¡Bienvenido, Lucas!

“Tenía 28 años y era la meta que más quería. Y al ganar la Copa Davis perdí la motivación y el sentido de jugar torneos e ir a por grandes victorias. Mentalmente me dejó vacío”. 5 de diciembre de 2004. Lucas dijo hasta luego. Charly Moyá jugó su último partido de Copa Davis. En una final. En el punto decisivo. En modo campeón. En el año 2000 se perdió la fiesta. En 2003 evitó el rosco ante Australia. Ahora llegaba su momento. El de ser el héroe.

Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo y Rafael Nadal. Nunca España juntó tanto talento en un equipo de Copa Davis. Dos números 1 y uno que destrozaría todos los números. Hoy suman 108 títulos. A día de hoy han levantado 15 grandes. Estados Unidos viene con Roddick, Fish y los gemelos Bryan. Cuentan con los dos puntos de Andy (número 2 del mundo) y el dobles. Se sienten favoritos. Y eso que Agassi sonó pero no se atrevió. O no le dejó el hermanísimo McEnroe. Quién sabe.

26.600 aficionados en La Cartuja de Sevilla, aforo récord en la historia del tenis. “Moyá y Fish abren la final y Ferrero se queda fuera”. “El equipo español sorprende en el sorteo al incluir como número dos a Rafael Nadal”. Esos titulares abren la eliminatoria. Un Nadal explosivo sienta a un Ferrero dubitativo. Contra Francia, en semifinales, Rafa ya había sumado el punto de dobles y el individual decisivo. Hoy recordamos esa final como la explosión de Nadal. En la que destrozó a Roddick entre raquetazos y gritos que salían del alma. La que le convirtió en el tenista más joven de la historia en ganar la Copa Davis.

Moyà, Ferrero, Robredo y Nadal. Nunca España juntó tanto talento

Cierto, pero injusto. Fue la final de Charly Moyá. La Davis se lo debía y él pensaba cobrarse la deuda. Él estuvo el año entero mirando a ese fin de semana de diciembre. Él animó a Rafa a confiar en sí mismo cuando la presión de sentar a Ferrero amagaba con carcomerle. Él tenía que ganar a Fish para empezar con paso firme. 6-4 6-2 6-3. Él debía ser el líder. Y lo fue.

Nadal ha ganado a Roddick. Ferrero y Robredo no han tenido ninguna opción en el dobles. España manda 2-1, pero falta un paso más. Y llega el cuarto punto. El que enfrenta a las dos mejores raquetas. El que decide Ensaladeras. El público vibra. Grita. Hace honor al estereotipo de Copa Davis. Más pasión que conocimiento tenístico. En la raqueta de Charly está la responsabilidad de consagrar al tenis español por segunda vez.

Seis sets. Los seis ganados, La final perfecta. Un líder

6-2 7-6 7-6. Dos tiebreaks ante el mayor bombardero de este siglo. El de los 9.074 aces. Dos tiebreaks ante el séptimo jugador con mejor balance en muertes súbitas de toda la historia. Ganó el 62,2 por ciento de las que jugó. Ese día en Sevilla perdió ambas. En la primera sólo hizo un punto. Seis sets, los seis ganados. La final perfecta. Un líder. Que se desploma entre lágrimas de deber cumplido. Que es manteado entre vítores de sueño alcanzado.

Hace seis años Carlos Moyá dijo adiós a la Copa Davis. No podía darle nada más. Le había sacado su mejor jugo. El elixir de la ensalada. Pero se le olvidó un pequeño detalle. Ese elixir es adictivo. Lo pruebas como jugador y quieres repetir como capitán. Lucas ha vuelto. Volverá a sentir el espíritu Davis el 31 de enero en Alemania. 3.334 días después. ¡Bienvenido, Lucas!

  • YOLANDA MEDEL

    Y los que vivimos con él,sus victorias como jugador,tambien viviremos sus futuras victorias como CAPITAN. Vamosssss

  • lola del castillo

    Espero que Nadal mire por su salud y su propio interés , y no cometa locuras por ayudar a su amigo.

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