Sampras, Agassi… Da mucho respeto saludar a los vecinos que veo por aquí.

Bueno, me voy despidiendo. Pero antes os pido un favor. Disfrutad de lo que estoy ganando y valoradlo. Yo también quiero más. Siempre. Pero los pesados de los periodistas no dejan de preguntarme si voy a superar a Federer en trofeos de Grand Slam. No comprenden que él es y será el mejor. Imaginaos. Alguno ya está diciendo que dentro de más de cinco años volveré a ser número uno. Y que quedaremos otra vez en Pekín para celebrarlo. Están locos, pero por si acaso… ¿dónde hay que firmar? De momento, xie xie, Beijing. Gracias, Pekín.

  • lola del castillo

    La expresión “molar ” (que es una ordinariez), no la utiliza Nadal.
    El adjetivo “brutal” en 2008 se utilizaba con se significado original, mucho más restrictivo que el uso que se le da en la actualidad (casi siempre otorgándose una connotación positiva), en que sirve para todo. Ahora todo es “brutal” Señores periodistas , y colaboradores : por favor saquen el diccionario de la RAE, ó el de María Moliner, y aprendan que hay muchos otros adjetivos más adecuados que el famoso “brutal” para la mayoría de ocasiones. Son ustedes muy , pero que muy pesados.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados