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Una final en los banquillos

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

Se enfrentaron 40 veces, tres de ellas en la final de Wimbledon. Mañana se cruzan de nuevo como entrenadores. Tras una rivalidad histórica sobre la pista, Boris Becker y Stefan Edberg (25-15) pilotan hoy desde el banquillo las carreras de Novak Djokovic y Roger Federer, rivales por la copa sobre la hierba de Londres.

“Stefan es una pieza importante del rompecabezas”, explicó el campeón de 17 grandes, que de la mano de Paul Annacone ganó su último grande en 2012 y aconsejado por Edberg ha vuelto a la final de un torneo de la máxima categoría dos años después. “Me cuenta historias que me inspiran. Fue un modelo a seguir mientras crecía por la forma en la que era dentro y fuera de la pista. Aprendí mucho de él y es bueno tenerlo en mi equipo. Ellos hacen que me despierte cada mañana motivado y con ganas de jugar”, siguió el suizo, que a diferencia de otros tenistas apenas busca ayuda en su palco cuando las cosas van mal. “No suelo mirar mucho hacia allí”, recordó. “Dejé de hacerlo hace bastante tiempo porque no puedes depender de ellos todo el tiempo. No crecí siendo entrenado desde un lado de la pista. Es como en el colegio, donde haces el examen que te has preparado en casa. No intentas hacer trampa. Lo veo igual en el tenis”.

“Edberg me cuenta historias que me inspiran”, dice Federer

El trabajo de ambos no es cuestión de miradas cómplices durante los partidos. Es faena sobre la pista y conversaciones en el vestuario. Edberg le ha afinado a Federer el olfato. Cerca de los 33 años, el sueco ha preparado al número cuatro del mundo para competir contra jugadores a los que hace un año no hacía ni cosquillas. En inferioridad física, sin opción de entrar en el cuerpo a cuerpo con rivales con más pulmones y piernas, el campeón de seis grandes ha ayudado al de 17 a irse hacia la red con inteligencia, seleccionando qué pelota es adecuada para subir y qué pelota necesita ser madurada un poco más. Además, le ha aportado la calma necesaria para atacar la pelota con determinación y volver a hacer de su saque un fortín. Eso se traduce en números: el suizo ganó en 2013 cuatro partidos ante el top-10 y se inclinó en otras 10 ocasiones. En 2014, cuando a la temporada aún le quedan cinco meses, Federer suma ocho victorias y tres derrotas contra los mejores. En la catedral de la hierba, donde se llevó por delante a dos de ellos camino de la final (Wawrinka y Raonic) ha entregado una sola vez el servicio.

“Wimbledon es el único torneo de Grand Slam que Roger puede ganar ahora, pero para hacerlo necesita ser agresivo”, aseguró el sueco antes de comenzar el torneo a The Sunday Times. “Su gran saque, la derecha y el juego clásico le han servido para ganar torneos desde el fondo de la pista, pero no revelo ningún secreto si digo que solo con ese juego y desde atrás el actual Federer no puede ganar hoy a los mejores jugadores. Todo eso le tiene que servir ahora para ir al ataque”, contó Edberg, que pidió consejo a Tony Pickard, su antiguo entrenador, para revitalizar la carrera del jugador con más grandes de toda la historia.

“Wimbledon es el único torneo grande que Federer puede ganar ahora”

“Y el objetivo de este año era ganar un Grand Slam y recuperar el número uno del mundo, pero todavía no lo hemos logrado”, recordó Boris Becker en Roland Garros antes de perder la final con Nadal, de la que Nole salió desfondado físicamente. “Creo que el camino es el correcto. El modo de entrenar, de pensar, de posicionarse en la pista… poco a poco va dando sus frutos. Desde diciembre hay algunos cambios. Los que saben bien de tenis lo ven. Hay dos o tres mejoras en su juego y si todos en el equipo seguimos en la misma dirección no veo ningún motivo para no decir en diciembre que fue un año exitoso”, insistió. ”Ahora lo conozco mejor, sé cómo reacciona ante las situaciones de estrés y conozco sus particularidades”, aseguró el alemán, que necesitó un tiempo para encajar dentro del grupo de trabajo de Djokovic. “Espero poder explicarle las prioridades, quitarle un poco de presión y ayudarle con mi experiencia”.

Si la experiencia se mide en galones, la de Boom-Boom Becker es infinita. Él sabe lo que es ser número uno del mundo. Él  ganó 49 títulos, siete de ellos sobre hierba, donde se ganó la fama de especialista a base de saquetazos y subidas a la red cuando cada superficie tenía un grupo de dominadores, al contrario de lo que sucede ahora. Él celebró seis grandes, tres en Wimbledon (1985, 1986 y 1989), donde con 17 años se convirtió en el campeón más joven del torneo. Djokovic lo eligió por todo eso. El número dos al alemán para que le ayudase a tener ventaja mental. Buen conocedor de las situaciones por las que un jugador atraviesa, Becker debería guiarle a través de la presión, las expectativas y los momentos de crisis para salir victorioso, como en su fabuloso 2011.

“Ahora sé cómo reacciona Djokovic al estrés”, avisa Becker

“A principios de año nos costó conocernos, pero luego fue beneficioso”, aseguró Nole, que se rodeó en París de sus dos entrenadores (Becker y Vajda), pero en Wimbledon solo compite acompañado del primero. “Hoy noto claramente el impacto que genera en mi juego. No voy a revelar exactamente en qué, pero en líneas generales siento esa mejoría y me alegra que todo vaya en la dirección correcta”, continuó, asegurando como su técnico que la evolución existe, aunque aún no haya rastro de ella, más allá del aumento de la frecuencia con la que el serbio visita la red. “Los resultados los veremos al final de temporada”.

El tiempo apremia. Nole tiene 27 años, se casa la próxima semana y antes de que acabe 2014 será padre. Ha perdido cinco de las últimas seis finales grandes que ha disputado, frenando en seco su viaje hacia la leyenda que hizo temblar durante ese curso colosal (2011) a Federer, Nadal y Sampras. El suizo roza los 33. Después de un 2013 negro, compite con la alegría de hace tiempo y el peligro de siempre porque la magia nunca envejece. Quizás, es su última oportunidad para volver a ganar un Grand Slam, sumar 18 y abrir brecha con su perseguidor por la eternidad, que es Nadal (14 grandes). En Wimbledon, una final sobre la pista y otra en los banquillos. Juegan Djokovic y Federer. Hablan Becker y Edberg. Y todo queda entre campeones. 

Las finales en Wimbledon de Becker y Edberg

1988 – Stefan Edberg 4-6, 7-6, 6-4 y 6-2 a Boris Becker

1989 – Boris Becker 6-0, 7-6 y 6-4 a Stefan Edberg

1990 – Stefan Edberg 6-2, 6-2, 3-6 y 6-4 a Boris Becker

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