Héroes: John McEnroe

John Patrick McEnroe se ganó a pulso un puesto entre los mejores de la historia, muchas veces considerado el mejor jugador de dobles, y el primer puesto en tenistas temperamentales. Era conocido por sus discusiones en pista, un elemento que no podía faltar en sus partidos, justo lo que le sirvió de motivación para superarse en los enfrentamientos. Sin embargo, del mismo modo le trajo múltiples problemas: multas, suspensiones y una histórica descalificación en el Abierto de Australia por dirigirse de manera inadecuada a los trabajadores del torneo. El lenguaje del tenista era tan volátil y afilado como su juego.

Campeón de siete títulos individuales de Grand Slam (cuatro US Open y tres Wimbledon), ocupa el decimosexto puesto en la lista de los tenistas con más grandes a lo largo de la historia, por detrás de sus grandes opositores. Sin embargo, sus títulos en dobles son mayores, nueve grandes para él. Además, es protagonista del mejor año de un tenista en la Era Open (1984) con 82 victorias y tres derrotas. Sorprendentemente, ese mismo año vivió su momento más amargo ante Lendl en Roland Garros, torneo maldito para el estadounidense, alemán de nacimiento.

Ganó 875 partidos individuales a lo largo de su carrera. Terminó primero en la clasificación de singles durante cuatro temporadas y cinco en dobles. En total, estuvo liderando el ránking individual 170 semanas y el de dobles 269, récord histórico.

Ganó la Copa de Maestros en individuales en tres ocasiones, y siete en dobles. Su gran compañero de dupla durante toda su carrera fue Peter Fleming, con el que compartió casi todos sus títulos en esta categoría. Además, ocupa el cuarto puesto en títulos Masters individuales, con 19 en total. Unos números que impresionan para un tenista que cubrió todos los aspectos del tenis y no se centró solo en la competición individual, ya que consideraba jugar partidos como el mejor entrenamiento. McEnroe no pasaba demasiadas horas en la pista fuera de las competiciones. No desarrolló un duro esfuerzo previo como otros compañeros de profesión. Sus claves fueron su gran potencial y disputar los máximos partidos posibles.

Su carácter competitivo y su obsesión por mejorar y pasar por encima de sus rivales le acompañaron durante toda su carrera. McEnroe jugaba a conciencia para superarse técnicamente. Nunca se conformó con su nivel, siempre quiso mejorar. Trasladó el carácter que poseía a su juego. Si algo destacó por encima en este jugador fueron sus impresionantes reflejos. Rápido en la pista, desplegaba un juego de un completo ataque. Además, se defendía de los tiros pasantes y los servicios increíblemente. Contaba asimismo con una gran variedad de golpes, siendo la volea el más destacado, ideal para superficies rápidas. Pero lo que le llevó a lo más alto fue su carácter incansable y su sed de victorias.

Con su perfil, las rivalidades con otros jugadores buenos fueron llevadas hasta los extremos. McEnroe detestaba a los tenistas que le hacían perder en la pista, aunque fuera de ella se comportara de manera diferente. Connors, Lendl o Borg estuvieron en el punto de mira de McEnroe durante años. Aunque le batieron en múltiples ocasiones, él también tuvo tiempo de derrotarles. Armado de paciencia, esperó una y otra vez los enfrentamientos tras las duras derrotas, para terminar imponiéndose a Borg en tres ocasiones y en una a Connors y Lendl, en finales de Grand Slam.

El antagonismo entre McEnroe y Connors fue mítico. La mala relación entre ambos hacía saltar chispas en las pistas cuando competían. No se soportaban. Sin embargo, McEnroe llegó a aceptar la importancia de su rival para el tenis: “He aprendido muchas cosas de Jimmy, por ejemplo, el nivel de esfuerzo. Nunca he visto a nadie intentarlo tan duramente como él. No importa cuánto lo intentara yo, nunca coincidía con él”.

Su papel en la Copa Davis fue crucial. Devolvió el interés a los estadounidenses en la competición por equipos, para mantenerlo durante 14 años. McEnroe estaba comprometido: “Mi madre me hizo prometer que jugaría por mi país siempre que se me pidiera”. Lidera el ránking de Estados Unidos con 59 partidos ganados en esta competición. El año que debutó devolvió la ensaladera a suelo americano, el que no pisaba desde 1972. Además, participó en la Copa del Mundo por equipos con éxito en 1984 y 1985.

