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Serena y Maria reclaman su corona

Carmen Romero desde la ciudad de Madrid

No hay sorpresas en la final femenina. Serena Williams y Maria Sharapova se enfrentarán en el último partido en Melbourne. La veteranía sigue dominando el circuito. Jugarán el sábado tras vencer a Madison Keys (7-6, 6-2) y Ekaterina Makarova (6-3, 6-2) respectivamente.

Ambas han ganado en Australia el primer Grand Slam del año. La número uno en cinco ocasiones (2003, 2005, 2007, 2009 y 2010), siendo la tenista con más coronas allí en la Era Open, y la número dos en una ocasión (2008). Este año una de ellas sumará un título más en su palmarés de grandes. Serena es la tenista de más edad (33) que llega a una final de Grand Slam, en óptimas condiciones. Maria sigue arrastrando el calvario de toda su carrera, ganar a la americana. Desde 2004 no vence a la número uno. Únicamente lleva dos victorias en los 18 enfrentamientos durante años entre ambas. Ahora tiene una nueva oportunidad en el décimo noveno.

La primera vez que se enfrentaron en Australia fue en las semifinales de 2005, cuando Serena eliminó a la rusa. En 2007 se vieron las caras en la final por primera vez. Entonces, la número uno se hizo con su tercer título. En dos días se enfrentarán en la última ronda de nuevo. Ha llovido mucho desde 2007, aunque ambas han seguido su camino por la cima del tenis femenino.

Las dos han expresado su felicidad de volver a alcanzar la última ronda en Australia. “Ha pasado mucho tiempo desde que estuve en la final aquí. Mi teoría ahora es relajarme y jugar lo mejor que pueda. Cuando salgo a la pista y oigo al locutor pienso que no tengo que ganar, solo relajarme y pasármelo bien”, dijo la número uno. “Estoy nerviosa y entusiasmada por estar en la final. Creo que a todo el mundo le pasa. Es un momento muy especial. Todo el mundo trabaja muchas horas para conseguirlo. No seríamos humanos si no sintiéramos un extra de nervios en estos momentos”, confesó la número dos.

En la eliminatoria previa a la final se celebró primero el partido de la zona baja del cuadro, la semifinal rusa, Maria Sharapova vs Ekaterina Makarova. Una hora y media de partido. El primer juego del encuentro, en el que servía Sharapova, se alargó más de 10 minutos. Entonces, parecía que sería un enfrentamiento igualado, pero Maria reaccionó rápidamente y se colocó 4-1. Makarova llegó al 4-3, pero no pudo plantar más batalla. Finalmente la número dos se apuntaba el set por 6-3, con los mismos winners que errores no forzados, 15, por cinco y 14 de su rival. El primer servicio no le funcionó como suele acostumbrar, solo tuvo el 55% de efectividad frente al 70% de Makarova, sin embargo, ganó tanto con el primero como con el segundo muchos más puntos que su rival. Además, las dos roturas convertidas, de siete oportunidades, fueron suficientes para dominar la manga, aunque también cedió un saque.

En el segundo set Maria se apuntó los cuatro primeros juegos, suficiente para ganarlo en los cuatro próximos, anotándose sus dos siguientes servicios. No dispuso de más bolas de rotura, pero tampoco le hicieron falta. Ella no concedió ni una. Disminuyó tanto sus errores no forzados como sus winners, ocho y 11, mientras su rival elevó ambos datos, seis y 15. En la segunda manga la efectividad de su primer servicio fue del 56%, pero se anotó el 93% de los puntos con él.

La número dos está satisfecha con su actuación antes de la final: “Estoy feliz porque hoy jugué sólida. Hice todo lo que tenía que hacer. No tenía miedo de que se convirtiera en un partido físico. Creo que fue importante defender mi terreno en los primeros juegos, y lo hice bien, incluso cuando iba por detrás. Esos momentos clave son muy importantes. Estoy contenta de haber podido ganar sólida”.

Tras el susto de segunda ronda, la rusa volvió a nacer en Melbourne, y llevó sus siguientes partidos por otro camino: “Sentí que tenía otra oportunidad en el torneo. No sé por qué, pero tenía que aprovecharla”.  La rusa está encantada de haber logrado llegar a la final del primer Grand Slam del año. Su seguridad es plena: “Creo que mi confianza debería ser muy alta en una final de Grand Slam, sin importar contra quien me enfrente, o si he tenido un historial pésimo contra alguien. No importa. Estoy en la final por una razón. Haré todo lo posible para ganar el título”.

