Los 12 de España

Doce españoles se posicionan a lo largo del top-100 de la ATP. Sus perfiles son muy diferentes, pero todos están marcados en mayor o medida, lo que principalmente les diferencia, por la fuerza de voluntad, el sacrificio y la entrega. Una vida dedicada al tenis no es una opción fácil ni muchas veces agradecida, pero cuando se llega alto se recibe la satisfacción a la que se ha dedicado la mayor parte del tiempo.

Rafael Nadal (número tres, cuatro títulos en 2014)

Se podrían llenar páginas con sus anécdotas, logros, títulos y récords. El deportista que ha marcado una época en España carga en su espalda 64 títulos individuales, de los cuales 14 son Grand Slam y 27 Masters 1000, además de una medalla de oro en Juegos Olímpicos. Se acabaron los adjetivos calificativos para describir al campeón hace tiempo, pero su leyenda continúa, luego tendremos que inventar lo que no exista, como hace él, para catalogarle.

El aspecto más destacado del actual número tres es su fuerza mental. Sin duda su físico le ha acompañado desde siempre, a pesar de darle una de cal y otra de arena en varias ocasiones, pero la clave del éxito de Nadal no se puede tocar. Se centró desde siempre en un aspecto secundario a primera vista, y entrenándolo exigentemente, al igual que su cuerpo, ha conseguido llegar a lo más alto y seguir subiendo. La concentración de Rafa en la pista es única. Es la encarnación de la ausencia de barreras mentales para conseguir cualquier cosa. Si a Rafa le han dicho alguna vez que no puede lograr algo no lo llegó a escuchar. Cuando no permite que una sola duda resquebraje sus esquemas en el juego no hay ser humano capaz de vencerle. Domina a la mente y a la máquina. Qué lástima que la máquina no sea eterna.

Rafael lleva en los genes el físico potente y resistente, aunque sin las horas que se ha pasado entrenándolo durante lustros no le habría servido de mucho. El sacrificio es su lema de vida, por eso ha podido con lo que otros jamás llegarán a imaginar. Debido a ello su cuerpo le ha devuelto la moneda en varios ocasiones, forzándole a bajar el ritmo. Sin embargo, su mente manda sobre su cuerpo y la batalla la tiene más que ganada, aunque a veces tenga que frenar.

Es uno de los jugadores más completos del circuito. Zurdo por deseo, su derecha es un cañón y su revés no se queda atrás. Nadal es de los pocos jugadores que, si bien estático le da unos golpes a la bola difíciles de contestar, en carrera es prácticamente igual de efectivo hacia todos los ángulos. El efecto que le da a las pelotas es más que angustioso para su rival. Contestar una volea a Nadal sin dejar botar la pelota es arriesgar mucho.

Su punto débil es claramente el saque, aunque la evolución que ha seguido a lo largo de los años, al igual que en conjunto como jugador, es admirable. Cuesta creer como un jugador con su físico haya tenido una velocidad tan baja con su servicio siempre. Sin embargo, esto va más allá. La rapidez variable del saque de Nadal le da la ventaja de colocarse para contestar bien el resto, además de aumentar las posibilidades de acertar en primeros servicios.

David Ferrer (número 10, un título en 2014)

El alicantino fue el número uno español durante un tiempo. Admirado y respetado siempre, quedó algo ensombrecido por la presencia de Nadal, sin embargo es uno de los tenistas que merecen más elogios. David no se cansa, sigue probando suerte con todo. Es muy difícil tener una ilusión tan grande por tu profesión durante tanto tiempo, más sin haber obtenido todas las recompensas merecidas, pero Ferrer lo convierte en algo natural. Vive para jugar al tenis como si acabara de empezar.

Con 20 años ganó su primer título ATP y entró en el top-50. La balanza, 12 años después, es para estar más que orgulloso: 21 títulos de la ATP, aunque solo uno de los grandes, el Masters 1000 de París-Bercy. Sin embargo, esta ausencia de grandes trofeos en su palmarés no hace justicia a su historial. Con 32 años sigue insistiendo en cada partido, acumulando tímidas victorias para acabar enfrentándose a los mejores en las rondas finales de los torneos. No llega a levantar los títulos que se merece, pero su rutina es volver a casa y empezar de cero en el siguiente. David Ferrer ha dado muchos momentos alentadores para todos con su juego, extensibles a cualquier faceta. Muchas victorias rozadas con la punta de los dedos que se terminaron escapando, pero con las que año tras año ha ido sentando cátedra. Siempre está ahí, merodeando por lo alto del ránking para asustar muy a menudo a los primeros.

