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Un gran desayuno en Singapur

Pedro Gutiérrez desde la ciudad de Segovia

El torneo de maestras de Singapur es el final del camino. Un recorrido que con las gafas de cerca nos recuerda los grandes momentos del 2015, mientras que con las gafas de lejos nos rememora cómo ha evolucionado el circuito en apenas 45 años. Era 1970, el circuito femenino nacía de la locura compartida de nueve atletas -lideradas por Billie Jean King-, crispadas por ser lo que el célebre comentarista Bud Collins llamó “el desayuno”. “El tenis femenino está considerado como un desayuno: algo rápido y temprano necesario para preparar un duro día de negocios que comienza”. En 1971, en Houston, se celebró la primera tentativa de torneo de maestras. Agarrándose a los patrocinadores, buscando su protagonismo, explotando su potencial… lucharon. El torneo de maestras era la ocasión de celebrar y reivindicar; de unir fuerzas para seguir adelante. Un revulsivo. Primero en Boca Ratón, después en Los Ángeles, más tarde en Nueva York, mismo objetivo, mismo sueño, mismo impulso.

Aquellas que hicieron de aquel evento su mayor reivindicación y su mayor fortaleza, iniciaron una carrera que hoy continúa y que tiene en el torneo de Singapur el mejor de los reflejos. Aquel desayuno, ha pasado a ser una auténtica cena de gala. Y las invitadas este año son ocho maestras más que recogen ese testigo que hace 45 años agarraron con fuerza sus pioneras, las auténticas maestras. En lucha por la Copa Billie Jean King; ser maestra es un símbolo de dedicación, de éxito y de reivindicación; es un adquirir la categoría de líder. De coger el peso del futuro tenis femenino, porque por esas ocho mentes y muñecas que se darán cita en el Singapore Sports Hub pasa el hoy y el mañana de la WTA. Un mañana en el que se prevén cambios, de la mano del nuevo CEO, Steve Simon. Si les parece, acompáñenme a conocer a esas ocho privilegiadas; entre las que, sin duda, se echará en falta a Serena Williams.

Simona Halep: maestra en solidez.
Una roca, eso es Halep. Capaz de aguantar y defender, pero también de mandar y contratacar. La gran favorita del torneo, que llega desde Rumanía, se disparó en 2013 y ha sabido mantener la solvencia necesaria como para repetir este año. Sin punto débil, con una movilidad envidiable y un revés en carrera supremo, acude justa de fuerzas a Singapur -como todas a estas alturas de la temporada- pero con la posibilidad de coronar el trofeo más importante de su carrera, superando al de Indian Wells que conquistó este 2015.

Garbiñe Muguruza: maestra en potencia.
¿Quieren comprender a Garbiñe Muguruza? Empecemos por lo fundamental: Garbiñe es ambiciosa. Y sigamos por lo esencial: Garbiñe tiene armas para lograrlo. La tenista nacida en Caracas, residente en Barcelona, con raíces vascas y bandera española, es una construcción de muchos cimientos. Desde pequeña tuvo la potencia, desde joven aprendió la táctica, y desde la madurez que está alcanzando adquirió el convencimiento. Motivada, segura y fuerte, la española es un misil difícil de frenar y que ha sacudido la WTA tanto casi como Wimbledon. Su momento de forma tras ganar en Pekín, es el más prometedor de todas las contendientes.

Maria Sharapova: maestra en galones.
Será el frío de su Siberia natal de la que partió chupete al hombro, o quizás la precocidad de su éxito, pero la realidad nos dice que Sharapova lleva ya toda una vida con nosotros, que el título de maestra se le queda escaso y que oposita a catedrática. Maria es leyenda del tenis e icono del deporte femenino. Con un espíritu de lucha encomiable y un tenis directo de plan A o plan A, llega a Singapur con un físico dudable pero con un ansia que nunca acaba.

Petra Kvitova: maestra en destellos.
“Ojalá fuese constante, de verdad que me encantaría”, confesó la checa tras caer tempranamente en Wimbledon. Mismo lugar que resume su gloria y sus vacíos. Maestra en el 2011, donde calló como una bomba de relojería en el circuito femenino, es capaz de todo y de nada en Singapur. Yo que sé. Viene y deslumbra, se marcha y decepciona, renace e ilusiona, cae y desconcierta. Ésa es la historia de Kvitova, igual que su tenis de destellos y velocidad, tan certero como volátil, tan impresionante como sobrepasado.