En la rueda de prensa, la número dos aún no sabía contra quién se enfrentaría en la final y no habló en profundidad de las dos candidatas, sin embargo, si explicó sus sensaciones en la pista frente a la número uno: “Su fuerza y agresividad me hacen ser más agresiva siempre, más de lo que tengo que ser. Es muy buena haciendo que las jugadoras luchen por tiros por los que no tenían que haber peleado necesariamente. Han sido enfrentamientos duros para mí, pero soy una competidora. Haré todo lo que pueda para cambiar el resultado general de nuestros cara a cara”.

Desde 2008, cuando se coronó en Melbourne, no había vuelto a llegar a la final. Ahora está reviviendo todos los momentos de éxito que tuvo en Australia: “Tengo muy buenos recuerdos en el Rod Laver Arena. Por suerte, he conseguido otro”. Una nueva oportunidad para aumentar su palmarés de grandes, en el que ya figuran los cuatro y solo repite Roland Garros.

En el segundo turno de la semifinal Serena tuvo que plantar más batalla que la rusa en su partido, frente a Madison Keys, pero no era nada a lo que no esté acostumbrada. A pesar de que la número 35 comenzó rompiéndole el servicio, anotándose uno tras otro winners, y terminó salvando ocho bolas de partido en contra, no pudo vencer a Serena, sólida con su saque, de nuevo a 200 kmh/h, y un 62% de efectividad en el primero por 63% de Keys. “Estoy feliz por como fueron las cosas hoy. Creo que fui capaz de servir bien cuando lo necesitaba, eso me ayudó mucho”.

Solo 10 puntos separan a la campeona de la vencida, 78-68. Madison se anotó 27 winners, por 19 de Serena, pero 39 errores no forzados, frente a 16 de la número uno. En el inicio del primer set, Keys se colocó rápidamente 3-1 en el marcador, pero a partir de aquí Serena reaccionó y 45 minutos después se anotaba la manga en el tie break.

En el segundo parcial la balanza estuvo mucho menos equilibrada. Serena llegaba al 5-1. Madison aguantó su servicio entonces para conseguir el 5-2, salvando siete bolas de partido para la número uno. En su turno de saque Serena perdió una octava oportunidad, de nuevo salvada por la número 35, pero a la novena fue la vencida, con un ace, el decimotercero.

Tras su primer enfrentamiento con la joven promesa de la WTA, Serena le dedicó palabras a tener en cuenta: “Me impresionó su habilidad para estar en el partido. Nunca se rinde. Creo que esa es una gran cualidad. Va a ser muy buena. Llegará muy lejos. Creo que puede ser la mejor del mundo. Tiene el potencial necesario para serlo y para ganar Grand Slams. Estoy deseando verlo”.

Pero la realidad ahora es que es ella quien va a ser una de las protagonistas del partido más esperado en el cuadro femenino. Le toca la rival más dura del circuito a la que podría enfrentarse en la lucha por la leyenda. “Maria está jugando muy bien. Sigue en el torneo porque es una luchadora y porque se niega a abandonar. Es un partido nuevo. No tiene nada que perder, una vez más. Solo tiene cosas por ganar. Yo me siento igual. He ganado este torneo muchas veces. No tengo la obligación de conseguir otro título. Quiero hacerlo pero no es cuestión de vida o muerte. Creo que eso me ayuda a relajarme. Ella no tiene nada que perder, yo tampoco, será divertido”.

Serena no tiene una estrategia clara a seguir contra la número dos. Confesó que tras su cambio de mentalidad en Wimbledon ahora vive el tenis de otra forma. Ya no se preocupa por ganar siempre ni se pone metas fijas. Simplemente disfruta. Y sus resultados han mejorado. No va a cambiar de técnica ahora, sin embargo, tiene presente que se enfrentará a la segunda mejor tenista del mundo, y una de las mejores de la historia. “Va a ser importante tener un buen comienzo. Si eso no pasa, estaré lista para luchar. Creo que ella de verdad quiere este título. He visto que quiere hacerlo bien. Quiere mejorar su juego, llevarlo al siguiente nivel. Tengo que tener presente que desea mucho ganar”.

Es la décima final de Grand Slam para Maria, tercera tenista en activo en conseguir esta marca, tras las hermanas Williams. Un momento más que especial para la rusa en la lucha por su sexto título importante, y por el número uno mundial. Una nueva oportunidad para batir a Serena, tras años de rivalidad en la pista, con resultados negativos para ella. Esta vez empieza de cero. “Voy a dar todo hasta el último punto”. Nunca es tarde.

Serena, por su parte, no tiene nada que perder. Su mentalidad es la acertada y sus cualidades físicas las más envidiadas del circuito. Nació para el tenis. Está rozando su décimo noveno grande, como los enfrentamientos que acumula con Sharapova. Si lo consigue se colocaría en segundo lugar en la historia en la lista de tenistas con más Grand Slams. A tres de Steffi Graf, y con muchas ganas de seguir haciendo historia. El pasado y las apuestas están de su lado.

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