A Garbiñe se le acaba el tiempo

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Es algo más que una decisión. Garbiñe Muguruza elegirá entre octubre y noviembre si compite por España (de donde es su padre) o por Venezuela (de donde lo es su madre) en Copa Federación y puede así disputar los Juegos Olímpicos de 2016. La elección no se puede demorar más si la tenista quiere llegar la cita de Río de Janeiro porque el reglamento obliga a que dispute como mínimo una serie de eliminatorias entre 2015 y 2016 (tres con España, dos con Venezuela) para poder viajar a Brasil formando parte activa de la expedición de deportistas.

Que la joven de 20 de años derrotase a Serena Williams en la segunda ronda de Roland Garros y luego avanzase con mano de hierro hacia sus segundos octavos de final consecutivos en Grand Slam aceleró el proceso de la maquinaria federativa. Luis Contreras, presidente de la federación venezolana, pidió la intervención del gobierno para convencer a la jugadora, llevando el asunto a una cuestión de estado. El Consejo Superior de Deportes de España ya movió sus cartas en el pasado, mostrando su interés respaldado por la figura de Conchita Martínez, que acompaña los movimientos de Muguruza en los grandes torneos como capitana del equipo español pendiente de la decisión. La situación, todavía sin resolver, sigue en el mismo punto muerto que hace tiempo. 

“No siento que se estén peleando”, dice Muguruza sobre los dos países que la pretenden

Garbiñe lleva 14 años viviendo en España. Como tenista creció en Barcelona, al abrigo de la Academia de Bruguera, pero sus raíces están en Caracas. La número 35 del mundo, en cualquier caso, defendió los colores de La Armada en categorías inferiores. En un europeo sub-18 llegó incluso a la final (perdieron con Italia) acompañada por Tita Torró y Lara Arruabarrena, jugadoras hoy del equipo nacional absoluto. “No siento que se estén peleando”, aseguró Muguruza sobre el pulso que por ella mantienen los dos países. “De hecho, no me hablan de nada, ni de España ni de Venezuela. Lo que me importa es que los dos países me respetan mucho, me han dado todo el tiempo necesario y me cuidan. Eso es lo que miro. Agradezco que no me presionen. Quizás, con esta victoria [la de Serena] despierten un poquito”, bromeó.

“Tengo la misma ilusión que tenía desde que entré”, avisó Conchita Martínez, la capitana de Copa Federación. “Es una jugadora importante y porque ganase a Serena no va a cambiar el interés. Desde que empecé he tenido muchas conversaciones. Tuve una conversación con el padre en Miami y le dije lo que pensaba. He tenido muchas conversaciones con Alejo [su entrenador] y Garbiñe sabe lo que pienso”, prosiguió la exnúmero dos, que desde su entrada al cargo ha estado siempre en el palco junto al equipo de la hispanovenezolana. “Para mí ha sido una tenista importante desde que la conocí, pero tampoco soy una persona que presione. Ellos saben el interés de la federación española, del Consejo Superior de Deportes y muchos aficionados españoles. A todos nos encantaría que jugase por España”, sentenció la mujer que pilota hoy un grupo lleno de savia nueva (Suárez, Torró, Soler y Arruabarrena) que en el medio plazo cuenta con resortes (Sorribes y Badosa) para soñar con volver a gobernar el Grupo Mundial como antaño.

“Garbiñe sabe lo que pienso”, aseguró la capitana española de Copa Federación

Las ventajas deportivas parecen evidentes. España le proporciona la certeza de competir acunada por un equipo aspirante a todo que ha ganado la competición en cinco ocasiones (1991, 1993, 1994, 1995 y 1998), que además en los juegos ha visto coronarse a cuatro de las suyas (Arantxa, Conchita, Ruano y Medina, con un total de seis medallas entre individuales y dobles) y está respaldado por la presencia de seis jugadoras entre las 150 mejores del mundo. Venezuela ha estado un año en el Grupo Mundial, solo tiene tres jugadoras entre las 1000 mejores y su mejor tenista es la 214 del ránking (Adriana Pérez). Los argumentos familiares, sentimentales y económicos, sin embargo, no entienden del peso que pueda tener esos condicionantes para inclinar la balanza hacia un lado u otro.

“Todas las españolas estamos deseando que Garbiñe se decida y ojalá lo haga por España”, confesó Carla Suárez, que en París forma pareja de dobles con Muguruza por tercera vez en la temporada. “Sabemos las condiciones que tiene. Es una jugadora joven y podríamos contar con ella de cara al futuro. Me gustaría muchísimo que eligiera España, pero es algo que debe decidir ella. No he querido agobiarla con este tema porque toda la gente le dice muchas cosas. No es un tema fácil de llevar jugando torneos cada semana”, examinó la canaria. “Cada vez estamos jugando más dobles, a lo mejor es algo que le ayuda a tomar esa decisión. Si decide jugar por Venezuela yo la respetaré y todos deberíamos hacerlo. Si juega por España, bienvenido sea”, admitió la número 15.

“Y no lo he pensado en ese aspecto”, respondió Garbiñe sobre la posible influencia que pueda tener en la decisión final formar pareja con Suárez. “Desde hace tiempo creo que Carla y yo podemos ser una gran pareja y para jugar estos torneos no necesitamos ser del mismo país. Así que no, no es una razón para plantearme la decisión. Las dos tenemos cosas que nos hacen buenas y lo vamos a aprovechar para jugar todos los torneos posibles”.

“Todos deberíamos respetar su decisión”, reflexionó Carla Suárez

Cada aparición pública de Muguruza queda marcada por preguntas sin respuesta que viajan de una bandera a otra con la velocidad de una parpadeo. La decisión, que posiblemente esté tomada a estas alturas, quedará al descubierto en unos meses. Entonces Garbiñe empezará a escribir su propia historia como jugadora de equipo en la competición más especial del mundo mientras pelea por los colores que haya elegido representar.

Aislamiento

Nada de teléfono. La número 35 del mundo contó después de clasificarse para los octavos de final de Roland Garros una de las protecciones que su equipo ha aplicado para protegerla. Su entrenador intenta mantenerla alejada del móvil para evitar las distracciones después de una victoria de brillantes (Serena) y la continuación necesaria que tanta ambición demuestra (Schmiedlova) en el segundo grande del curso.

“No tengo ni idea de lo que se dice en España ni en Venezuela”, confesó Garbiñe sobre el desconocimiento que tiene de la repercusión mediática provocada por sus victorias en París, apartada como está de todo lo que dicen de ella estos días. “Supongo que se habrá hablado de este torneo, pero no presto atención a ello. Al menos hasta que no acabe. He visto el periódico que sacan aquí todos los días. A veces, por Twitter suelo abrir y ver noticias, pero en general suelo mirar poco”, siguió Muguruza, que no conocía el nombre de su siguiente rival porque desde hace un año se hizo la promesa de no volver a mirar nunca un cuadro.

La respuesta que marcó la confianza y el propio techo de la hispanovenezolana fue toda una declaración de intenciones. “¿Te encuentras preparada para ganar Roland Garros?”, le dijeron. “Siempre tienes que creer que tienes la posibilidad”, respondió. “Es un paso muy grande pensar así. Entreno pensando que mi sueño es ganar un Grand Slam. En el fondo, aunque sea algo fuerte de plantear, creo que sí”.

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