El juego de Ferrer se hace muy peligroso. Jamás da un punto por perdido y echa absolutamente todo su interior y exterior en cada partido, da igual lo que esté jugando. Ese es uno de sus puntos fuertes. No importa lo bien que lances la bola a su parte de la pista porque va a volver una y otra vez. Enfrentarse a él es luchar contra un gigante. Además de esta actitud mental, hecha a base de granito, sus golpes son más que efectivos. Maneja la derecha con maestría, lo que unido a la velocidad que despliega en pista cierra la ecuación. Pero no se deja atrás el revés, plano, ni el saque, más que dañino.

Feliciano López (número 14, un título en 2014)

El toledano es un gran jugador zurdo, sin embargo la ausencia de estabilidad durante los partidos es uno de sus peores enemigos. Cuenta con cuatro títulos de la ATP, dos de ellos en hierba, su superficie predilecta. Su servicio, uno de los más potentes del circuito y su juego de saque y volea le benefician en hierba y pista rápida, lo contrario al tradicional perfil del jugador español que se siente como pez en el agua en la arcilla. En algunas ocasiones ha hecho sombra en datos al mismo Federer sobre hierba. Pero a pesar de que Feliciano sigue el patrón de Sampras más que de Orantes, se defiende bien en los peloteos largos. Es más su mentalidad la que flaquea y no le acompaña en todos los enfrentamientos. Para nada se puede decir que sea débil, pues no estaría ocupando el decimocuarto puesto. Él sabe que la confianza es primordial en los torneos, y muchas veces ha asegurado que cuando vence es en parte porque contaba con ella.

Actualmente ocupa su mejor posición en el ránking ATP, cuando ha cumplido los 33. Es un ejemplo de que el tenis es constante evolución. El toledano ha tenido siempre una carrera estable en cuanto a físico, y su nivel ha sido siempre similar, exigiéndose el máximo en cada torneo, pero este año ha acumulado una racha de buen juego por encima de su media, lo que le ha aumentado la seguridad y ha propiciado el mejor cierre de temporada de su carrera. Pero, como buen jugador español, no se conforma y pretende seguir mejorando. El buen momento del que disfruta es el mejor marco para encarrilar su nivel y alcanzar más logros.

Roberto Bautista (número 15, dos títulos en 2014)

El castellonense ha sido una de las revelaciones de este año en la ATP. Recientemente galardonado con el premio al jugador con mayor progresión en el circuito, ostentaba el puesto que ahora ocupa Feliciano López, pero acabó esta temporada como decimoquinto.

Hasta los 24 años no ingresó en el top-100, sin embargo estos dos últimos años ha demostrado ser uno de los jugadores más versátiles. A Bautista le da igual tierra batida, cemento o hierba, aunque en la arcilla es donde más cómodo juega. Él mismo ha reconocido que no le cuesta trabajo el cambio de pista rápida a tierra batida. En 2014 se ha llevado sus dos primeros títulos, en Stuttgart y ‘s-Hertogenbosch, además se conseguir la victoria más importante para él en su carrera, tras vencer en segunda ronda del Abierto de Australia a Juan Martín Del Potro.

Es un jugador muy completo, con un servicio más que efectivo en su primer saque, en 2013 lideró esta estadística, y un golpe plano y profundo. Sin embargo, como todos los jugadores sabe que tiene que continuar mejorando su juego, y es consciente de que tiene que llevar a cabo un gran trabajo para mantener el puesto en el ránking.

Tommy Robredo (número 17, ningún título en 2014)

El jugador que nos ha regalado uno de los partidos del año en Valencia contra Murray goza de un excelente físico, como dejó ver. La capacidad de recuperación del gerundense es envidiable. Tiene en su vitrina 12 títulos ATP, aunque este año no se ha alzado con ninguno.

