Tan solo dos mejores

Sucede por primera vez en la historia. Dos españoles terminan la temporada entre los tres mejores jugadores del ránking. Con Rafael Nadal colocado en el ático de la clasificación, David Ferrer clausura el curso en el último escalón del podio, la mejor marca de su carrera.

DAVID FERRER, DE JÁVEA Y NADA MÁS 

“Yo sólo soy David Ferrer, de Jávea y nada más”. Sólo los grandes escritores son capaces de reunir tanta fuerza en sólo diez palabras. “Bueno, es que es la verdad. Luego la gente le añade más adjetivos o lo agranda más. No, no es verdad. Soy David Ferrer, soy de Jávea, amigo de mis amigos y muy familiar. Nada más”. Es el número tres del mundo. Ha ganado 20 títulos y ha sido finalista de Roland Garros. “Lo mínimo que se le puede exigir a un jugador es que pelee cada bola”, repite sin descanso. Humildad y trabajo. Quizá sea porque su sombra en el circuito fue su primer verdugo. Es Rafa García, su fisio. “Fue mi primer rival y te puedo decir el resultado. Fue 6-4 6-3. Ganó él”. Una derrota que hizo mella. “Era benjamín, juego contra él y pierdo. Y dije ‘joder, qué difícil es esto del tenis. Yo pensaba que jugaba bien’. Al siguiente torneo no me enfrenté con él hasta la final. ‘Bueno, no soy tan malo. Por lo menos he llegado a la final”.

EL TIBURÓN QUE TEMÍA A LAS RATAS

“Voy al cine un viernes o sábado con mi novia o amigos. Siempre que puedo voy. Pero hay veces, como esta semana, que me apetecería irme solo después de acabar pronto mi partido, pero no lo hago. Muchas veces me siento observado, como si la gente dijese: ‘Mira, este va solo’ (risas). Y yo con mis palomitas, mi Coca Cola… Antes lo hacía, cuando tenía 17 años y hasta los 23, pero ya no. Siempre agradeces ser valorado por tu trabajo y yo tengo la suerte de poder ir a todos sitios. Puedo ir a cualquier centro comercial o restaurante. Alguien me puede pedir una foto o un autógrafo, pero no tengo agobio ninguno. La gente conoce a David Ferrer, pero no es el caso de Rafael Nadal, Fernando Alonso o Pau Gasol. El propio Rafa se lo puede explicar. Él, siendo así, es de los más normales que hay y ellos sí que tienen problemas”.

LOS VAMPIROS CORREN Y BEBEN CAFÉ 

Puestos a contar anécdotas y a volver a las sonrisas, cuéntenos qué pasó con aquel vampiro en la Villa Olímpica de Londres 2012. “Fue curioso, porque estaba corriendo. Fuimos a correr media hora Álex [Corretja] y yo, y de repente me viene un señor pesado, tendría alrededor de 40 o 45 años, corriendo y jadeando. Me pide que le firme para el control antidoping y me dice que tenemos que ir hacerlo ya. ¿Pero cómo iba a ir si estaba haciendo físico? A ver, me faltaban cinco minutos y me pareció increíble que no se esperara”. Lo que sucedió a continuación pudo ser un viaje de la comedia a la tragedia. “Me faltan cinco minutos, ¿qué hacemos?”. “Tienes que firmarme y yo te sigo”. “Bueno, pues sígueme”. Y le siguió. “Menos mal que fueron cinco minutos. Álex incluso tiraba más, pero le dije ‘Álex, para, para, que lo vamos a matar’. Lo pasó mal el hombre. Me supo mal, pero era increíble que corriendo me viniera así. Él no tiene la culpa, por supuesto. No es culpa suya”.

LA CENA DE PRAGA

“Si no el mejor, de los mejores [el partido en la final de Copa Davis ante Berdych en Praga]. Se asume positivamente, de verdad se lo digo [ganar dos individuales y perder La Ensaladera]. Para mí fue el mejor año de mi carrera tenística y aquella Copa Davis fue espectacular. Hicimos final en un año de transición, en un año en que muchos jugadores no jugaron. Yo la primera eliminatoria no la jugué y no iba a jugar más, pero al final jugué. Hicimos final y estuvimos a nada de ganar en un momento que Berdych venía fenomenal y con Stepanek que hizo un quinto partido espectacular. Le he visto muy pocas veces jugar a ese nivel y en los momentos de presión jugó realmente increíble. Yo lo veo positivo porque todos dimos la cara y dimos la talla. Y la gente dice ‘es que se perdió la oportunidad’. No, al revés. Si estuvimos a esto (separa dos centímetros los dedos pulgar e índice) de ganar. Cómo vamos ahora a buscar cosas externas. Fue espectacular. Y el ambiente… la derrota siempre duele, pero es que habíamos ganado tres veces en los últimos cinco años. Y señores, los otros también han perdido. Argentina perdió dos finales con nosotros y en la cena estuvieron ahí. Porque en la cena, aunque pierdas, están los dos equipos y a nosotros nos tocaba eso. Y había que hacerlo porque somos personas y después profesionales. Y sin embargo yo creo que todos nos quedamos con algo positivo. O yo por lo menos por mi parte.

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