Nació el 16 de febrero de 1959 en Wiesbaden, Alemania, pero su familia se mudó ese mismo año a Nueva York. Destacó por su habilidad con la raqueta muy temprano. Se entrenó durante su adolescencia en una academia de renombre de Long Island, junto a otros tenistas que seguirían su camino, como Vitas Gerulaitis y Mary Carillo.

Con 18 años (1977) ganó el primero de sus 17 grandes. McEnroe se estrenó en los títulos importantes en Roland Garros, precisamente su punto débil años después. Ganó en dobles mixto junto a Mery Carrillo en dos sets a Iván Molina y Florenta Mihai.

Ese año llegó a semifinales de Wimbledon, siendo el primer jugador que llegaba a esta ronda viniendo de la fase clasificatoria. Sin embargo, perdió ante Jimmy Connors en el partido hacia la final, en el primer enfrentamiento entre ambos. Connors dominaba el tenis por aquella época, pero McEnroe estaba cargado de paciencia y su trabajo, con el tiempo, le puso en un gran lugar.

El año siguiente, 1978, fue su primero como profesional en el circuito. Volvió a perder en una semifinal de grande ante Connors, esta vez en Estados Unidos. Otro motivo más para que las victorias ante su compatriota fueran después dulces momentos.

Ganó en Hartford su primer título. Terminó la temporada con cinco trofeos más: San Francisco, Estocolmo, Wembley y Londres, su primer Masters Cup, en individuales ante Ashe y en dobles junto a Fleming.

Además, esa temporada se produjo su debut en la Copa Davis. Estados Unidos llevaba unos años sin conseguir revalidar título, pero McEnroe fue la clave de la vuelta del éxito. Participó en la eliminatoria contra Chile en dobles y ganó sus dos partidos individuales en la final contra Gran Bretaña, para devolverle la ensaladera a Estados Unidos seis años después. Era el primer título disputado por equipos en el que participaron jugadores profesionales americanos.

En 1979 conquistó su primer grande en dobles y en individuales. Junto a Fleming reinó en la hierba de Wimbledon. En su primera de seis finales individuales en el US Open se hizo con el trofeo. Allí fue su primer desquite con Connors, en la misma ronda en que él le había derribado en los intentos anteriores. Ganó cómodamente en la final a su compatriota Gerulaitis en tres sets, consiguiendo el récord de edad en levantar el torneo. Más tarde Sampras lo hizo aun siendo más joven. Hizo doblete al llevarse el título en dupla también, con Fleming. El éxito de McEnroe había despegado y faltaba muy poco para que coronara la cima del tenis.

No se conformó con su doblete y su primer grande en hierba. Ganó nueve títulos más en el circuito de singles, incluyendo de nuevo San Francisco, Estocolmo, Wembley y Londres, además de 17 en dobles, siendo el más destacado la Copa de Maestros. 27 títulos para una temporada de uno de los mejores jugadores del momento. Un récord no superado. Ya había vencido a Connors, pero le faltaban las batallas más duras contra sus eternos enemigos.

En Copa Davis, fue clave para el equipo en la final contra Italia. McEnroe se llevó su segunda ensaladera.

1980 tuvo un toque agridulce, pero al fin y al cabo, muy buena estadística. Alcanzó el primer puesto en el ránking solo tres años después de ganar su primer torneo como profesional. Durante un mes McEnroe dominó el tenis mundial.

En Wimbledon batió a Connors de nuevo en la semifinal. El estadounidense tenía cogida la medida de su rival en esta ronda, con un parcial favorable de 2-1. Sin embargo, las finales se le continuaban escapando. Tendría que esperar otro año más para reinar en Londres.

Tras el más que polémico partido de semifinales donde McEnroe hizo gala de su carácter más fuerte, el público abucheó al americano en su aparición en la final. Sin embargo, nadie quiso perderse uno de los partidos del siglo. McEnroe se coló en los dominios de Borg, quien había sido campeón durante cuatro años consecutivos. El americano se llevó el primer set fácilmente, apoyado en su volea y su saque. Por su parte el sueco, reaccionó sin inmutar su expresión. Con su juego de fondo y sus potentes passings se anotó las dos siguientes mangas. La cuarta fue una lucha a vida o muerte para ambos. Cinco match points para Borg y siete para McEnroe después, el sueco terminó llevándose la victoria por quinto año consecutivo. McEnroe no se dejó tocar por este duro golpe y siguió con su plan. Poco tiempo después volvió a repetirse el argumento en distinto escenario y esta vez fue McEnroe quien derrotó a Borg para alcanzar su segundo grande en individuales. El Abierto de Estados Unidos se quedó en casa, impidiendo ganar a Borg tres granes en una temporada.

