Indignación bajo el agua

Álvaro Rama desde la ciudad de París

Tal es el retraso generado por la lluvia que los jugadores fueron forzados a competir en mitad del agua. La borrasca que forra Roland Garros alcanzó en la jornada del martes una frontera peligrosa, superando en algunos jugadores el límite de la paciencia: unos, los más, por no poder disputar sus encuentros por segundo o tercer día consecutivo; otros, los menos, por verse forzados a competir en uno de los mayores eventos del calendario en mitad de un chaparrón que no cesa. La organización, obligada a devolver el importe íntegro de las entradas si la jornada no arranca, y hasta el 50% del dinero en caso de que la actividad no alcance las dos horas, trató de adelantar una competición que ya acumula multitud de partidos atrasados tras el patrón total del lunes – la segunda vez en la historia del torneo en que ningún partido pudo ser comenzado.

Con la amenaza cada vez más evidente de no terminar el torneo en las fechas previstas, un lastre asegurado en un evento que no contará con una cubierta en el estadio al menos hasta la temporada 2020, las víctimas tuvieron cara y ojos en partidos de altos vuelos que fueron metamorfosis de sí mismos y que arrastraron a grandes favoritas por el sumidero. Dos ejemplos cristalinos: la polaca Agnieszka Radwanska (remontada 2-6 6-3 6-3 por Tsvetana Pironkova en un choque donde mandaba 2-6 0-3) y la rumana Simona Halep (derrotada por 7-6(0) 6-3 por Samantha Stosur pese a servir para ganar la primera manga en la reanudación) vieron cómo encuentros dominados se convertían en auténticas torturas bajo el agua. Ante una previsión de lluvias sin freno, claro, el enredo no deja de crecer: con la final femenina programada para el sábado, numerosas candidatas se afrontan la opción de disputar cuatro partidos en cuatro días – una asfixia nada frecuente en Grand Slam, donde los partidos casi siempre cuentan con una jornada intermedia de descanso.

“Estoy muy enfadada y sorprendida por tener que jugar bajo la lluvia” declaró repleta de ira Radwanska, que cedió 12 de los 15 juegos disputados este martes bajo el agua hasta entregar un partido que dominaba con muchísima claridad. “Ni voy a comentar las condiciones en las que hemos jugado”, le siguió Halep, una antigua finalista en París que se vio frenada en seco. “No tengo palabras para describir esto. Así es imposible jugar, y salir a competir bajo la lluvia es demasiado en mi opinión”, declaró, en consonancia con el discurso de Agnieszka. “No estamos en un torneo de 10.000 dólares, esto es un Grand Slam. ¿Cómo puedes permitir que los jugadores compitan bajo el agua? Yo no puedo hacer mi trabajo en esas condiciones”, defendió la de Cracovia, toda una número 2 mundial, al ver cómo sus reclamaciones ante la organización eran ignoradas. “He intentado hacérselo ver durante la mañana. También durante el segundo set, cuando estaba completamente empapada. Me parece increíble que permitan jugar de esta manera”, siguió. “¡A nadie le importa la opinión de los jugadores! ¡Hacen las cosas sin darte razón alguna! Sólo nos hacen salir y jugar. Quizá les asuste que el torneo avance y no se disputen partidos, no lo sé” protestó airadamente Simona, que desestimó la opción de plantarse ante la organización en caso de verse forzada a jugar por lluvia y, hastiada, no hablará con los responsables de esas decisiones. “Les da igual lo que pensemos, se preocupan de otras cosas. Estoy decepcionada y no puedo jugar de esa manera”, resaltó la de Cracovia, cuyo historial médico le hace especialmente sensible a estas circunstancias.

“Hace años me operé la muñeca”, reveló. “Para mí, jugar con esas pelotas en este tipo de pista es básicamente imposible. Las bolas se vuelven muy pesadas tras un par de golpes, la pista está resbaladiza,…  todos vuelve mucho más complicado. ¿Qué puedes hacer? Las cosas empeoran juego a juego Lo he intentado. Quizá haya jugado peor, he bajado mi nivel respecto a otros días y respecto al inicio del partido, pero esto no debería haberse permitido. No deberíamos jugar bajo esta lluvia. ¿Qué sentido tiene, si todavía nos quedan días de torneo? Hace diez años que no juego en unas condiciones como éstas, y también fue aquí. Esto no debería pasar”, cerró, poniendo punto y final a sus quejas con el mismo tono que Halep. “Me frustró tener que esperar tres días para jugar mi partido y después tener que hacerlo en mitad del agua. No me he sentido segura en pista, esto no puede suceder”.

En París, donde el frío cala hasta las entrañas del torneo, la temperatura comenzó a ascender entre los ánimos del vestuario.

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