La milésima de Nadal

Rafael Plaza desde la ciudad de Londres

Rafael Nadal aparece en sala de prensa una hora y cuarto después de completar su segundo entrenamiento en Londres con el canadiense Filip Peliwo. El número uno mundial, que debuta mañana con David Ferrer en la sesión diurna de la segunda jornada de la Copa de Maestros, se resguarda en la pista de entrenamientos principal del O2 Arena y se lanza a disparar sin ataduras. El joven sparring de 19 años asiste a un bombardeo de golpes que asombra al gentío agolpado para ver al mallorquín junto a la zona comercial del inmenso recinto. Es el entreno que sirve para pulir los golpes antes de comenzar el ascenso de la montaña. Luego, el español, aparece ante los medios bebiendo un batido color rosa y se marcha de la sala de prensa justo cuando entra Djokovic, su principal rival por el trofeo y el único que puede apartarle de acabar la temporada como número uno del mundo por tercera vez en su carrera. Español y serbio no se cruzan porque el primero sale por una puerta y el segundo entra por otra distinta. Es un reflejo de lo que sucederá en Londres: hasta las semifinales del torneo, como mínimo y en función de los resultados de la fase de grupos, no se encontrarían los dos mejores tenistas de la clasificación.

“Y he hecho lo que tenía que hacer”, explica Nadal sobre los dos entrenamientos realizados en Londres buscando el tono necesario para asaltar la corona. “Me faltó chispa contra Ferrer el otro día en París-Bercy. El jugó muy bien, pero yo estuve más lento de lo que estoy habitualmente. He intentado entrenar a una intensidad muy alta, moverme más de lo que venía haciéndolo”, sigue; “pero es un poco de activación mental también, más que física. Muchas veces pasa que a final de año cuesta un poco más activar esa velocidad de reacción que he tenido durante todo el año. En París, por ejemplo, me ha costado un poco más. Tenía la sensación de arrancar siempre una milésima de segundo tarde. Eso hacía que siempre estuviera en posiciones de desventaja con demasiada frecuencia”.

El mallorquín, un artista del ritmo, necesita ese ínfimo espacio de tiempo para llegar en situaciones cómodas a la hora de golpear. En Londres, además, precisa de ese intervalo más que nunca por las condiciones de la superficie. ”Aquí consigo tener un poco menos de control, por lo que se premia más el juego agresivo, aunque este año he jugado muy agresivo. Más agresivo de lo que he jugado esta temporada es complicado. Yo he jugado con agresividad, pero siempre con un poco de pausa, con un poco de control, y aquí es más difícil encontrarlo, se juega con mucho menos control”, analiza el mallorquín. “La bola no la estoy sintiendo mal, pero no es un tema de sentir la pelota. Se puede hacer mejor, sí, pero el hacerlo mejor no me lo dará el entrenamiento, sino el partido. Ojalá mañana pueda empezar con buenas sensaciones. Tengo claro que debo jugar un poco distinto a lo que lo hice el otro día, pero eso no me garantiza el éxito porque David está jugando muy bien”, cierra.

El balear se enfrenta a Ferrer sabiendo que él gana el 66% de los partidos bajo techo y su rival el 60%, aunque el número tres mundial ha celebrado gran parte de sus éxitos en pistas cubiertas. Nadal, sin embargo, ha escrito esta campaña las líneas más rectas que nunca en partidos disputados sobre cemento bajo la bóveda. “Desde el US Open, he conseguido jugar una final y dos semifinales en torneos complicados para mí. Lo único que hace malos estos resultados es el resto de mi año. Son resultados positivos y estos torneos siempre han sido muy complicados para mí. En semifinales de Shanghái no estaba desde 2009. En semifinales de París-Bercy tampoco estaba desde ese año porque no había conseguido jugar ninguno de los cursos siguientes. Los resultados están siendo correctos”. En Londres, Nadal contra el tiempo en busca de la eternidad.

  • lola del castillo

    Nadal ganará a Ferrer si consigue esa chispa.

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