Un torneo de cuatro velocidades

Rafael Plaza desde la ciudad de Melbourne

Roberto Bautista se marchó después de su victoria ante Dominic Thiem (4-6, 6-2, 6-3 y 7-6) a hablar con el tour manager para unificar lo que piensa el vestuario: las pistas del Abierto de Australia son como un arcoiris de distintas velocidades. En consecuencia, ni en las tres canchas cubiertas (Rod Laver, Margaret Court y Hisense Arena, las principales) ni en los estadios (dos y tres) ni en las pistas de un lado (de la cuatro a la 15) ni en las del otro (de la 16 a la 23) se juega a la misma velocidad. La radiografía del problema es clara: como muchas veces no se entrena donde luego se compite, los tenistas están obligados a adaptarse a diferentes sensaciones. Además, los favoritos, que nunca salen de los grandes escenarios, esquivan con sus galones el problema y tienen una ventaja sobre el resto.

“No me parece bien que cada pista en la que juegas tenga una velocidad distinta”, reflexionó Bautista, que se enfrentará a Gilles Muller en segunda ronda tras pasar una semana enfermo sin salir de la cama y superar su estreno en Melbourne. “Si dentro se juega a una velocidad, fuera se debería jugar la misma velocidad. No puede ser que vayas a entrenar a una pista y estén rápidas, que las otras estén menos rápidas y que dentro estén a una velocidad buena y agradable para jugar. Lo he comentado, pero ellos no te dicen nada”, se quejó.

“Es el año en el que la pista es más rápida desde que yo vengo a Australia”, coincidió David Ferrer tras remontar 6-7, 6-2, 6-0 y 6-3 a Thomaz Bellucci un encuentro que perdía 6-7 y 0-2 y superó tras propinarle a su rival un 12-0 de parcial para engullir el tramo final de un tirón. “Las pistas de entrenamiento son aún más rápidas porque son pequeñas, pero hubo veces en las que era demasiado lentas en el pasado”, afirmó. “Ahora, le han dado la vuelta. ¿Qué vas a hacer? Intentar adaptarte. Puedes quejarte, pero no vas a ganar nada. La pista no va a ser más lenta por mucho que te quejes”, insistió el número 10 mundial, que medirá fuerzas con el ucraniano Stakhovsky buscando la tercera ronda.

Esa velocidad desmedida castigó a Pablo Carreño, citado en la pista 22 (una de las más rápidas) con Gilles Muller, que le derrotó 6-4, 7-6 y 7-6 tras convertir el partido en un tiroteo, de saquetazo en saquetazo. ”No he jugado al tenis porque no se podía”, se lamentó el número 52 mundial. “La pista era muy rápida y la bola resbalaba mucho. Los puntos que no han sido saques directos suyos no podía jugarlos. Iba haciendo lo que podía. Al resto, otro calvario”, continuó. “He entrenado en el club dos veces porque encontrar pista aquí si no eres cabeza de serie es imposible. He entrenado en la Margaret Court con Bautista y era otro mundo. Peloteábamos tranquilamente en una pista normal, con una velocidad media en la que se puede restar y jugar. Sin embargo, en las pistas de fuera, en las que entrené con Verdasco antes del partido, no podíamos pasar más de dos bolas. Saque, resto y fin. Son excesivamente rápidas”, reiteró. “Normalmente, en todos los torneos las pistas centrales suelen ser un poco más lentas que las de fuera, pero aquí son mucho más rápidas de lo normal. Hoy era de todo menos tenis: jugar a la lotería cuando restaba para ver si adivina el lado hacia el que tirarme cuando él sacaba”, dijo resignado.

“Yo ponía la raqueta, la pelota botaba y no le podía dar”, reflejó Nicolás Almagro, que en su primer partido en un grande desde Roland Garros 2014 se despidió 4-6, 6-7 y 2-6 frente a Kei Nishikori. “No sé lo que pasa, pero es una pista parecida a la que jugamos en la final de la Copa Davis en Praga, que era hielo y no botaba la pelota”, recordó sobre la superficie que eligió la República Checa en la victoria (3-2) sobre España en 2012. “Están intentando cargarse los torneos de tierra batida y al ritmo que van pasará lo mismo con los de pista rápida. Ahí están jugadores como Karlovic, Groth o Kokkinakis… pasándolo en grande”, dijo sobre los sacadores, grandes beneficiados de esas condiciones de juego.

Así, Feliciano López, que salvó tres puntos de partido contra Denis Kudla para gobernar el pulso en la quinta manga (3-6, 6-2, 4-6, 6-2 y 10-8) y estirar su récord a 19-9 en esas mangas decisivas, se ayudó del vertiginoso ritmo para impulsar su agresiva propuesta de acoso y derribo. “Estaba muy rápida, pero para mi tipo de juego va bien”, reconoció el toledano. “Las pistas de dentro son otra historia, pero las de fuera son muy rápidas y el saque es fundamenta”, fotografió. “Y a las centrales les meten algunas capas más para que estén más lentas”, añadió Guillermo García-López, que también avanzó después de la retirada de Peter Gojowczyk (6-7, 7-5, 6-4, 1-0 y abandono). “Al margen, al ser más pequeñas las de fuera tienes la sensación de que todo va mucho más rápido. No tienes espacio para recuperar porque los pasillos son pequeños”.

Como el resto, Fernando Verdasco, vencedor 2-6, 6-0, 7-6 y 6-3 de James Ward, apreció los cambios entre las distintas pistas de Melbourne Park tras llevar varios días practicando y lanzarse a competir por primera vez el martes. “He entrenado en la Hisense Arena y en la Margaret Court. También fuera, en la 16, 18 y 20. Y hoy he jugado en la número siete”, resumió el madrileño, al que ahora le espera el japonés Soeda. “Se notan más rápidas las exteriores. Las que están más alejadas son las más rápidas de todas. La siete y el resto de ese lado también son rápida, pero quizás un punto menos. Y la Hisense es la más lenta de todas las que he entrenado. Cada una es un poco diferente. Entrené con Carreño en la pista 18 y pasamos cinco bolas en cada juego. Eran casi todo puntos de saque”, se despidió.

En el primer grande de la temporada, un torneo de cuatro velocidades: pese a que las condiciones deberían ser las mismas, el cuentakilómetros sube o baja drásticamente según la pista donde se discuta.

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