Martina Navratilova, la reina de Wimbledon

Ángel G. Muñiz desde la ciudad de Madrid

Martina Navratilova (Praga, Checoslovaquia; 1956) levantó su primer trofeo del Grand Slam con 17 años. El último, rozando los 50. Entre medias, todos los récords de longevidad y éxito imaginables. Y antes, una abuela, Agnes, que jugó al tenis con cierto éxito antes de la Segunda Guerra Mundial y decidió incluir una raqueta en la herencia de su nieta. Nadie, en tres siglos de tenis, conquistó cada rincón de Wimbledon como Martina: nueve títulos individuales, siete de dobles y cuatro de dobles mixtos. Muchas batallas dentro de la pista y otras tantas fuera de ella, en defensa de los derechos de los homosexuales, los desfavorecidos y los animales. Casi todas ganadas, pero si le dan la opción de volver a jugar cualquiera de sus 2662 partidos sólo le vienen a la memoria algunas derrotas dolorosas. “Tengo más arrugas que títulos”. Una afirmación, cuando menos, cuestionable.

Pregunta. ¿Quién le dio su primera raqueta?

Respuesta. Mi abuela (risas). Era la raqueta de mi abuela, de allá por 1920. Era completamente de madera, incluido el mango. Nada de cuero. Jugué con ella unos tres años y luego me gradué a una raqueta normal (risas).

P. Billie Jean King, la única jugadora que como usted ganó 20 títulos en Wimbledon, dice que Martina Navratilova es la mejor jugadora que el tenis ha visto.

R. Yo no llego hasta ahí, porque hay tantos grandes campeones que es imposible decir si uno es mejor que otro. Si comparas a Rod Laver, a Chris Evert, por supuesto a Roger Federer, Rafa Nadal, yo misma, Steffi Graf… Estamos todos en el mismo grupo y no importa en qué orden. ¿Es un grupo bonito para estar, no?

P. Usted estuvo 20 años en el top10 y más de 200 semanas como número uno tanto en individuales (332) como en dobles (237).

R. Sí, eso no volverá a suceder. No pasará otra vez porque la mayoría de jugadores no juegan individuales y dobles a la vez. Estoy muy orgullosa de mis récords. Pudo irme mejor, pero también peor. No me quejo. Ahora todo gira en torno a los torneos del Grand Slam. En mi época importaba todo el circuito y los grandes eran un bonus, así que no creo que nadie gane 167 torneos ni juegue tanto tiempo como yo.

“No creo que nadie gane 167 torneos ni juegue tanto tiempo como yo”

P. ¿Sabe cuántos partidos jugó en su carrera?

R. No.

P. ¿Quiere saberlo?

R. Por supuesto.

P. 2662.

R. Eso son muchos puntos (risas). Gracias. 2662. (Suspira) Sí, he jugado mucho al tenis.

P. ¿Le gustaría jugar alguno de ellos de nuevo?

R. Claro, hay un par que me gustaría jugar otra vez. Mi partido ante Helena Sukova en el Abierto de Australia [en las semifinales de 1984, una derrota que rompió su racha de 74 victorias consecutivas], mi final ante Conchita Martínez en Wimbledon [1994], mis dos finales ante Chris Evert en Roland Garros, que perdí [1985 y 1986, aunque antes había perdido también la de 1975], y la que estuve a dos puntos de ganar ante Steffi Graff [1986]. Pude ganar más, pero no me quejo. Eso sí, hay algunos partidos que me gustaría jugar de nuevo…

P. Todos, derrotas.

R. Por supuesto. De los que gané no tengo queja.

P. Nombra esa final de Wimbledon en 1994, la única vez que una tenista española ha triunfado en la catedral del tenis. ¿Qué recuerda de aquel partido ante Conchita Martínez?

