Ferrer es un metrónomo

Rafael Plaza desde la ciudad de Melbourne

El grito de David Ferrer rebotó por Melbourne Park como una pelota de hierro bajando por unas escaleras. Tras vencer 6-4, 6-4 y 7-5 a John Isner, el alicantino se clasificó para los cuartos de final de un Grand Slam por decimoséptima ocasión en toda su carrera, una barbaridad. En la victoria, cocinada gracias a su increíble capacidad al resto y al tino en sus golpes pasantes, Ferer, que ahora se medirá a Andy Murray (6-4, 6-4 y 7-6 al australiano Tomis) dejó muestras de algo evidente: va como un tiro en Melbourne.

“Estoy bien de confianza, contengo conmigo mismo”, desveló el número ocho del mundo. “Es importante llegar a la segunda semana físicamente a tono”, añadió. “Ahora, valoro más estar en las etapas finales de los grandes. Cada año hay jugadores con más proyección. Me siento orgulloso de poder llegar a las rondas finales de los grandes torneos. Por momentos, disfruto más que antes. Cuando ganas te lo pasas bien y cuando pierdes no. Eso es así y siempre va a ser de esa forma. La cuestión es aceptarlo más o menos y no frustrarse, sino mirar el lado positivo”, dijo Ferrer, que logró reponerse de un mal arranque de temporada en Catar.

“En Doha tuvo un día malo, como podemos tener cualquiera de nosotros”, explicó Francisco Fogués, técnico del alicantino. “Veníamos de hacer una pretemporada muy buena y llegaba bien. David no se encontró con la energía y la chispa habitual, pero Marchenko hizo un gran partido y mereció ganar. Decidimos jugar algún partido más antes de venir a Melbourne para llegar con ritmo de competición y creo que fue una decisión acertada”, añadió el entrenador de número ocho. “El viaje a Auckland fue largo y al llegar allí se hizo duro, pero jugó tres buenos encuentros que le ayudaron para competir aquí mejor cada día”.

Ante Isner, que disparó 18 saques directos (muy por debajo de sus anteriores registros), Ferrer exhibió una viveza impecable, con las piernas echando chispas. Eso le permitió poner en juego un 60% de los restos de su contrario, que se quedó de piedra al ver venir la pelota una vez tras otra. ”Ha sido clave restar así”, reconoció luego el número ocho. “Me he encontrado muy bien restando. Desde el primer juego ya me he visto bien y esas sensaciones siempre son positivas. Luego, he intentado esperar mi momento. En los dos primeros sets he intentado romperle relativamente pronto. En el tercero, la clave ha sido que iba a más con el resto según pasaba el set. Cuando Isner saca bien hay que aceptarlo y esperar el momento. Creo que he intuido muy bien su saque y estoy contento por eso”, se despidió el español, que ahora tendrá una prueba de altura.

Antes de medirse a Murray, sin embargo, el resultado está a la vista: el español tendrá en su mano el pase a las semifinales del Abierto de Australia jugando los cuartos de final, donde ha llegado 17 veces. Un metrónomo.

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