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Una final anticipada

Carmen Romero desde la ciudad de Madrid

El enfrentamiento de cuartos de final en la parte más baja del cuadro femenino es uno de los partidos que genera mayor expectación en el Abierto de Australia. Maria Sharapova y Eugenie Bouchard se verán las caras por el pase a semifinales. Bien podría ser esta la batalla por la corona.

La jugadora aprendiz se sabe bien la lección. Está en condiciones óptimas para desafiar a una de las grandes maestras. El recorrido de ambas en sus anteriores enfrentamientos es distinto, pero el camino por el primer Grand Slam hacia cuartos ha sido muy similar. El resultado del encuentro es difícil de calcular. Sea cual sea cambiará algunas cosas en el circuito.

Ambas han conseguido victorias en sus respectivos partidos de octavos de final, aunque han sido diferentes. Maria se deshizo sin problemas de Peng Shuai por 6-3, 6-0. “Quería hacer las cosas bien y jugar de manera correcta. Creo que lo hice, un trabajo sólido y bueno”. En el inicio del partido a la rusa le costó algo de esfuerzo encontrar el ritmo y encajar bien su técnica, pero tras varios juegos se movía por la pista dominando, como es habitual en ella, hasta conseguir la victoria, sin ceder terreno. “Durante el partido tuve algunos problemas. He perdido contra Peng antes y sabía que tenía que empezar muy bien. Creo que lo hice. No creo que hiciera nada espectacular, pero sentí que estaba siendo consistente. Servía de manera inteligente, devolvía bien. Creo que eso me ayudó. Pienso que gané los puntos correctos en el momento adecuado, y finalmente me llevé el partido”.

Ambas se rompieron el servicio en el sexto y séptimo juego, lo que determinó un 4-3 a favor de Sharapova. A partir de ahí, Maria encadenó una buena racha en el encuentro y se llevó los siguientes ocho juegos, para terminar 6-3, 6-0, con 27 winners y 15 errores no forzados por 20 y 29 de su rival. Por su parte, Bouchard sufrió más de la cuenta en su partido. Finalmente venció a Irina-Camelia Begu por 6-1, 5-7, 6-2.

En 40 minutos la canadiense dominaba 6-1, 3-0. Entonces, Begu, quien llevaba un gran recorrido en Australia, se anotó los siguientes 5 juegos. Bouchard consiguió llegar al 5-5, pero no terminó de asentar su mando en la pista. No dominaba los puntos y fallaba más de lo que se podía permitir. 22 errores no forzados en el segundo set por 17 de su rival. No pudo reaccionar a tiempo y finalmente, la segunda manga se le escapó. “Es decepcionante porque quería jugar muy bien y no fue posible. Eso pasa. Creo que empecé a estar menos agresiva, más pasiva, y ese no es mi juego. No sé bien qué pasó. Ella pudo encadenar algunos puntos buenos, conseguir buenos saques y tener confianza en el segundo set. Eso le ayudó”.

Genie se tomó este empate en el marcador como un punto de inflexión. En el descanso se marchó al baño para meditar lo que ocurría. “Me reprendí un poco. Me dije a mí misma que lo que estaba pasando era inaceptable”.
Cambió de mentalidad, y con ello, su juego volvió a brillar. Con los mejores registros del partido se llevó el tercer set. Sólida, sin ofrecer un solo break y aprovechando dos de las tres oportunidades que dispuso para quebrar a su rival. Fortificó su juego. Bouchard volvió a ser el muro contra el que chocarse sin poder traspasarlo. “Fui capaz de respirar y relajarme entre el segundo y el tercer set. Me concentré. Tuve confianza en mí misma. Me dije que por mucho que quisiera, no podía cambiar el segundo set, pero intenté hacerlo mejor en el tercero. Eso es lo que me motivó. Quiero intentar estar tan bien que, aunque las cosas no funcionen, esté motivada para intentar mostrar que lo puedo hacer mejor”.

Ahora, la número siete mira el lado positivo de las cosas, con nuevas perspectivas que le servirán para seguir avanzando en Australia: “He aprendido de esto e intentaré que no pase la próxima vez. Estoy contenta de haber podido rehacerme y jugar mejor en el tercer set. Quiero partir de ahí para el próximo partido”.

Sharapova y Bouchard solo han perdido un set de camino a cuartos. Ambas han peleado más de lo que están acostumbradas en un partido, Maria en segunda ronda y Genie en octavos, y han llevado un recorrido similar en el resto de encuentros, con victorias fáciles. La número dos eliminó a Petra Martic (6-4, 6-1), Alexandra Panova (6-1, 4-6, 7-5), Zarina Diyas (6-1, 6-1) y Peng Shuai (6-3, 6-0). La número siete se deshizo de Anna-Lena Friedsam (6-2, 6-4), Kiki Bertens (6-0, 6-3), Caroline Garcia (7-5, 6-0) e Irina-Camelia Begu (6-1, 5-7, 6-2).

