Niños hoy, campeones mañana (y II)

A edades tan tempranas, la línea que separa el éxito del fracaso es casi imperceptible a la vista. Una inoportuna lesión cuando estás ascendiendo en el ránking o una mala elección de calendario pueden condicionar enormemente el destino de muchos jóvenes tenistas que quieren hacerse un hueco en el circuito ATP. En el día de hoy seguiremos hablando de jugadores que están cuajando buenos resultados y de alguno que otro que levantó muchas expectativas y que, de momento, le está costando arrancar.

Yoshihito Nishioka (1995). El mayor talento que ha visto Japón desde Kei Nishikori. Con dieciséis años recién cumplidos disputó su primera final en el circuito profesional pero una serie de pequeñas lesiones frenaron en parte su progreso. Terminó el pasado curso como un tiro ganando un par de títulos ITF Futures en Chile y lo ha refrendado en 2014 avanzando doscientas posiciones en el ránking ATP, situándose en plazas que darán acceso a la fase previa del próximo Abierto de los Estados Unidos. Su pequeña estatura (1,70m) le hace ser una auténtica centella en la pista, el revés que posee es un auténtico guante y se convierte en el verdadero elemento desestabilizador para sus oponentes. Rinde bien en todas las superficies y tras Kyrgios es el jugador nacido en 1995 que mejores resultados ha logrado finalizada la etapa junior. Producto de la Academia IMG que Nick Bollettieri regenta en Florida.

Kyle Edmund (1995). La nueva perla británica nació en Sudáfrica. De Johannesburgo a Yorkshire a los tres años pero siempre ha competido bajo la bandera de Gran Bretaña. Ganó dos torneos de Grand Slam Junior en la modalidad de dobles pero en solitario no consiguió explotar. Alto y delgado, representa fielmente a esa escuela de tenistas jóvenes que a pesar de su envergadura solo se acercan a la red para dar la mano a su rival al finalizar el encuentro. Poseedor de golpes muy duros desde el fondo de pista, se desenvuelve mejor en polvo de ladrillo, donde ha conseguido resultados interesantes en torneos del ATP Challenger Tour. En las últimas semanas ha cuajado también buenas actuaciones en eventos diputados en pista dura al aire libre. Es posible que le veamos compitiendo la semana que viene en el clásico Open Castilla y León Villa de El Espinar.

Elias Ymer (1996). Suecia está de enhorabuena porque por fin sale de su cantera un tenista con madera de campeón. Junto a su hermano Mikael (1998) forma la dupla encargada de devolver al tenis sueco al lugar que se merece. Robin Soderling, último top-10 del país, ya ha dado la bendición a este jugador de raza negra que estrenó hace dos semanas en Bastad su casillero de victorias ATP al batir en dos sets a Mikhail Kukushkin. Sereno entre punto y punto, ordenado en la cancha, Ymer está lejos de ser uno de esos jóvenes descarados que desafía con la mirada a sus oponentes. Él habla en la pista y lo hace a las mil maravillas. Dominó el circuito ITF Futures en la primera mitad de 2014 y ahora se está centrando en disputar Challengers. Esta semana está en Tampere, donde ya ha logrado avanzar a segunda ronda desde la fase previa. En su primera eliminatoria de Copa Davis salvó la categoría a su nación haciéndose con el quinto y decisivo punto. Rendimiento ante la presión.

Gianluigi Quinzi (1996). Proclamado en su día como el tenista más prometedor de los nacidos en 1996, ya ocupaba las primeras posiciones del ránking ITF junior a los dieciséis años tras arrasar en categorías cadete. Fracasó en sus dos asaltos por ganar Roland Garros pero el año pasado triunfó inesperadamente en Wimbledon, deshaciéndose de dos buenos tenistas en hierba como Kyle Edmund y Hyeon Chung en las dos últimas rondas. Sus intentos por destacar en fases previas ATP y en el ATP Challenger Tour de momento son un absoluto fracaso. Solo en Futures consigue un botín digno de mención, con tres títulos y veinte victorias en seis torneos disputados esta temporada. Roza el top300 pero de momento no parece estar preparado para avanzar mucho más en el ranking. Sus últimos encuentros denotan una falta de agresividad en su juego alarmante. Por físico no puedo avasallar como antaño, ahora toca reinventarse y seguir demostrado que el tenis transalpino tiene mucho futuro.

Nicolás Jarry (1995). Hace tan solo un año parecería una locura dejar fuera de los diez tenistas jóvenes con mejor bagaje en el circuito profesional a un jugador como Christian Garín, pero por resultados y constancia su compatriota Jarry le ha quitado merecidamente ese puesto en el top-ten. Mientras el campeón junior de Roland Garros 2013 se atascaba fuera de los Futures, el nieto de Jaime Fillol daba un salto en la clasificación de más de quinientos puestos, superando a su buen amigo en el ránking y situándose cerca del top-300. 37 victorias y dos títulos en seis finales disputadas, curtiéndose también en Challengers, donde alcanzó hace no mucho las semifinales de Mohammedia desde la qualy. El larguirucho tenista chileno es un especialista en tierra batida, que imprime mucho efecto a sus tiros y que puede cambiar direcciones tanto de derecha como de revés. De carácter guerrero, junto a Garín liderará el ascenso de Chile, un país tenísticamente en crisis y que lleva viviendo demasiados años de lo conseguido la pasada década por González y Massu.

  • claurod

    Enhorabuena, Jarry en un ranking de proyección, con casi todas las fichas en Garin, ha sido Nico quien avanza, silenciosamente, pero con gran regularidad.

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