El silencioso adiós de Ana Ivanovic

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

La niña que empezó a jugar al tenis viendo ganar a Seles decidió este miércoles colgar la raqueta. Ana Ivanovic se marcha del circuito a los 29 años y con un escueto vídeo de dos minutos en Facebook explicando las razones de su tempranera retirada. Los problemas físicos habían llevado a la tenista de Belgrado a caer hasta el puesto 63 del ránking WTA a finales de temporada. Ivanovic, que fue número uno en 2008, no pisaba una final en el circuito desde la primera semana del curso 2015 y su último título lo había conseguido en Tokio, en el otoño de 2014. Demasiado tiempo sin estar en el círculo ganadores para una jugadora que alcanzó el cielo del tenis femenino.

Se marcha Ivanovic de manera silenciosa. Recordaba en su vídeo de despedida los grandes momentos de su carrera: el título de Roland Garros en 2008, sus tres finales de Grand Slam y la final de Fed Cup que disputó con el equipo serbio. La tenista balcánica fue un perfil especialmente perseguido por la prensa y no solamente por la deportiva. Su relación con la moda y la belleza estuvo íntimamente relacionada con su faceta tenística desde los inicios de su trayectoria profesional. Sharapova y Kournikova habían convivido antes, con mayor o menor éxito, con la notoriedad en todos esos ámbitos, pero fue Ivanovic la que lidiando con todo ello terminó por conquistar a seguidores y aficionados con su manera de ser y su elegancia en la pista.

De nada serviría dedicar estas líneas para desmenuzar los 15 títulos WTA que ha logrado la serbia durante los 13 años y medio que ha durado su carrera. De Ivanovic lo que hay que destacar su capacidad para resurgir de sus cenizas cuando ya nadie la esperaba. Fue número con 20 años tras lograr su único Grand Slam en la arcilla de París y doce meses después se encontraba inmersa en una crisis de resultados y confianza que la sacaron de la élite. Parecía un juguete roto pero volvió a la primera línea y aunque nunca llegó a ser una top-ten estable más allá de esas dos fantásticas temporadas en su época teenager (2007 y 2008), consiguió ser un perfil perfectamente integrado entre las veinte mejores jugadoras del mundo, un dolor de cabeza para las primeras jugadoras del ránking y hasta llegó a reverdecer viejos laureles alcanzado las semifinales en Roland Garros 2015.

Ana deja la práctica profesional pero seguirá ligada a este mundo como embajadora del deporte, continuando también con su labor en Unicef. Se retira la jugadora de la sonrisa infinita y el revés de oro. Siempre fue el centro de atención, dentro y fuera de la pista y ha decidido que su despedida sea de manera muy distinta. “Hemos vivido victorias, derrotas, sonrisas y lágrimas todos juntos. Gracias por estar a mi lado independientemente de los resultados y por creer en mí durante todos estos años”. Así finalizaba Ivanovic el comunicado de su retirada. Los que creyeron en ella seguro que no se sentirán decepcionados tras una magnífica carrera y un elegante adiós.

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