El peligro de la frontera

Rafael Plaza desde la ciudad de París

“Me ha llevado al límite”. Detrás de la confesión hay un partido endiablado. Es el que Novak Djokovic debe superar para estar en la segunda semana de Roland Garros (6-3, 6-2, 6-7 y 6-4 en 3h11m al croata Cilic) y medirse con el francés Tsonga (6-4, 6-4 y 6-3 al polaco Janowicz) por una plaza en cuartos de final. Como Roger Federer (7-5, 6-7, 6-2 y 6-4 en 3h07m a Dmitry Tursunov, jugará ahora con Gulbis tras vencer 6-3, 6-2 y 7-5 a Radek Stepanek), que también sintió el peligro en la tierra de París porque la exigencia de los rivales aumenta según pasan las rondas y el vestuario se va quedando vacío. La llegada del segundo domingo de competición marca la hora de la verdad: un puñado de pasos separa a los jugadores de la copa.

“Me alegro de haber encontrado una manera de llegar hasta el final”, celebró luego el campeón de 17 grandes. “Estoy encantado”, dijo Federer, un día más acompañado en la grada por sus dos gemelas. “Y yo”, le siguió el número dos del mundo; “le di una oportunidad a Cilic de volver al partido. Además, jugar en la Lenglen [la segunda pista en importancia del torneo] es diferente a hacerlo en la central porque es más rápida y favorece a los que sacan bien y juegan agresivo como él, pero no hay excusas”, sentenció el serbio, al que por primera vez la organización decidió sacar fuera de la central, cumpliendo con la tradición para dar la oportunidad al público de ver a los mejores al menos una vez lejos de las murallas de la Philippe Chatrier.

“Creo que debería haber ganado”, dijo Robredo tras ceder ante Isner

En la frontera que divide la quincena también se quedaron dos españoles. Le pasó a Tommy Robredo, que vio cómo Isner lograba el primer break del partido después de 3h14m y le tumbaba 6-7, 6-7. 7-6 y 4-6. ”Creo que debería haber ganado yo después de ver un poco la estadística”, reconoció luego. “He tenido 0 de 13 en bolas de break. Él ha sacado como un auténtico camión todo el rato. Ver que uno de fondo es tan flojo comparado contigo, que te estén bombardeando todo el rato con los saques y no puedas hacer mucho es duro”, siguió el número 19 del mundo. “Es un partido que se ha escapado por un punto o dos. Y por uno o dos puntos he perdido un partido al mejor de cinco sets, cosa que normalmente no pasa. Isner ha aprovechado mejor sus opciones. A pensar en por otra”, sentenció antes de escuchar a su rival darle la razón. “Sí”, le apoyó el estadounidense; “él ha sido probablemente mejor jugador que yo”, reconoció el número 11, que llegó a poner saques sobre la pista a 224 kilómetros por hora, una lluvia de meteoritos.

“Y no todas las veces que juego contra Berdych le puedo ganar”, se lamentó Bautista, al que el checo descabalgó 1-6, 2-6, 7-6 y 5-7 a lomos de un tenis brillantísmo. “Es muy bueno y ha jugado increíble. Quizás, el segundo set no ha sido muy bueno, pero estoy contento con el nivel que he dado en los otros”, cerró el castellonense antes de irse a descansar para preparar ya la temporada de hierba, que comenzará en el torneo de ‘s-Hertogenbosch y cerrará en Wimbledon.

“No siempre puedo ganar a Berdych”, asumió Bautista

Mientras dos españoles se quedaban a cero, dos españolas (Carla Suárez y Garbiñe Muguruza) seguían sumando, quizás anunciando el cambio que algunos vaticinan entre las dos Armadas del tenis nacional a medio plazo. Mañana, Rafael Nadal, el ocho veces campeón del torneo, buscará ante el argentino Mayer continuar reinando en su reino. Lo volvió a recordar Nole, el hombre que persigue de cerca al mallorquín. “Es el jugador que más ha dominado en la historia de Roland Garros”, reconoció el serbio. El dominio, en cualquier caso, hay que demostrarlo sobre la tierra que engulle rivales irremediablemente según van pasando los días.

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