Antes de la final, McEnroe había superado de nuevo a Connors en semifinales y al rival que le daría el mayor fracaso de su carrera poco después, Lendl, en cuartos. Llegó a la final del US Open en dobles también, pero él y Fleming no pudieron contra sus compatriotas Stan Smith y Robert Lutz.

Fue Borg quien acabó la temporada como número uno. Pero por tercer año consecutivo levantó la Copa de Maestros en dobles, además de ocho títulos más en individuales y 10 en dobles, junto con Fleming.

1981 fue uno de los mejores años para McEnroe. Por fin reinó sobre Borg en Wimbledon. El estadounidense fue el único capaz, tras intentos fallidos, de batir al ciclón sueco. Frenó su racha de cinco títulos consecutivos para conseguir su primer grande de Londres en individuales. Lo levantó también en dobles. Esta edición estuvo marcada por los más que esperados encuentros entre los tenistas del momento y el carácter del jugador. Estuvo a punto de ser expulsado del campeonato por una disputa con un juez de silla.

En Estados Unidos batió de nuevo a Borg en la final, ganando el título tres años consecutivos. Desde 1920 nadie realizó esa hazaña. Terminó la temporada como número uno, superando al sueco, quien anunció su sorprendente retirada antes de comenzar la siguiente. En 1981 McEnroe consiguió ocho títulos más en el circuito de individuales y cinco en dobles, incluyendo sus segundos grandes en Wimbledon y Estados Unidos.

Ese año fue responsable de los tres puntos que proporcionaron la Copa Davis a Estados Unidos frente a Argentina. La tercera para McEnroe.

Con Borg fuera de juego McEnroe ascendió a la cima. Durante 1982 reinó en el circuito desde el primer puesto, únicamente destituido durante una semana por Connors. Sin embargo, ese año no levantó ningún grande en individuales o dobles. McEnroe perdió en Wimbledon ante Connors y en el Abierto de Estados Unidos y la Copa de Maestros ante Lendl, quien acechaba a la élite. Consiguió cinco títulos en singles y cinco en dobles, cifras bajas para lo que estaba acostumbrado el tenista más determinante.

En 1983 continuaba regentando el número uno. Participó por primera vez en el Abierto de Australia, pero no pasó de semifinales.

Hizo una de sus mejores actuaciones en Roland Garros, llegando a cuartos de final. En Wimbledon volvió a levantar el título en individuales ante Chris Lewis y en dobles con Fleming ante Tim y Tom Gullikson. No fue su año en el US Open en solitario, pero sí en dobles, de nuevo. Consiguió cinco títulos más en individuales en el circuito y tres en dobles.

En la Copa de Maestros ganó a su verdugo en el Abierto de Australia, Wilander, en semifinales y a Lendl en la final. El americano mantenía a raya al checo, pero este le iba a dar la sorpresa más dolorosa en su mejor año, aún por llegar.

En la competición por equipos McEnroe volvió a repetir actuación en la final: ganó los tres puntos que les dieron la victoria frente a Francia.

1984 fue el año de McEnroe. Fue una de las temporadas dominadas más claramente por un tenista en la Era Open. Ostentó el número uno y venció en 83 ocasiones, perdiendo solo en tres. Levantó 13 de los 15 torneos que disputó. Comenzó la temporada ganando de nuevo la Copa del Mundo por equipos para llegar más tarde a la final de Roland Garros. Por el camino, de nuevo dejó a Connors en semifinales. Sus antecedentes en una primera final en grandes eran indiscutibles. Sin embargo, en esta ocasión, Ivan Lendl patrocinó uno de los golpes más duros para el estadounidense. Con dos sets de ventaja arriba en la final, McEnroe hizo gala de su temperamento, pero esta vez afectó a su rendimiento. Comenzó a perder concentración y consecuentemente a fallar. No volvió a enlazarse con la fortuna. Los siguientes tres sets los ganó Lendl. McEnroe sufrió un duro revés: “Hace 30 años de aquello y aún me duele cada día. Es lo peor que me ha pasado sobre una pista de tenis, mi peor recuerdo”.

