“Venus sabe cómo ganarme”

Rafael Plaza desde la ciudad de Nueva York

La eternidad va a costar algo más que un esfuerzo titánico. Serena Williams se enfrentará a su hermana Venus por el pase a las semifinales del Abierto de los Estados Unidos, donde puede convertirse en la cuarta jugadora de la historia que gana los cuatro grandes en la misma temporada tras Maureen Conolly (1953), Margaret Court (1970) y Steffi Graf (1988), empatando además con la alemana en número de trofeos de la máxima categoría (22). La número uno, que compite mientras todo el mundo da por hecho que levantará la copa, tiene un cruce peliagudo porque además de gestionar toda la presión que la rodea, y no es precisamente poca, se mide a una rival con la que lo ha compartido absolutamente todo, desde las carreras de la infancia hasta la madurez como persona dentro del circuito.

“Nunca me he sentido invencible y nunca he utilizado esa palabra para describirme”, razonó la campeona de 21 grandes tras derrotar 6-3 y 6-3 a Madison Keys en su mejor encuentro hasta ahora en Nueva York. “En cuartos, voy a jugar contra la mejor jugadora del torneo”, dijo sobre su hermana mayor. “Me ha ganado tantas veces que sabe cómo volver a hacerlo y conoce mis debilidades mejor que nadie”, aseguró. “Pero ella es tan buena que lo único que puedes hacer es tratar de ganar el punto y esperar que no dispare un saque ganador”, analizó Venus, victoriosa 6-2 y 6-1 ante Anett Kontaveit. “Las dos conocíamos el sorteo, así que estábamos preparadas para encontrarnos en caso de avanzar”, reconoció la número 23 de mundo, que derrotó a Serena por última vez en las semifinales de Montreal de 2014. “Aquí nadie está para ser una aguafiestas, a todo el mundo le gusta ver pasar la historia ante sus ojos, pero al mismo tiempo tienes que estar concentrada en ganar tu partido”, prosiguió cuando le preguntaron cómo se sentiría en caso de apartar a Serena de su objetivo, que es cerrar el Grand Slam y dar un paso más hacia el infinito. “Me encantaría ser la campeona del torneo, pero es más fácil decirlo que hacerlo”, dijo sobre su candidatura a la copa.

¿Y qué supondría para Serena ganar los cuatro grandes seguidos? ¿Es posible valorar algo tan importante en el presente? “Es una barbaridad”, acertó a decir Conchita Martínez, la capitana de los equipos de Copa Davis y Copa Federación, sobre la oportunidad que tiene Serena. “Incluso te sobrepasa un poco. ¿Cómo puede ser que juegue a este nivel manteniendo tanto tiempo la motivación?”, se preguntó la exnúmero dos del mundo. “Tuvo una temporada mala, pero cuando ha estado bien y con motivación ha sido imparable”, prosiguió. “Lo que puede conseguir es una barbaridad. Es para quitarse el sombrero y sobre todo a esta edad. Serena ha pasado por las cosas que todos los jugadores pasan durante una carrera tan larga. Por eso, es algo admirable”, cerró la excampeona de Wimbledon, que como todos disfrutará del pulso entre las dos hermanas con los ojos bien abiertos.

“Nuestra rivalidad ha sido una rivalidad increíble”, afirmó la número uno, que domina 15-11 los duelos con Venus. “Hemos hecho mucho por el deporte, pero ella quiere ganar y yo también”, prosiguió, dejando claro que el encuentro no es ninguna broma. “Realmente, no he sentido una gran presión. Todo el torneo ha sido hasta ahora muy relajado. No siento que si gano vaya a hacer o deshacer mi carrera. Así es como lo veo”.

En el Abierto de los Estados Unidos, y pese a los intentos de la número uno por rebajar la tensión, la familia en mitad del camino que recorre hacia donde muy pocas han podido llegar. Es Serena contra Venus, el escalón más emocional de un ascenso cuya cima es la gloria.

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