“No importa si el capitán es Álex, Carlos o Juan Carlos”

Antonio Arenas desde la ciudad de Madrid

La etapa de Corretja en la capitanía de la Copa Davis ha llegado a su fin. Concluye un bienio marcado por los contrastes. Por las luces que enfocaron la primera temporada y por las sombras surgidas en dos ciudades de gélidas reminiscencias para España: Praga y Vancouver. Todos los recuerdos y vivencias de esta etapa los cobija José María Arenas. Ha sido la desapercibida mano derecha del capitán. Llegó sin llamar la atención y se marcha sin hacer ruido. Muestra de manera permanente su agradecimiento a Corretja por esta etapa y repasa en TENNISTOPIC un periodo profesional que será inolvidable. Toma la palabra el ex vicecapitán de la Davis.

Pregunta. ¿Cómo se enteró de que no continuaría en el cargo?

Respuesta. Cuando Àlex salió de la reunión con Albert Costa y Escañuela, me llamó y me dijo que habían tomado esa decisión. Hay que respetarla y agradecerles estos dos años de confianza. La vida continúa. Àlex me dijo que no habían querido darles razones ni explicaciones. Yo no estuve en la reunión y no puedo opinar más. Por mi parte, estoy eternamente agradecido a Àlex y a la Federación, por haber podido colaborar en esta aventura. Han sido los dos años más difíciles de España en la Copa Davis por muchas situaciones.

P. Usted y Àlex tienen contrato hasta el 31 de diciembre. ¿Van a seguir trabajando para la Federación?

R. En mi caso, particularmente no voy a seguir trabajando. No tengo constancia de lo que quiere hacer Àlex y no sé cómo son sus temas contractuales. Mi contrato era diferente al de Àlex y no sé el acuerdo al que llegó con ellos en la reunión. Esto podrá contestárselo mejor él, pero por mi parte el tema está cerrado y zanjado.

P. Cuénteme su mejor momento de estos dos años como vicecapitán.

R. Poder convencer a los jugadores para que siguieran jugando Davis después de la final de Sevilla fue una alegría. Y el poder ir ganando eliminatorias y encima jugando aquí en España.

P. ¿Y el momento más decepcionante?

R. El momento más triste fue la derrota en Praga. Sabíamos que lo teníamos más complicado. Confiábamos poder ganar 3-2 y al final no pudo ser. Nos vamos con la conciencia tranquila de haber trabajado con toda la honestidad y claridad del mundo.

P. Hábleme de esa eliminatoria de Praga

R. En Praga pasó lo que pasó. Se habla de la cena y se le ha dado mucho bombo a eso. En ese momento a Àlex le salió toda la frustración de haber perdido y a ellos [los jugadores] no les sentó bien, pero al día siguiente se hablaron las cosas. De hecho, después yo viajé a Australia a intentar convencer a los jugadores porque Àlex no pudo ir y no hubo ningún problema con ellos. Con respecto a aquella cena, yo puedo decir que entiendo a Àlex. Quizás, no fue el mejor momento ni las formas adecuadas ni el lugar [para decir las cosas], pero en el fondo le comprendo porque habíamos el quinto partido en Praga y se dieron circunstancias que no fueron fáciles.

P. Dice que han sido los dos años más difíciles para España.

R. Han sido dos años muy complicados. Primero, por la lesión de Rafa. En dos años no hemos podido contar con él, salvo en esta última eliminatoria. Eso lo hace todo más difícil. Después del esfuerzo del año pasado, ese año le costaba mucho más y se quería centrar en su carrera y descansar un poquito más. Nos dijo que si queríamos vendría a la última eliminatoria. “Si podéis sacar la eliminatoria sin mí y me dejáis descansar, genial. Y si veis que al final me necesitáis, vendré”. Esto no es para criticar absolutamente nada a nadie. Ni muchísimo menos. Agradecimiento total a lo que ha hecho, pero sí es verdad que cuando Rafa y David no juegan, no es lo mismo. Son dos personas que han demostrado el nivel que tienen, sobre todo la mentalidad competitiva y ganadora que tienen. Y cuando no están ellos, pues todo se complica mucho más. Jugar una Copa Davis con Nadal y Ferrer en el equipo de individuales te da muchas garantías de éxito y si ellos no juegan se complica mucho. Nos encontramos en Australia con que la mayoría de jugadores nos dijeron que no querían jugar el primer año. Y este segundo año, con Canadá, nos ha pasado lo mismo. La conclusión que yo saco es que no importa si el capitán es Àlex, Carlos, Juan Carlos o el que sea. Hay que hacer entender a los jugadores que ellos compiten durante 40 semanas al año y que hay cuatro sólo para el equipo nacional. Un esfuerzo pueden hacer. Ahí es donde debe radicar el esfuerzo de todos: en intentar convencerles de que la Copa Davis les aporta muchísimas cosas que en el circuito individual pueden tener. Ahí es donde está la clave del éxito. Un deporte individual por una semana se convierte en un deporte de equipo y si todos cambiemos un poco el chip seguiremos consiguiendo éxitos.

