Hingis y Paes son eternos

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

La rueda de prensa comienza y aunque sumen 31 Grand Slams entre ambos, los dos sonríen como si acabasen de ganar el título más importante de sus carreras. Son Martina Hingis y Leander Paes, flamantes campeones del Abierto de Australia en categoría dobles mixtos tras vencer en la gran final a Kristina Mladenovic y Daniel Nestor (6-4 y 6-3), defensores de la corona hasta el día de hoy. Las preguntas se suceden y los periodistas hablan de la química existente entre ambos perfiles. “Nos entendemos tan bien que es fantástico jugar con alguien como Martina porque es una jugadora muy inteligente, sabe exactamente el movimiento que voy a hacer antes de que lo haga. La confianza que tenemos el uno en el otro es lo que nos ha llevado a ganar este título sin ceder ningún set. He ganado 15 majors y hasta el día de hoy siempre había cedido algún parcial, así que esto se lo debo a la señorita que tengo aquí a mi lado”, sentenciaba un agradecido Paes.

Una final de Grand Slam, aunque los grandes focos no estuviesen sobre ella como antaño, es una gran responsabilidad. Martina camina junto a Leander por el pasillo que da acceso a la Rod Laver Arena y va dejando atrás las fotos de los antiguos campeones del evento. En una de esas fotos aparece ella, campeona del torneo individual en 1997, 1998 y 1999. “Es divertido. Hemos jugado un par de partidos en la central y cuando caminábamos por el pasillo de los campeones Leander me decía que le encantaba esa foto. Es una foto muy feliz, recordé toda la felicidad y la alegría que supuso ganar aquí en su día”, relataba una sonriente Hingis, que señaló la importancia de mantener la concentración en un partido de idas y venidas, con Mladenovic y Nestor consiguiendo recuperar roturas de desventajas en varias ocasiones durante el primer y segundo set.

El noveno título de Hingis en el Abierto de Australia llega nueve años después del último trofeo alzado por la leyenda de Kosice, también en el dobles mixtos  junto a Mahesh Bhupathi, otro tenista indio, como Paes. El primer entorchado llegó con 16 años, en 1997, y mucho ha cambiado desde entonces. La suiza ya no es una adolescente, es una veterana que solo juega cuando tiene a otro compañero al lado de la red, pero sigue manteniendo su instinto ganador intacto. “Estoy tan feliz de jugar junto a una leyenda como Martina. Representa todo lo que debe ser un atleta, no solo es una gran campeona sino que también es una persona muy humilde. Y cuando me dirijo camino de la Rod Laver Arena y veo la foto de aquella niña con esa gran sonrisa, a mi lado veo a la misma niña”, reconocía un alegre Leander con el trofeo ganado en sus manos.

El triunfo en el Abierto de Australia podría ser el principio de una gran asociación entre la leyenda suiza y el gran especialista indio. Confirmada su participación juntos en los tres Grand Slams que restan en el calendario, volverán a jugar juntos en el World Team Tennis, defendiendo los colores de los Washington Kastles. De esa competición nace la amistad y complicidad que ha permitido a esta pareja de veteranos y campeones hacerse con este título de dobles mixtos. Algún día, dentro de muchos años, las viejas crónicas contarán cómo Martina Hingis ganó sus nueve títulos en Melbourne Park. Hoy por hoy, contamos solo cómo fue el noveno, porque quién sabe si habrá un décimo. Con la suiza, que tantas veces pareció dejarlo y tantas veces volvió, nunca se sabe. Los grandes campeones siempre quieren seguir ganando. Y Martina no se cansa de hacerlo. Y de sonreír, claro.

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