Mirando a 2016: Ana Ivanovic

Álvaro Rama desde la ciudad de Madrid

Parece una cuestión expuesta cada invierno antes de abordar una nueva campaña femenina: ¿qué rol jugará Ana Ivanovic en el circuito femenino? La temporada 2015 no contribuyó a resolver el misterio. Más bien, y en todo caso, sirvió para acrecentar las dudas. Tras un curso de relanzamiento profesional, llegando en 2014 a tocar el top5 y accediendo a las WTA Finals, méritos inéditos desde su época de número 1 seis años atrás, la balcánica firmó una temporada plagada de irregularidad, sin llegar a mantener una línea de juego estable durante meses. Como ocurriera tras una temporada 2008 de ascensión total, con evidentes diferencias y distintas causas pero con carácter posterior a una línea de crecimiento, la serbia terminó por plasmar un retroceso notable en el vestuario femenino.

Los síntomas de paso atrás fueron claros: de pisar más finales que en ninguna otra temporada Ana pasó a no levantar un sólo título en todo el año. De batir su marca de triunfos en un curso, cerrando el puño en 59 partidos, a registrar el nivel más bajo de victorias (30) desde la campaña 2009. Y, en consecuencia, de cerrar una temporada en el top5 a finalizar la siguiente en el puesto 16, su peor posición de toda la temporada y el registro más débil de los últimos tres años.

Con todo, la ex número 1 mundial tiene en 2016 una temporada para intentar relanzar un puesto entre la élite. Un curso para reencontrar el orden de juego y tratar de probar el potencial que le aupó a la cima del deporte en su juventud. Más de una década en el circuito como experiencia y un juego ideal para acelerar al ritmo que exige el tenis actual, con un servicio y una derecha díficiles de frenar cuando la máquina está engranada, una Ivanovic preparada y confiada puede optar a recuperar el terreno perdido. ¿Tiene capacidad para hacerlo? Desde luego, tiene ese ‘know how’, ese ‘been there, done that’, esa experiencia previa para encontrarse pocos escenarios nuevos. Algo no demasiado extendido en el circuito.

Tras una temporada donde se sucedieron hasta tres cambios de entrenador, vivificando la inestabilidad en sus equipos de trabajo, un antiguo mantra de la jugadora de Belgrado, Ana ha buscado el refugio en lo conocido. Bajo el mando de Nigel Sears, técnico que ya le acompañó durante dos años entre julio de 2011 y julio de 2013, la serbia se encuadra en un esquema familiar, con la sintonía ya probada. Tras abandonar la etapa de Dejan Petrovic y mantener durante la gira de tierra batida como interino a Mats Merkel , miembro del equipo de Adidas, Ivanovic optó por reordenar su entorno más cercano. No en vano, 18 de sus 30 victorias de 2015 llegaron tras realizar la permuta de piezas. Incluida la semifinal alcanzada en Roland Garros, su mejor resultado en Grand Slam desde su primera y única coronación major en 2008, momento en que ascendió al número 1.

Una nueva base de operaciones en Bolton, con un equipo de trabajo predominantemente británico – el asistente Andrew Bettles, de 22 años, y fisioterapeuta Howard Green- deja a Ivanovic con un escenario refrescado para liberar la cabeza y competir con la posible sensación de un proyecto nuevo. Reconociendo durante la temporada haber llevado a cabo una preparación mejorable, con sensación de improvisación durante el tramo inicial del curso, un nuevo engranaje puede contribuir al orden en su círculo más cercano.

La semifinal alcanzada durante el mes de octubre en el Premier Mandatory de Pekín, una categoría de evento por cuya copa no ha peleado desde la temporada 2008, dejó muestras de una jugadora de mentalidad recuperada. Una atleta con capacidad formidable para acelerar la pelota, mostró un nivel con la derecha, su impacto más formidable, nunca visto antes sobre pista dura en todo el curso. Atisbo del nivel que puede alcanzar si las piezas mentales están en su sitio.

¿Puede Ivanovic volver mantener una línea de trabajo estable? ¿Hay lugar para la serbia entre los grandes títulos del circuito? ¿Culminará su segunda etapa con Sears apretando la mano? Muchas preguntas sobre una antigua número 1 con mimbres para animar la temporada 2016.

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