La gran oportunidad de Ward

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

James Ward grita. Lo hace con rabia, como si se quitase una pesada losa de encima. Derrotar a Jiri Vesely en la segunda ronda no es sólo formar parte de los 32 mejores jugadores del cuadro. Vencer al checo significa sumar otros 45 puntos, aquellos que necesita para asegurarse la inclusión, por primera vez en su trayectoria deportiva, entre los cien mejores tenistas del ránking ATP. “Es difícil explicar cómo uno se siente en esos momentos. Sentí mucho alivio al ganar. Ser top-100 es algo por lo que trabajas durante toda tu carrera. Como dije el otro día tras ganar mi primer partido, probablemente me habría metido ahí, pero con el triunfo de hoy es seguro que me meteré entre los cien. Es agradable haberlo conseguido y es algo sobre lo que construir para seguir creciendo”, comentó la segunda raqueta británica, que a los 28 años vive el mejor momento de su carrera.

Nacido en Londres el 9 de febrero de 1987, Ward llegó a entrenar unos años en Valencia, en la Academia de Juan Carlos Ferrero. Allí aprendió a deslizarse por la pista y a adquirir cierto nivel en tierra batida, que le llevaría a ser de mucha utilidad para el equipo de Copa Davis de Gran Bretaña además de convertirse en el primer tenista de su país en décadas en jugar Roland Garros procedente de la fase previa. En Wimbledon, sin embargo, los resultados casi nunca han acompañado. Un sólo triunfo en cinco participaciones hasta llegar a esta edición. El cuadro, con la baja de David Ferrer antes de empezar la acción, se le abrió cuando menos lo esperaba. Luca Vanni en primera ronda y Jiri Vesely en el segundo envite. Tras superar los dos duelos iniciales en cuatro sets, Vasek Pospisil apareceen el camino, un jugador con más experiencia en grandes partidos pero que jamás alcanzó la segunda semana en un torneo del Grand Slam.

“Le conozco muy bien. De hecho es un buen amigo mío y pasamos mucho tiempo juntos. En los últimos años hemos jugado juntos en el circuito Challenger. Como nos conocemos muy bien no creo que haya demasiados secretos. Como yo lo veo, es una gran oportunidad para los dos”, analiza Ward sobre las opciones de llegar a una segunda semana en Wimbledon que hace tan sólo una semana parecía una quimera. Los periodistas presentes, sabedores de que es un gunner, le preguntaron que si ganar dos partidos consecutivos en el All England Club se asemejaba a que su equipo favorito haya ganado las dos últimas FA Cup, a lo que James respondió que “ganar la tercera ronda sería comparable a un Arsenal campeón de la Premier el año que viene. Después de eso, empecemos a pensar en jugar finales de Champions. Así que primero, a centrarse en el partido del sábado”, señaló el británico, ejemplificando perfectamente la dificultad de la hazaña que está muy cerca de conseguir.

James, que aunque está acostumbrado a una exigente atención mediática en Gran Bretaña no es precisamente un jugador que abarrote las conferencias de prensa, explica lo positivo de poder compartir tiempo, tanto fuera de la cancha como en los entrenamientos, con un jugador del nivel de Andy Murray. “Es un buen amigo, sobre todo. Conectamos muy bien y tenemos también los mismos intereses fuera del fútbol. Siempre está apoyando y viendo los partidos. Muchos de vosotros sabéis que él ve los Challengers. Siempre te manda un mensaje cuando lo haces bien y te anima cuando necesitas un poco de ayuda. Hay muchas cosas que hace que la gente no sabe. Para mí y para muchos de mis compañeros contar con el apoyo de un gran jugador como él es fantástico”, declaró un tenista en plena madurez tenística que está a un sólo partido de llegar vivo a la segunda semana de Wimbledon. James Ward está ante su gran oportunidad.

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