R. Bueno, ella jugó muy bien. Yo no leía bien su revés. Lo estaba pegando mejor que su derecha y aún así yo seguía insistiendo allí, así que no dejaba de pasarme. Me pasaba cruzado. Yo protegía la línea, porque la mayoría de gente pasa en paralelo, pero ella pegaba cruzado y le salía. Ella jugó muy bien y mereció ganar.

La final de Wimbledon 1994: “Conchita jugó muy bien y mereció ganar”

P. ¿Sabe que era su ídolo y aprendió a jugar al tenis contra una pared a la que bautizó con su nombre?

R. No lo sabía. Pero ya sabe lo que pasa cuando juegas contra tus ídolos: que juegas un gran tenis. Yo jugué contra Margaret Court y estaba entusiasmada de estar en la pista con ella, pero la gané. Cuando Roger Federer jugó contra Pete Sampras, lo mismo. Porque no tienes nada que perder y juegas genial.

P. 359 trofeos. ¿Los guarda todos?

R. (risas) Bueno, tendría que pensar dónde están… Pero la mayoría de torneos no nos daban trofeos, así que no tengo tantos. Mis trofeos de Wimbledon están en el Salón de la Fama. Sólo tengo algunos en mi casa. De hecho, durante la mudanza mi novia me vio empaquetándolos y me dijo “quiero ver todos tus trofeos”. Y le respondí “vale, míralos. ¿Ya está? Pues ahora a un almacén” (risas).

P. Muchos tenistas sueñan con ganar un Grand Slam y usted ganó los cuatro en individuales, dobles y dobles mixto. ¿Cómo se consigue algo así?

R. Simplemente jugando mucho, con grandes parejas y disfrutando mientras juegas. Con un buen cuerpo, yo siempre tuve una gran capacidad atlética, y trabajando mucho.

P. ¿El tenis es un trabajo?

R. No, absolutamente no. A ver, es un trabajo porque nos ganamos la vida con ello, pero somos muy afortunados. Hacemos deporte, jugamos a un deporte, para vivir. Todavía me siento como una niña ahí fuera, así que tengo suerte. Soy muy afortunada. Te ocupas de tu cuerpo y luego sientes tensión, presión, juegas, compites y te pagan por ello. Tenemos mucha suerte.

P. Después de tantos títulos, ¿de dónde sacaba la motivación para seguir ganando?

R. Todavía estoy trabajando en mi juego. Todavía siento que puedo jugar mejor, que puedo mejorar. Todavía trabajo en mi técnica, mi táctica, y todavía aprendo este juego. Nunca me he aburrido y siempre siento curiosidad por lo que el próximo día me va a traer.

“Los nueve Roland Garros de Nadal son asombrosos. Y puede ganar más. Puede irse a dobles dígitos”

P. ¿Nunca se cansó?

R. Nunca. ¡No! Porque yo disfruté del proceso. Disfrutaba saltando a la pista a entrenar, hablando de ello, descubriendo qué hacer, mirando vídeos de las rivales, hablando con mi entrenador y haciendo todo el trabajo. Yo lo disfrutaba. Esto no va sólo del momento de ganar. Si sólo fuese el momento de ganar sería un viaje muy corto.

P. “Federer puede ser el mejor de todos los tiempos. Pero Nadal puede ser el mejor de los dos”.

R. Bueno, Rafa ha jugado muy buenos partidos contra Roger. Por eso lo dije. Pero esto de “este es el mejor”, “aquel es el mejor”… Puedes decir algo bueno y algo no tan bueno de todos los jugadores. Quizá Roger sea el mejor, pero Rafa le ganó. Y entonces alguien gana a Rafa. ¿Y qué haría Pete Sampras contra ellos? No se puede comparar.

P. Usted ganó 9 títulos en Wimbledon, todo un récord, y Nadal lleva otros tantos en Roland Garros.

R. Asombroso. Increíble. Y él puede ganar más. Él puede irse a dobles dígitos. Yo casi llegué a diez, pero él puede hacerlo si se mantiene sano. Al mejor de tres sets, mucha gente tiene opciones. Al mejor de cinco, “buena suerte”.

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