P. ¿Ha recibido el apoyo de los jugadores para seguir en el cargo?

R. Tanto Alex como yo nos hemos sentido muy apoyados y no tenemos queja. Tenemos la conciencia muy tranquila en el sentido de que hemos sido súper honestos y cuando ha habido algún incidente, como en Praga, enseguida se ha abordado y quedado zanjado. O con el caso de Tommy mismo. Le dijimos: “Tommy, no garantizamos que nadie juegue ni el viernes ni el sábado ni el domingo”. A nadie le hemos dicho algo que no hayamos cumplido. Cuando no juegan Nadal y Ferrer, hay gente que no se atreve. Todo el mundo se cree que puede jugar. Al final, que si uno está lesionado o no lesionado, que si uno no quiere venir, o que si uno quiere venir pero le rompe la planificación porque es en Canadá y quiere jugar en tierra. Se ha complicado todo. El apoyo ha sido alto y aun así podíamos tener a gente descontenta que preguntaba: “¿Y por qué convocas en Canadá a García López y no convocas a otro?”. Mucha gente que no tenía opciones de jugar la Copa Davis nunca, este año igual las podía haber tenido y se puede sentir ofendida porque no le hemos escogido, pero por mi parte estoy agradecido a todos los jugadores. Súper agradecido a todos los jugadores, por las llamadas y los mensajes que he recibido. Me quedo con esto y con haber hecho el trabajo lo mejor posible.

P. ¿Cómo le han sentado las filtraciones y ciertas cosas que se han publicado estos últimos años?

R. Todo lo que se escribió de la última cena de Corretja en Praga… nosotros estuvimos en la cena. Y leer 200 frases y que 180 sean mentira, pues te planteas todo y piensas: ¿Cómo puede ser que exista gente tan mala en el mundo? Leyendo todo esto te llevas una decepción mucho más grande y para mí el periodismo pierde valor. Si una persona es capaz de escribir esto, todo el mundo puede escribir barbaridades. Porque no decía ninguna verdad, ninguna. Me dolió que a la hora ya saliera todo esto y por eso fui a Radio Marca a mostrar mi desacuerdo y mi indignación. Ya estábamos bastante jodidos todos por perder y te encuentras con estas cosas cuando hace menos de un mes era un éxito estar en la final de Praga en un año llamado de  transición por todo el mundo. Y te sabe mal. El trabajo realizado sobre todo por Alex no merece que se escriban estas cosas. Ahora, cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero esto a Àlex sí que realmente le hizo daño y creo que con razón.

P. También se publicó que Àlex no iba a aceptar la presencia de los entrenadores de los jugadores durante las concentraciones

R. No hace falta ni que le diga que es mentira. No lo hemos planteado nunca. Y el que lo diga, miente. Desde la Federación nos preguntaron si había alguna manera de reducir un poco todo el staff, como el entrenador de los sparrings, pero no podemos renunciar a los entrenadores. Porque son los que conocen a los jugadores y los que coordinan el día a día. Lo que hacemos con ellos es consensuar las cosas. Si nos remitimos a los hechos, en estos años han venido todos los entrenadores. Sí que hemos intentado que en pista cuando entrenamos no haya 20 personas paseando por allí con el móvil. Hemos intentado hacer las cosas serias y profesionales, pero de ahí a que no vayan los entrenadores…

P. Finalizada esta etapa, ¿cómo afrontan ahora su futuro más inmediato?

R. Àlex es un tío muy capaz y no creo que pierda la ilusión por seguir en el mundo del tenis. Yo creo que ahora mirará a donde quiere dirigirse y tirará para adelante. Ahora no hemos hablado de esto porque no era el momento. Yo sigo con mi vida de siempre en la empresa y en el centro físico que tenemos [Novaelite] y para mí la vicecapitanía ha sido un plus más y me alegro de que haya sido con Àlex.

P. ¿Cómo queda ahora su relación con Albert Costa?

R. Àlex y Albert han vivido situaciones de contraste durante años. Han sido muy amigos y han tenido su relación, pero no sé cómo queda después de la reunión. Yo no estuve allí. Por mi parte, el único pero que le pondría a esta etapa es todo lo que se ha llegado a hablar y escribir de Àlex. Creo que se ha hecho mucho daño gratuitamente. Yo, por mi parte, le agradezco mucho esta etapa a Àlex y a Albert.

P. ¿Cómo cree que será esta nueva etapa de Carlos Moyà?

R. A Carlos le conozco desde hace muchos años, tengo una relación correcta con él y le deseo lo mejor. Pero, como le decía, para mí la clave será que entre todos convenzamos a los jugadores de la importancia del proyecto y que todos luchemos para intentar seguir ganando Copas Davis, porque creo que nos quedan tres o cuatro años para conseguirlo o para poder tener opciones de conseguirlo. Independientemente de quien sea el capitán, la clave es que haya unidad y un buen equipo para afrontar cada eliminatoria. Ojalá que todo el mundo consiga remar en la misma dirección.

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