El mortero de Cilic

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Fuego cruzado en la pista 18 del All England Lawn Tennis Club. Una de esas canchas mágicas donde el público abarrota las gradas para ver a dos tenistas que revientan la bola antes de pedir permiso. Jeremy Chardy, que derrotó a Stakhovsky en la ronda anterior, ya sabe lo que es ganar Wimbledon tras ser campeón junior en 2005. Marin Cilic, verdugo de Tomas Berdych el pasado viernes, intenta alcanzar por primera vez en su carrera los cuartos de final con la ayuda de Goran Ivanisevic, último campeón en la catedral del tenis que no pertenecía al top5 del ranking ATP cuando alzó el trofeo.

El encuentro se inicia con el guion previsto. Bombas a un lado y a otro de la pista, intercambios de no más de tres golpes. “La primera parte del encuentro, antes de la suspensión por la lluvia, ha sido de una altísima calidad. Jeremy estaba jugando muy bien, sin darme oportunidades al saque y causándome problemas al resto”, relataba en rueda de prensa un Cilic que se llevó el primer parcial después de sobrevivir a un desempate de dieciocho puntos. Chardy, que estaba bordando el tenis hasta ese momento, bajó un poco su nivel al servicio al entregar la manga y las grandes habilidades del croata, el gigante con mejor devolución del circuito, salieron a relucir para encarrilar el duelo.

El tenista de Medjugorje parecía volar sobre el césped de Londres. Superaba la veintena de aces a mitad del segundo acto -un auténtico clínic al servicio- y acribillaba a golpes ganadores a su rival con el drive. “Mi saque se ha convertido en una gran arma desde que estoy con Goran. Consigo variar direcciones en los partidos, incluso el porcentaje es más alto y soy capaz de hacer más puntos directos”, comentaba el croata ante los medios sobre su mejoría en su primer golpe desde que está a las órdenes de Ivanisevic, uno de los grandes cañoneros del circuito en los años 90.

Con un porcentaje de primeros servicios que supera el 60% y con 11,3 saques directos por partido, Cilic se encuentra ya entre los mejores sacadores del circuito. Y con el saque funcionando, el resto de su juego también sube enteros. En la red, sin ser un virtuoso, es un jugador más que solvente que suele cerrar bien los puntos en la media pista. El revés, su mejor arma antaño, le está sirviendo en el césped de Londres para desplazar a sus rivales y sacarles de pista antes de machacarles con su derecha paralela, esa que durante tantos años le ha costado domar.

Hace un año, Marin se retiraba en la segunda ronda de Wimbledon por una lesión de rodilla, que luego no era tal y que en realidad tapaba un positivo por exceso de glucosa que la ATP estaba investigando antes de sancionarle. Ahí empezó el calvario del croata, que no se lo tomó como tal: “Lo más importante de todo aquello es lo que me fortaleció mentalmente. Cuando regresé al circuito lo hice con más motivación para trabajar y preparar cada torneo”. La victoria de hoy ante Chardy le devuelve al top20 del ranking y le sitúa como undécimo en la Carrera de Campeones. Está volviendo a hacer las cosas bien. En cuartos de final se verá las caras con Djokovic, palabras mayores, aunque bien es cierto que con Goran a su lado no va a conformarse con lo ya logrado. Cilic será más peligroso que nunca.

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