Agnieszka Radwanska: maestra en muñeca.
“Será suerte”, dijo uno que no la conocía. Esas voleas, esos globos, esos efectos, esas sorpresas… ¿pero eso dónde te lo han enseñado? “No se entrena, se me va ocurriendo”. Benditas ocurrencias que despierta al tenis femenino de su letargo. Un violín, que trata de abrirse paso entre la percusión reinante. Y que, he aquí lo alucinante, lo consigue. Tras un final de temporada fantástico que ha salvado la mediocridad de su 2015, Asia le impulsa -como siempre- y con ello llega a Singapur dispuesta a sorprender, que es lo que mejor se le da. Rivales, incluidas.

Angelique Kerber: maestra en coraje.
‘Guerra’, pensé al principio. ‘Maestra en guerra’, suena bien, pero quizás resume mejor ‘lucha’. Y finalmente, decidí ‘coraje’ como adjetivo para la alemana. Sí, ‘coraje’ es el adecuado. Eso es lo que diferencia a Kerber, lo que le permite alcanzar estas cotas con un saque débil y una técnica pesada. Incansable en cada partido, incansable en cada torneo, incansable en cada temporada. Siempre protagonista de los mejores partidos de la temporada, doy gracias a Dios porque en su día dejó la natación y se decantó por el tenis. Preparada para remar contracorriente lo que toque, acostumbrada a levantar títulos este año, ‘Angie’ es una garantía de espectáculo y una valiente que promete aventuras.

Flavia Pennetta: maestra en brillo.
He aquí la ráfaga de luz que iluminará toda la carrera de Flavia Pennetta. Prepárense y disfruten de lo que será su último torneo. Se me viene a la mente, me temo así ocurrirá por siempre, aquella mágica fotografía de Flavia en la red con Vinci tras ganar el US Open 2015, en la que el fotógrafo -atento y brillante- decidió aumentar el zoom y captar la piel de gallina de la tenista de Brindisi. Un soplo de aire fresco que se nos va, y que brilla con una fuerza especial apoyada sobre una derecha con gran brío y un revés enérgico. Qué manera de decir ‘adiós’; para ponerse en pie.

Lucie Safarova: maestra en electricidad.
Queda raro, pero no hay un tenis más ‘eléctrico’ en todo el circuito que el de Safarova, aunque las últimas semanas mermada físicamente ande falta de batería. Zurda, de mirada penetrante, descoloca a las rivales e incluso al espectador. Con grandes dotes para el dobles, Lucie cierra la mejor temporada de su vida, dotando de mayor consistencia a lo que siempre había sido una jugadora peligrosa. Con dardos envenenados que llegan desde cualquier esquina de la pista, el tenis de la checa atosiga a las rivales. La avispa de la WTA, se cuela en Singapur, confiemos en que el aguijón esté listo a tiempo.

“Tardamos en descubrirlo, pero resulta que el final siempre es el lugar del que partimos”, dijo Thomas S. Eliot. Qué duda cabe que la temporada WTA 2015 llega a su fin, pero en Singapur lo que se hace es continuar el sueño de nueve maestras, por sus herederas. Un Singapur vibrante, que cerrará un año con tantas sorpresas como siempre. Un ciclo, en el que Stacey Allaster -CEO de la WTA durante 6 años- dice adiós, y nuevas ventanas se abren hacia el futuro. Es difícil predecir lo que vendrá, mejor será irlo descubriendo, pero mientras tanto disfrutar y darse un paseo por el presente en Singapur será la mejor manera de celebrar que aquel pasado del mero ‘desayuno’ queda atrás, y que desde este domingo hay ocho maestras dispuestas a comenzar el espectáculo.

Los grupos

Grupo Rojo

Simona Halep

Maria Sharapova

Agnieszka Radwanska

Flavia Pennetta

Grupo Blanco

Garbiñe Muguruza

Petra Kvitova

Angelique Kerber

Lucie Safarova

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