Guennadi Zhukov: “El jugador ruso no es como McEnroe ni Nadal; es universal”

Antonio Arenas desde la ciudad de Mallorca

Disciplina y oficio. Trabajo y compromiso. Son doctrinas que la escuela rusa trata de grabar a fuego en toda la cadena que conforma el tenis, desde los entrenadores hasta los jugadores. El tenis ruso se destapó a finales del siglo pasado con figuras como Kafelnikov, Marat Safin, Myskina, Dementieva, Safina o Sharapova, que aún hoy mantiene el prestigio de su país en la élite de la WTA. Uno de los nombres ocultos que ha trabajado para colocar a Rusia como una de las grandes potencias en el deporte de la raqueta es Guennadi Zhukov, el director de entrenadores de la Federación nacional. Mano a mano con Shamil Tarpischev, coordina el futuro de un país que cuenta con 8.000 jugadores activos y cerca de 5.000 entrenadores. El reciente acuerdo de la Federación Rusa con la Guillermo Vilas Tennis Academy de Mallorca demuestra el creciente interés del país en seguir renovándose e implementar nuevos métodos de entrenamiento con el objetivo de volver a crear a los campeones del futuro.

Pregunta. El estereotipo de jugador ruso se define como buen sacador, con un tenis directo, que pega muy fuerte, muy recto y un poco impaciente a la hora de cerrar el punto. Pero desde su óptica, ¿cómo definiría al jugador ruso?

Respuesta. El ruso es el jugador universal. No es ofensivo como un joven McEnroe, pero tampoco es Rafael Nadal. El futuro del tenis lo veo en el universalismo del juego.

P. Rusia ha dado grandes campeones al circuito como Marat Safin o Yevgeny Kafelnikov. ¿Cuál es el nivel de implicación de estos jugadores con el tenis de su país?

R. Kafelnikov es uno de nuestros jugadores más grandes. Ahora trabaja en la federación, participa en reuniones y discute asuntos importantes, tanto para el organismo como para los jugadores. Por su parte, Marat Safin controla la carrera de Evgeny Donskoy, le apoya usando dinero de sponsors para participar en torneos… La experiencia de estos jugadores es muy útil para nosotros.

P. En el cuadro femenino, Rusia ha colocado a dos jugadores en el número uno: Maria Sharapova y Dinara Safina. En el caso de esta última, los problemas físicos le obligaron a decir adiós antes de tiempo…

R. Dinara tiene un problema grande con su físico, en la columna. No puede regresar al tenis profesional y ahora trabaja como comentarista en medios de comunicación, impartiendo Master class para popularizar el tenis en Rusia, etc. Pero no es algo que haga ella sola, otras de nuestras campeonas del pasado como Anastasia Myskina o Elena Dementieva también están implicadas.

P. ¿En qué sentido están implicadas?

R. Dementieva se casó con el jugador de hockey sobre hielo, Maxim Afinogenov. Él tiene contrato con el club de San Petersburgo y la mayor parte de su vida está en esta ciudad con su esposo. Pero participa en la vida de la federación popularizando el tenis en distintas formas. Además, lo compagina con estudios de periodismo y economía. Mientas que Myskina colabora con el equipo de Copa Federación, además de ayudar a Ekaterina Makarova y trabajar en la Academia de Kazán, donde estamos preparando un proyecto muy grande.

P. ¿Por qué han salido tantos jugadores para entrenar en otros países?

R. Marat Safin, Dinara Safina, o Igor Andreev marcharon a España, Davydenko a Austria, Tursunov a Estados Unidos, Youzhny a Malta, mientras que Gabashvili ha rotado por varios países. Estos son algunos ejemplos. Es bastante difícil residir en Rusia por una cuestión de comodidad a la hora de entrenar en Moscú. Es una ciudad enorme, con mucho tráfico y precios muy caros para alquilar una cancha. Hasta hace poco nuestra federación no ha tenido su centro propio de tenis y nuestros campeones pagaban para entrenar. En cambio, en otros países encuentran mejores condiciones. En el caso de vuestro país, la escuela española ha ayudado a campeones rusos como Marat, Dinara o Igor entre otros. Y desde aquí agradezco esto que han hecho.

P. Otros como Kukushkin, Golubev o Korolev, además de marcharse, decidieron nacionalizarse por Kazajstán. ¿Por qué esta migración?

R. La vida del tenista es muy difícil en Rusia. Mientras toda esta generación crecía, tuvimos una generación brillante encabezada por Safin y Kafelnikov. Contábamos con jugadores suficientes para formar dos equipos competitivos de Copa Davis y tres o cuatro de Fed Cup. Los más jóvenes no tuvieron la posibilidad de disponer de ayudas ni condiciones tan buenas para entrenarse y mejorar su nivel.

P. ¿Han visto este cambio de nacionalidad con buenos ojos?

R. Fue una decisión común entre Shamil Tarpischev y el presidente de Kazajstán, Nazarbayev. Para no perder a estos deportistas nuestra federación le dio permiso para entrenarse y jugar por Kazajstán. Se han nacionalizado y ahora juegan por este país, que les paga lo suficientemente bien. Los rusos han formado el equipo nacional de Kazajstán y por primera vez en la historia de este país han tenido representación en el Grupo Mundial de la Copa Davis.

P. No es un fenómeno que afecte exclusivamente al tenis masculino…

R. Efectivamente. En el circuito femenino ocurre algo similar con Ksenia Pervak, Yulia Putintseva, Galina Voskoboeva o Anna Danilina. La primera quiere regresar a jugar con Rusia, el caso de Voskoboeva está terminando su carrera, mientras que Danilina ha decidido comenzarla jugando con Kazajstán. Finalmente, Putintseva es un caso especial dirigido por su padre.

P. Jugadoras como Putintseva o Danilina acaban de alcanzar la mayoría de edad, ¿en qué se diferencia esta generación de la anterior que tantos éxitos dio a Rusia?

R. Se ha dado una situación bastante interesante respecto al concepto de entrenador que entrenó a la generación de jugadoras brillantes. Antes el coach era a la vez padre, madre, entrenador, educador, chófer… Lo fue todo para el deportista. Pero ahora la generación joven se forma de manera más práctica y comercial. Ahora trabaja en la cancha, pero fuera no. También tienen otros intereses fuera del tenis.

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