Ferrer escapa de la trampa

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Es una tela de araña de la que no todos pueden escapar. Por eso, al acabar la batalla, Ferrer aprieta el puño y de su boca salen palabras que van dirigidas a su entrenador, Francisco Fogués, que aplaude satisfecho en la grada. El tenista de Jávea acaba de derrotar al siempre incómodo Gilles Simon (6-2 6-7 y 6-1 en dos horas y 32 minutos de lucha) y se cita con Rafael Nadal en cuartos de final de Masters 1000 de Montecarlo, reeditando el duelo que ambos protagonizaron en la misma ronda el pasado curso. Sin embargo, el camino hacia los ocho mejores no fue precisamente uno lleno de rosas. Si ante el dominicano Estrella Burgos la insurrección apenas se estiró hasta los primeros juegos, Simon abrió las hostilidades cuando menos lo esperaba su rival, en el segundo parcial y tras un inicio realmente descorazonador.

En el primer parcial del encuentro no hubo color. Simon, que está lejos de ser un especialista en canchas lentas, sucumbía ante el empuje de Ferrer, que con intensidad desarbolaba poco a poco la resistencia del tenista de Niza. En el segundo set, sin embargo, el francés despertó. Empezó a mostrar ese tenis incómodo del que suele hacer gala. Cambios de alturas, de efectos y haciendo gala de esa aparente pasividad por momentos para sorprender inesperadamente con la potencia de su tiro de revés cruzado. Gilles se sentía cómodo bajo el encapotado cielo de Montecarlo Country Club y David no veía huecos para domar al rebelde rival que tenía enfrente, que hasta llegó a servir para hacerse con la segunda manga, algo que finalmente lograría en un soberbio juego de desempate.

Con tablas en el marcador, cualquier otro jugador habría pecado de ansiedad, ante un perfil que lo devuelve todo y que además exhibe una velocidad inusitada adelantándose a todos los movimientos del oponente. Sin embargo, Ferrer no desesperó. Volvió a marcar la intensidad que había exhibido en los primeros compases del encuentro y no bajó el ritmo en ningún momento a pesar de los infernales intercambios que ambos jugadores se marcaban. En el tercer juego del acto definitivo, con Simon al saque, el español dio un golpe en la mesa, rompió el servicio del francés, quebrando su estrategia, y puso la directa hacia los cuartos de final. No perdería un juego más, citándose con Rafael Nadal en el que será el gran duelo de la jornada del viernes.

En el Principado, los dos mejores jugadores españoles de la última década se verán las caras por un puesto en las semifinales. Nadal, buscando su novena corona en Montecarlo e intentando recuperar su mejor nivel en arcilla a seis semanas del inicio de Roland Garros. Ferrer, con ganas de demostrar que tiene cuerda para rato y que en polvo de ladrillo, su superficie predilecta, puede ser un dolor de muelas para cualquiera, rey de la tierra batida incluido. En Mónaco, Ferrer escapó de la trampa antes de afrontar el gran reto de la semana: vencer al invencible.

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