Furgonetas y pensiones de mala muerte

La revolución de la clase obrera está en marcha, al menos si hablamos de tenis en España. Los tenistas y entrenadores se están cansando de aceptar el todo vale a cambio de la simple celebración de torneos. Parece que por causa de la crisis esto ya debería dejarnos más que satisfechos, pero lo cierto es que se necesita mucho más que eso.

Vivimos un momento en el que cada vez es más habitual encontrar entrenadores que no cobran, o perciben lo mínimo, porque para sus jugadores resulta casi imposible generar el dinero suficiente para cubrir simplemente los gastos esenciales. A día de hoy, viajar con un entrenador cada semana es un lujo que muy pocos tenistas se pueden permitir, lo que propicia que se imponga la figura del acompañante o entrenador de perfil bajo en detrimento de los instructores de prestigio. A esto hay que añadir que cuando llega el momento más importante, el del partido, el entrenador tenga que actuar como un delincuente a hurtadillas para poder dar consejos a su pupilo evitando ser descubierto y, por lo tanto, multado. Sé que ese es otro tema a debatir pero es que nadie sabe en qué reinvierten ITF y ATP ese dinero.

La consecuencia a estas situaciones es que, al final, uno tiene la percepción de que el tenista de Futures y Challengers es un pobre soñador que debe sentirse encantado simplemente porque se le den unas pelotas usadas en una pista compartida. Ni siquiera debe protestar, porque bastante suerte tiene de poder jugar un torneo por el que previamente ha pagado una inscripción. Un jugador que en vez de ser el verdadero protagonista se convierte en un bicho raro porque entonces, ¿quién entendería que alguien se dedicase a una profesión en la que sólo ganan dinero los cien mejores del mundo? ¿No hay que estar loco para ello? Hay que tener en cuenta que el tenis genera mucho dinero y sin esos jugadores, sin los de abajo, no habría tenis.

A esos niveles, hay que aceptar jugar con jueces de línea sin experiencia, con árbitros que, en muchos casos, están comenzando, sin recogepelotas hasta las finales y con un reglamento que castiga con multas económicas cualquier descuido en las renuncias a los torneos o comportamientos incorrectos que, sin pretender su justificación, sí creo que se debería comprender la frustración que en ocasiones genera dedicarse día a día profesionalmente a un oficio tan poco valorado y en el que se compita en condiciones amateurs. Seguiré insistiendo en que hay que estar loco para querer ser tenista y más loco todavía para seguir intentándolo si, a cierta edad, no eres un crack.

Se hace habitual ver a jugadores durmiendo en furgonetas o pensiones de mala muerte para poder seguir jugando, algo admirable. Muchos rezan para no romper las cuerdas y con ello ahorrarse los diez o quince euros que cuesta encordar cada raqueta en los torneos. Deportistas que suplican a las marcas para que al menos les den raquetas porque el tema de la ropa es misión imposible. Y que nadie piense que me refiero a jugadores sin ránking. Hablo de tenistas clasificados del 150 del mundo para abajo. Tenistas que durante los torneos pueden tener prohibido hasta el uso de los gimnasios o piscinas de los clubes organizadores. Ellos son los protagonistas, pero que los socios no se enfaden y protesten. Jugadores que deben pagar cada semana entrenamientos, viajes, comidas, hoteles, encordados, médicos, físioterapeutas, suplementación, masajes, ropa y calzado como gastos comunes en la mayoría de ellos.

Desde aquí mi llamamiento para que la Real Federación Española de Tenis tome medidas urgentemente. El tiempo pasa rápido y si ya se nota la crisis económica no nos podemos ni imaginar lo que nos espera cuando Nadal, Ferrer y toda La Armada española, los líderes actuales del tenis nacional, desaparezcan. Si no se invierte en nuestros jóvenes, tardaremos muchos años en recuperar la ilusión de la gente por dedicarse a un deporte que nuevamente pasaría a ser para fenómenos y ricos. Se retrocedería 20 años en el tiempo. Quién me iba a decir a mí que hace dos décadas se ganaba más dinero y se gastaba bastante menos jugando Futures, entonces llamados Circuitos Satélites.

Una última reflexión. El mundo de las apuestas es un mundo mafioso, peligroso y pestilente. Los tenistas podemos ser tontos, pero no gilipollas y, si desde arriba no los valoran como deben, mucho me temo que esto irá de mal en peor. Hay mucho dinero en juego y sólo espero que los que mandan sepan cortarlo a tiempo para que todos podamos seguir disfrutando de este maravilloso deporte.

  • RSManolo

    Que buen articulo!! Espero que más entrenadores como tú se animen a denunciar esta situación. Desde aqui me gustaria tambien denunciar el estado actual del tenis en la base y sobre todo la dejadez y despreocupacion de los clubes, técnicos, directivos y federaciones. En la mayoria de las escuelas de tenis de mi provincia se trabaja sin objetivos y dirección. Un saludo

  • Gonzalo

    Lo que no entiendo es como se permite apostar en torneos futures, estos torneos están repletos de partidos amañados ya que los jugadores ganan mucho más dinero apostando en su contra.

  • cayetanobp@yahoo.es

    Excelente articulo, esta es la verdad del tenis español, no se preocupan del tenis base todo recae en los jugadores y sus familias, mientras tanto la federacion tirando el dinero a manos llenas y viviendo a lo grande, esto se va a acabar prontito y sino tiempo al tiempo.

  • javier

    ¿porque hay que ayudar a un niño a ser tenista y no se le ayuda a ser abogado?

  • lola del castillo

    Yo creo que el deporte de competición no debe recibir subvenciones públicas de ningún tipo. El dinero público , si no hay otros destinos preferentes y más necesarios, debe ir a fomentar el deporte como afición saludable.

    • mjgarcia

      No es dinero más dinero público lo que Oscar reclama, es que el dinero que se invierte en comilonas (véase ayer el programa de comando actualidad de la copa Davis, !Mas de 400 invitados a comidas VIP sin pagar un duro, probablemente todos ellos magnates y ricos!!), viajes de cargos institucionales , entradas a eventos que solo pagan los aficionados, salarios astronómicos en los dirigentes de las federaciones regionales , nacionales , ITF…, inscripciones a torneos , multas, etc se reinvierta en el Jugador y no en bolsillos privados y personales para disfrute de ellos mismos.
      ¡¡Basta Ya !!

      • lola del castillo

        En todo caso el dinero público, por supuesto no debe ir a comilonas y viajeteos varios, pero tampoco al deporte de competición.

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