Sus mayores virtudes son su lucha constante, lo que le hace consistente, y su experiencia. Mentalmente fuerte, es capaz de levantar un marcador en contra con paciencia, y de poner totalmente cuesta arriba la victoria a sus rivales. Su versatilidad en las superficies también le beneficia. En cuanto a sus golpes, su servicio no tiene mucho que envidiar a su revés a una sola mano, golpe letal cuando se siente cómodo en la pista.

Una de las mayores armas de Robredo es la distribución de sus buenos golpes. Tommy se dosifica en la pista, va dando gota a gota sin desistir, para acabar minando morales. Su paciencia ante un partido es inmensa y pocas veces le traicionan los nervios. Robredo acaba fallando tras horas jugando por la mera cuestión física más que mental. Sin embargo, jamás pierde de vista su objetivo, la victoria. Experimentado pero rápido, consistente e incansable. Un rival al que dirigirse con distancia.

Fernando Verdasco (número 33, ningún título en 2014)

El madrileño es uno de los tenistas españoles veteranos en el circuito. No le han faltado momentos de gloria. El más importante, su primera Copa de Maestro en dobles en 2013, junto a David Marrero. Otro éxito en dupla fue la cuarta Copa Hopman para España, junto a Anabel Medina.

En la Copa Davis tampoco le ha faltado protagonismo. Ha formado parte del equipo vencedor en tres ocasiones, 2008, 2009 y 2011, junto a Nadal, Ferrer y López. En 2008 le otorgó a España el último punto necesario para su tercera ensaladera.
En individuales cuenta con seis títulos ATP, uno conseguido en 2014. El tenista zurdo es un jugador bastante completo en todas las superficies. Su punto fuerte es su derecha, sin menospreciar el revés a dos manos. Uno de los puntos a mejorar es la consistencia en los partidos. En varias ocasiones el madrileño despliega un juego completo y seguro, sin embargo, los baches durante sus partidos también son varios, lo que le impide llevarse mayores victorias.

Una de sus características es la inestabilidad durante sus años en activo en el puesto a ocupar en el ránking, sin embargo, finaliza el 2014 dentro del top-30 por séptimo curso consecutivo.

Guillermo García-López, (número 36, un título en 2014)

Este año ha sido irregular para el tenista de La Roda. A pesar de haber tenido un comienzo muy fuerte el tramo final se complicó. Achaca la bajada de nivel a un cúmulo de factores: desgaste físico y mental y bucle negativo por varias derrotas continuas. Traducido, falta de confianza y de fortaleza mental. Ante los nuevos retos del 2015 el albaceteño se siente ilusionado y con nuevas energías. Si practica con su cabeza ante sus reacciones en momentos extremos, los resultados mejorarán visiblemente.

Al español le caracteriza su capacidad para vencer a grandes jugadores como Nadal y Murray, sin embargo ante jugadores de menor ránking no es tan efectivo, debido a la presión que tiene que afrontar. Muchas veces se ve superado por ella, aunque es únicamente impuesta por él mismo. Sale a la pista bloqueado mentalmente desde el inicio, lo que le impide jugar cómodamente. Son los pequeños momentos en los que necesita fortaleza mental los que le falta por dominar.

Pablo Andújar (número 41, un título en 2014)

Aunque actualmente no ocupa la mejor posición a la que ha llegado, en 2013 fue número 33, se ha hecho con el premio este año en Gstaad, por lo que sumó su tercer título ATP, tras un año marcado por las lesiones. El perfil de Andújar es defensivo, el tenista responde bastante bien a las tácticas de ataque, según de qué jugadores. Pero para poder ser un jugador más completo necesita mejorar su agresividad en la pista. Además uno de los problemas del conquense es su segundo saque, con un porcentaje muy bajo de efectividad.

Andújar debutó este año en la Copa Davis, con resultado a olvidar. Cayó derrotado en un partido contra Belluci, tras haber estado dos sets arriba y con bola de partido.

Como rival ante jugadores que tengan puestos similares, Andújar puede plantar cara. Muy sólido en el fondo de la pista, aunque su táctica no sea jugar agresivo, sus acciones pueden ser una gran arma para que sus rivales se desesperen y se dejen dominar por los nervios, donde el español entra a dirigir. Cuando conecta varios golpes seguidos y obtiene sensaciones positivas en la pista se vuelve más difícil de controlar y sus posibilidades de éxito se multiplican.