De cara a su próximo enfrentamiento, es inevitable hablar de sus semejanzas. La rusa es capaz de ver similitudes entre la joven canadiense y ella: “Es muy competitiva y muy agresiva, así que por esa parte sí nos parecemos”.
Se han medido en tres ocasiones anteriormente, con victoria en todas ellas para Maria. Se enfrentaron por primera vez en 2013, en Miami (6-2, 6-0). Ese mismo año se vieron las caras en Roland Garros (6-2, 6-4). La pasada temporada fue su último encuentro, de nuevo en París (4-6, 7-5, 6-2). Ambas lo recuerdan perfectamente.

“Fue un partido muy duro. Tuve que remontar un set abajo. Estoy segura de que jugará muy bien en el próximo”, dijo la vencedora, que más tarde se haría con la Copa de los Mosqueteros. Bouchard no pudo ganar en esa ocasión tampoco, pero se llevó un buen recuerdo: “No sentía que estuviera jugando bien todo el tiempo. A veces sí, a veces no. Pero de eso se trata: intentar ganar e intentar siempre jugar mejor, avanzar, incluso aunque no estés jugando tu mejor tenis. Sentí que estaba cerca de ella. Ella probablemente no. Estábamos las dos un poco apagadas. Nunca juegas increíblemente bien. Quizá solo el 10% de la temporada. Así que recuerdo eso, y recuerdo que tuve posibilidades. Fue un partido difícil. Estuve muy decepcionada después, y eso es motivante”.

Desde entonces han pasado ocho meses. El próximo enfrentamiento entre ambas será totalmente distinto a los anteriores. La canadiense ha evolucionado mucho en su juego, y en parte gracias a su fuerte mentalidad: “En el último año he aprendido a tener esta confianza, aunque el partido no vaya bien. Soy capaz de estar calmada y saber que tengo mi oportunidad si lucho y lo intento. Eso me ayudó a ganar muchos partidos el año pasado. Así que siempre creo que tengo una oportunidad, sin que importe nada más. Tengo mucha fe y seguridad”.

Las dos jugadoras guardan buenos recuerdos y experiencias en Australia. Ambas han ganado y perdido partidos importantes allí, siendo la número dos quien tiene más experiencia en el torneo. Fue la campeona en 2008, y aunque el año pasado cayó en cuarta ronda, vuelve muy fuerte, con muchas posibilidades de revalidar el título. Maria está como pez en el agua de nuevo en Melbourne: “He tenido muchos de mis mejores momentos en Australia. Creo que es uno de los Grand Slam donde mejor lo he hecho y eso definitivamente me ayuda. Siempre me ha gustado jugar aquí. Recuerdo perder la final junior e irme deseando ser algún día capaz de jugar en la Rod Laver. Creo que cuando sales y tienes una oportunidad de jugar en las pistas importantes aquí todo esto te viene a la mente”.

Eugenie no tiene tanto rodaje como la rusa, pero es una de las mayores favoritas. Las semifinales alcanzadas en la edición anterior la respaldan. “Creo que haberlo hecho bien aquí el año pasado puede ayudarme un poco. He jugado algunos partidos en la pista Rod Laver y me siento bien ahí. Estoy a gusto”.

Maria y Genie están preparadas para el partido de cuartos con tintes de final. La canadiense confesó: “Estoy deseando jugar ese partido. Creo que siempre es bueno jugar contra las mejores. Hemos tenido un par de enfrentamientos, y uno muy bueno el año pasado. Pero creo que he progresado mucho desde entonces, y quiero seguir jugando mi tenis sin que importe nada más. Jugar contra ella, ir a por mis golpes, eso es lo que quiero hacer en la pista. Y es más divertido cuando juego así. Me lo pasé bien en el tercer set hoy así que quiero intentar eso”.

Por su parte, la rusa también tuvo palabras de elogio para la nueva estrella del circuito: “Está jugando muy bien este torneo, y también lo hizo en los Grand Slam del año pasado. Juega con mucha confianza e inspirada. Me espero de ella un buen partido. Es una jugadora muy agresiva. Se mantiene muy cerca de la línea y le gusta mandar en los puntos. Creo que ahí es donde ella hace año y tiene mucho éxito”.

El partido de cuartos de final entre Sharapova y Bouchard podría definir algunas líneas dentro del top 10. La rusa necesita llegar a la final para recuperar el número uno, y ganar el torneo en caso de que Serena alcance la última ronda. La canadiense tiene todo por ganar y nada que perder. Es sin duda parte del futuro en el tenis femenino. Con solo 20 años ya amenaza a la élite.

El partido de mañana será un espectáculo de talento. La veteranía contra la novedad. Las dos quieren llegar a lo más alto y el partido de cuartos es el próximo peldaño. La número dos o la siete darán un paso muy importante en el inicio de temporada.

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