Buscando explotar

Los latigazos surcan la pista de extremo a extremo. Milos Raonic no logra controlarlos y termina desesperado, anulado, hundido porque sabe qué debe hacer y está maniatado. Huele a pólvora en Asia. Las raquetas son temibles cañones y las pelotas certeras bombas. El canadiense contempla pasar la oportunidad sin hacer nada, como el día deja paso a la noche. Él, un sacador forjado en la cultura del estilete, imberbe principiante que ha levantado un pequeño currículo a garrotazos, acaba derrotado en su territorio, en mitad de una violenta cruzada donde Juan Martín Del Potro se corona campeón en el torneo de Tokio, su tercer título de la temporada, y recupera el número cinco del mundo más de tres años después de perderlo. Ahora, en el tramo final del curso, donde busca la clasificación para la Copa de Maestros, el hombre nacido en Tandil trata de seguir reduciendo distancias con el grupo noble de la élite, uno en el que plantó los pies tiempo atrás cuando ganó el Abierto de los Estados Unidos en 2009 dejando afásico al planeta.

El argentino, único émulo capaz de revelarse ante la tiranía de Federer, Nadal, Djokovic y Murray, llegó a Japón con problemas en la muñeca, lastre arrastrado durante distintos períodos del año. Allí se encontró con un cuadro lleno de peligros. Enfrentó con éxito a Baghdatis, Berlocq, Dolgopolov, Almagro y Raonic. Silenció los dolores con victorias. Abrazó la gloria. Finalmente, mordió la calabaza deliciosa, tras probar varias amargas. Su año queda sintetizado en una ascensión incompleta. Varias veces estuvo en posición de asestar el golpe adecuado para explotar de nuevo. En Indian Wells, tras derrocar consecutivamente a Murray y Djokovic remontando siempre la primera manga con una impecable puesta en escena, cedió en la final tras tener a Nadal acorralado. En Wimbledon, acunado por la hierba de Londres, llevó Djokovic hasta un mágico quinto set y perdió, quedando a pocos juegos de alcanzar la final en el tercer Grand Slam de la temporada. En Cincinnati, contra Isner, dispuso de bola de partido para pasar a la final y medir fuerzas con Nadal, pero la desaprovechó y acabo claudicando. En Nueva York, durante el Abierto de los Estados Unidos, el último torneo que disputó antes de poner rumbo a la gira asiática, cruzó argumentos ante Hewitt, un competidor con mil batallas en el corazón, y perdió dolorosamente, abortada la oportunidad de replicar su gloriosa actuación en el grande neoyorquino. Este es el cuaderno de navegación de un ganador salpicado por las lágrimas del fracaso. En Japón, además de añadir otro trofeo a su palmarés anual tras ganar en Rotterdam y Washington, las sensaciones mostradas invitan a sentir un optimismo moderado sobre sus aspiraciones en el futuro próximo.

Un detalle prevaleció sobre el título conquistado en Tokio: la plena recuperación de la derecha en carrera, un golpe capaz de emborronar la mejor versión de Nadal, Djokovic, Federer y Murray. Un disparo como hubo pocos en la historia reciente. Un relámpago sin respuesta. Ese argumento, de la mano del resto de cualidades atesoradas por Del Potro, le señala otra vez como la alternativa más fiable a los cuatro gigantes. Si la maltrecha coraza aguanta y el tono competitivo se mantiene, el argentino cuenta con todo lo necesario para elevar la voz y comenzar a escribir con tinta dorada su caminar por la élite del circuito.

Por ahora, Del Potro aterriza en Shanghái con el asequible reto de confirmar la clasificación para la Copa de Maestros, cuya final alcanzó en 2009 como epílogo a una temporada fabulosa, y mirando hacia el horizonte cercano que marca el partido entre Kohlschreiber y Gong, de donde sale su primer rival. Además de buscar los puntos necesarios que separan de Londres, el argentino persigue otro reto. Pese a ser el único privilegiado que ha celebrado un cetro de Grand Slam en los últimos 35 torneos sin llevar el apellido de uno de los cuatro gigantes de la actual generación, en su anaquel no figura ningún Masters 1000. Llamativa circunstancia para un competidor de ese calibre. En China, un argentino buscando explotar.

  • lola del castillo

    Para calibrar el méritro de la gesta épica de la vuelta al circuito de Nadal, basete comparar con el retorno de Delpotro tras la lesión de muñeca. LLeva desde 2011 intentando recuperar su nivel.

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