Sin nada más que hacer en París, se desquitó en su siguiente parada en un grande. Esta vez la mítica batalla McEnroe-Connors fue en la final de Wimbledon. Y de nuevo favorable al más joven. En dobles acaparó también la corona, como era costumbre. Fue el último grande que ganó junto a Peter Fleming, su eterno escudero.

McEnroe estaba triunfando en el circuito, pero la victoria que mejor sabor de boca le dejó fue en Estados Unidos. Si hubiera podido elegir contra quien ganar su último grande en solitario, probablemente habría sido el mismo partido que el que el destino le preparó. Otra oportunidad más de revancha para el guerrero del tenis. Derrotó a Lendl en la final en tres sets sin muchas dificultades. Más tarde volvería a vencerle en la Copa Masters para cerrar una temporada redonda, la cuarta consecutiva como número uno. Nueve títulos en individuales y cinco en dobles para completar el año.

Tras esta temporada, el estadounidense no volvería a levantar un grande hasta 1989, en dobles.

En la Copa Davis caminó con paso firme hacia la final contra Suecia, sin embargo, perdió su partido de individuales y la ensaladera no llegó otra vez a Estados Unidos.

La siguiente temporada estuvo marcada por la ausencia de Grand Slams. En 1985 llegó a cuartos de final en Australia en la segunda vez que participó en el torneo, a la semifinal en Roland Garros, a cuartos de final en Wimbledon y a la final del US Open, por última vez. Allí le esperaba de nuevo Lendl, pero con distinta mentalidad. El checo era uno de los tenistas más completos y consistentes del circuito, y poco a poco iba restando terreno a otros, como hizo en esta ocasión con McEnroe, y al final de temporada al arrebatarle el primer puesto. Ocho títulos en individuales y dos en dobles fueron el balance de 1985. Caído de su trono, McEnroe decidió tomar un breve descanso de la competición, desgastado por la exigencia del máximo nivel.

Durante 1986 descansó seis meses alejado de las pistas. En su retorno a mitad de temporada consiguió tres títulos individuales y cuatro en dupla. Sin embargo, ya no brillaba como antaño, aunque su carácter seguía siendo el mismo.

En 1987 volvió a tomarse meses de descanso tras los malos resultados. Aunque llegó a cuatro finales, no levantó ningún torneo. En el Abierto de Estados Unidos le expulsaron por conducta impropia. El temperamento de McEnroe se estaba acentuando por sus resultados.

En 1988 levantó cuatro títulos que le sirvieron como apoyo para continuar.

En 1989 llegó a cuartos de final en su tercera participación en Australia. En Wimbledon cayó en semifinales ante Edberg. Ganó el último Masters del WCT de la historia y perdió en semifinales del Masters Cup ante Boris Becker. Levantó su penúltimo grande en dobles, en Estados Unidos. El último US Open de McEnroe estuvo marcado por la ausencia de su compañero durante años, Fleming. Fue Mark Woodforde quien se llevó el título con él. Tres torneos más en individuales y dos en dobles en el circuito cerraron una de las últimas temporadas de la leyenda.

1990 fue el último año en el que McEnroe se mantuvo en el top ten. De nuevo expulsado en Australia, solo conquistó un título, en Basilea.

En 1991 ganó su último título en individuales ante su hermano Patrick en Chicago. Con 32 años las condiciones físicas no eran las ideales, pero aún le quedaba fuelle. En 1992 conquistó su último grande en dobles. Volvió a reinar en Wimbledon junto al alemán Michael Stich. En singles había sido derrotado en semifinales por Agassi. Antes, en Australia, había caído en cuartos de final, tras ganar a Boris Becker y Emilio Sánchez.

En Copa Davis formó parte del Dream Team junto a Agassi, Courier y Sampras, que llevaron otra ensaladera a casa. Con 39 años y ostentando el vigésimo puesto en el ranking se retiró.

El tenista con el carácter más marcado de su generación ha sido uno de los más carismáticos. Tuvo una forma de entender el tenis peculiar, sin prestarle demasiada atención a los entrenamientos fuera de la competición, pero su determinación y ansia de ganar le proporcionaron innumerables victorias. Fue sin duda inspiración para generaciones posteriores por su fuerte determinación. Sobre sus rivales acabó en todas las posiciones posibles: tenía ventaja favorable frente a Connors (31-20), empate con Borg (7-7) y desventaja con Lendl (15-21).

McEnroe siempre estará entre los grandes. Ofreció al tenis otro punto de vista y otras sensaciones, siempre de éxito.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados