James Ward y la maldición 101

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

El 101 en el tenis es un número maldito. Lo sabe muy bien Ilia Bozoljac, que desde hace más de ocho años tiene clavada esa cifra en la cabeza como si de una lanza en el costado se tratase. Era 29 de enero de 2007, y el entonces serbo-montenegrino, hoy serbio, apareció en el ránking ATP como el número 101 de la clasificación con 419 puntos. A tan solo cinco de Sam Querrey, que cerraba el top-100 del circuito masculino por esa época. Bozo estuvo a un suspiro de entrar en la élite, de poder decir que estuvo entre los cien mejores. Sin embargo, a Bozoljac se le escapó. Tan solo se mantuvo una semana en esa posición y jamás pasó de ahí. En ese momento tenía 21 años, hoy está a seis meses de alcanzar la treintena de edad y ocupa la posición número 370 de la clasificación mundial. Si hay un espejo en el que James Ward no quiere mirarse es precisamente en el de Ilia. El británico, a sus 28 años, es otro tenista perteneciente al club maldito de los 101, los tenistas que están o estuvieron a un suspiro de estar entre los cien mejores tenistas del circuito sin conseguir superar esa cifra.

James Ward es el número dos de Gran Bretaña. Nació en Londres, un 9 de febrero de 1987 y durante algunos años de su adolescencia estuvo afincado en Valencia, fajándose sobre polvo de ladrillo. En ese tipo de pista consiguió además la victoria más importante de su carrera, el 31 de enero de 2014. En la arcilla de San Diego, en Copa Davis y ante EEUU, consiguió una victoria clave en el primer día de competición ante Samuel Querrey, que a la postre sería decisiva para que los británicos, liderados por Andy Murray, avanzasen hacia cuartos de final. Ese triunfo le catapultó también en el circuito ATP. Logró ganar asiduamente partidos en los torneos Challenger  y superó la fase previa en Roland Garros, demostrando que las canchas lentas le podían dar buenos réditos. De vuelta a las superficies rápidas, tan solo consiguió una victoria en cuatro torneos sobre césped, la superficie donde se formó tenísticamente. Sin embargo, todo pareció cambiar llegado el verano.

Los meses de julio y agosto fueron especialmente prolíficos para Ward. Final en Lexington, semifinales en Vancouver y segunda ronda en Cincinnati y Bogotá desde la previa venciendo a cuatro tenistas top-100. En total, en el cemento americano logró 219 puntos, ingresando en el top130. La parte final del año la pasó a caballo entre torneos ATP y eventos Challenger, con un balance de 16-7 en victorias-derrotas. Finalizó la temporada como número 107 del ránking, pero el nuevo curso empezaba una semana después que el de 2014, por lo que los puntos de los primeros torneos del año quedaron descontados el 5 de enero. Debido a este hecho, el británico salió como número 101 de la clasificación mundial, con 539 puntos, a una sola unidad del tenista francés Kenny De Schepper, que ocupaba la plaza número 100 con 540. Fue la única semana que ocupó esa posición.

Perdió en su primer partido de la previa en Doha, en su debut en el cuadro final del Abierto de Australia y en la segunda ronda del ATP 250 de Zagreb. Actualmente ocupa la posición 108. En Dubái superó la qualy, pero Feliciano López le derrota esta misma mañana en su estreno. Esta semana perderá 25 puntos, ya que defendía la segunda ronda alcanzada en 2014. 25 puntos que Ward pierde y espera que algún día regresen. Mientras tanto, el número 101 sigue rondando en su cabeza. Tan solo un punto le separó de la élite. James se va de los Emiratos Árabes cabizbajo, tras desaprovechar las ocho bolas de break que tuvo para romper el servicio de su rival. Quizá piense en que ya llegarán más oportunidades. O que le puede ocurrir algo parecido a lo de Bozoljac y jamás pasar de ese dichoso número. De momento, y ocurra lo que ocurra, una semana más Ward deberá llevar a sus espaldas la maldición 101.

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