Tres días para ir a Nueva York

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Despertar en tres días una articulación dormida durante tres semanas y volverla hercúlea. Rafael Nadal ya sabe lo que le espera antes de tomar una decisión sobre si viaja a Nueva York para defender el título en el Abierto de los Estados Unidos (desde el próximo 25 de agosto) o renuncia a la cita, entregando el título sin pisar la pista. El campeón de 14 grandes, que ayer se sometió en Barcelona a una ecografía y a una resonancia magnética para comprobar cómo ha evolucionado la pequeña desinserción de la vaina cubital posterior que sufrió preparándose para la gira estadounidense, sigue desde hoy un plan específico de trabajo para rehabilitar y potenciar la zona lesionada con un objetivo claro: ya sin la férula que le ha protegido la muñeca derecha mientras entrenaba durante las últimas semanas, el número dos del mundo luchará contra el reloj para poder golpear el revés a dos manos y analizar el impacto que ese tiro tiene en su cuerpo y sobre la propia pista tras tanto tiempo sin hacerlo. Después, si lo logra antes del fin de semana, elegirá montarse en un avión hacia América, lanzándose a proteger la corona en la Gran Manzana, u optará por quedarse en Mallorca, prolongando la recuperación y añadiendo el último grande del año a la lista de renuncias provocadas por la lesión, que ya le obligó a ausentarse de los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati. La decisión, en cualquier caso, la tomará junto a los médicos y su equipo antes del domingo.

En la clínica Mapfre del tenis, tras valorar los resultados de las pruebas realizadas, Nadal escuchó cómo el doctor Ángel Ruiz Cotorro daba luz verde al siguiente paso dentro de los plazos marcados para llegar al Abierto de los Estados Unidos. El mallorquín, que podrá entrenar sin férula, la aparatosa protección negra que le ha acompañado desde que se lesionó, deberá antes que nada recuperar la movilidad en la zona, buscando luego la fuerza muscular necesaria para ejecutar el revés a dos manos, que lleva sin golpear desde finales de julio. Con la previsión de hacerlo hacia finales de la semana, no en los primeros entrenamientos sin la articulación inmovilizada, la pista dictará sentencia. Si el español consigue disparar el revés entre el jueves y el viernes, valorará entonces hasta qué punto puede exponer ese golpe a la exigencia de la competición. Como tantas otras veces en más de una década, la misión de Rafael Maymò y Joan Forcades, fisioterapeuta y preparador físico del mallorquín, es esencial para que la recuperación deje la coraza del jugador intacta. Esta vez, además, a tiempo de estar en el último Grand Slam del curso.

Nadal cerró en 2013 un verano perfecto. Tras caer a la primera en Wimbledon, ganó en Montreal, Cincinnati y el Abierto de los Estados Unidos, impulsándose hacia el número uno que oficialmente recuperó en Pekín, pese a perder la final con Novak Djokovic. Ahora, y tras entregar 2000 puntos como consecuencia de la lesión que le ha impedido estar en Canadá y Ohio, donde el francés Tsonga coronó una semana perfecta ganando a cuatro jugadores del top-10 y donde Nole busca ser el primero en ganar todos los Masters 1000, el número dos, maestro en la adversidad, combate fuera de la pista para poder hacerlo inmediatamente después sobre ella. El plan está bien claro: primero, recuperar su revés; después, reconquistar Nueva York.

“Siempre hemos dicho que estábamos justos”

Ángel Ruiz Cotorro, encargado de supervisar las pruebas que Nadal pasó en Barcelona, valoró en COPE la situación del mallorquín días antes de tomar una decisión definitiva. “Hemos hecho todas las pruebas que teníamos pensadas. La evolución va por las cauces que nosotros considerábamos. Estamos en la situación de seguir el proceso e iniciar una etapa de rehabilitación para que dentro de unos días podamos probar y ver si realmente va a estar en condiciones”, explicó el médico de la federación.

“Soy realista. Estamos hablando de lo mismo del primer día. Siempre hemos dicho que estábamos justos. Está claro que las pruebas nos dicen que podemos seguir nuestro proceso. Tenemos que esperar unos días, ver cómo se readapta al trabajo la muñeca y seguir su evolución”, siguió el doctor, que desde los inicios mima el cuerpo del español. “El trabajo es mucho de movilidad, de conseguir fuerza muscular y potencia y que la muñeca se sienta protegida para poder iniciar el golpeo de revés, que es lo que le produjo la lesión. Ese es el escenario y ese escenario estamos. A final de semanas se decidirá si es posible si podrá jugar o no”.

Nadal, que en Melbourne ya no pudo competir por el título tras lesionarse en la espalda, acepta el tramo final de esta lesión esperando cruzar la meta a tiempo. ”Estaba tocado en los primeros momentos, pero hoy le he visto bien, positivo, con las ganas que siempre tiene”, dijo Cotorro. “Le veo animado. Lógicamente, con ganas de saber si esto va a ser posible o no. Todos nos preguntamos lo mismo. Al final, las sensaciones del jugador son importantes, las pruebas son importantes, la medicina es importante… pero es un conjunto de cosas. Es la misma pregunta la que nos hacemos todos: ¿Podrá o no podrá jugar el Abierto de los Estados Unidos? Ojalá, pero hoy por hoy no podemos decir nada”.

  • Pepa

    Me gustaría mucho que pudiese llegar a jugar este GS. Pero, ante todo, lo que más deseo es su total recuperación y que no se vuelva a resentir de esa peligrosa lesión; si para ello no puede volver a competir este año, que así sea. Al final lo mas importante siempre es la salud. ¡¡Mucha suerte!!

  • lola del castillo

    Lo dicho a Nadal siempre la pasa algo. Es el pupas. Enorme mérito que faltando a tantos torneos importanters por lesión, haya conseguido ser el mejor de la era open, y una leyenda del deporte mundial

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