Marcel Granollers (número 46, un título en 2014)

El jugador catalán sin duda tiene unas características óptimas para el dobles: su gran físico y potentes reflejos le han llevado a conseguir una Copa de Maestros y un Masters 1000 (Roma), además de dos finales en Grand Slam (Roland Garros y Abierto de los Estados Unidos). Aun así, está dentro del top-50 en individuales y cuenta con cuatro títulos ATP (Houston, Valencia, Gstaad y Kitzbühel). Granollers tiene una gran estatura, lo que le permite una volea fácil, además de cubrir bastante bien la red. Sin embargo, desde el fondo de la pista su revés también es destacable.

Desde hace algunas temporadas, el tenista catalán se ha centrado en su carrera como jugador de dobles, en la que ha tenido momentos muy importantes, en detrimento de la individual.

Pablo Carreño (número 51, ningún título en 2014)

Fuera del top-50 el de Gijón ha subido 14 puestos desde la temporada anterior. Su juego tiene muchos puntos que mejorar dentro de los puestos importantes en el ránking ATP, pero ha sido una joven promesa desde hace algunos años.

Sus números en la temporada 2013 marcaban una estadística de 35-1 en torneos de segunda categoría. Tras pasar una complicada lesión de espalda en 2012, el tenista confesaba no saber aún dónde estaba su límite. Remontó en el ránking desde el puesto 757 al 133. Es uno de los nombres que suenan de cara a un futuro. Posiblemente, dentro de unos años el asturiano esté en posiciones mucho mejores, y haya estrenado su palmarés ATP.

Albert Ramos (número 63, ningún título en 2014)

Sin duda, el barcelonés prefiere la tierra batida. Su táctica es la defensa y la consistencia en el fondo de la pista, pero tiene grandes áreas por cubrir. Sus malos datos en otras superficies impiden que se complete su juego. Ha mejorado algo esas estadísticas desde que entró en el circuito ATP en 2010, sin embargo son aún insuficientes.

Cuenta con seis títulos del circuito Challenger y en 2013 debutó en el equipo español de Copa Davis contra Canadá. En la primera ronda del grupo mundial Raonic le venció en el punto individual que disputaron.

Nicolás Almagro (número 71, ningún título en 2014)

El actual puesto de Almagro no hace justicia a su trayectoria. Esta temporada ocupaba en junio el puesto 27, pero una lesión en el pie le obligó a despedirse del resto de torneos. Volverá en 2015 totalmente recuperado y con mucha ilusión.

Acumula 11 años como profesional y 12 títulos ATP. Durante toda su carrera ha mantenido una táctica de ataque desde el fondo de la pista, además de una insistencia en la defensa de su juego. Sin embargo, sus barreras mentales son las que le impiden desarrollar en la pista su nivel completo, que entrena duramente. Almagro tiene mucho potencial y llegaría lejos si fuera capaz de canalizarlo constantemente, evitando los altibajos. Su carácter potente se traslada a la pista. Pega a la bola con toda su intención y muchas veces consigue golpes ganadores, sin embargo ese mismo carácter le supone una desventaja cuando tras varios puntos perdidos pierde la calma y el enfado entra en su cabeza, desestabilizándole. Con los años ha ido logrando dominarse y ser capaz de estar mucho más sosegado en la pista, sin mostrar en tanta medida sus emociones, y como consecuencia, sin que se adueñen de él tanto, para bien o para mal. Si Almagro estuviera dotado de una gran fortaleza mental inquebrantable, su carácter ligaría a la perfección con sus resultados, previsiblemente buenos. Él mismo se daría ánimos y mantendría el nivel para cosechar victorias continuamente. Pero trasladar el carácter personal tal cual a la pista, sin tener una mente de hierro para competir en todo momento, acaba perjudicando. Es más que consciente de eso y más que capaz de dominarse en la cancha para desplegar su juego, más fríamente. Nicolás prometió esforzarse por conseguir paz con su tenis y nadie le puede decir que no lo logrará. Para la próxima temporada es una gran apuesta.

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