El mejor Ferrer

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

“Sé que es un gran competidor, que lucha mucho, corre y te hace jugar un golpe más”. Novak Djokovic, el propietario de esta afirmación, ya había tenido 18 oportunidades para darse cuenta de que la filosofía de David Ferrer, grabada a fuego en su ADN, parte de una misma doctrina: ‘siempre una bola más’. En los cuartos de final de Miami, el español volvió a pelear hasta el último punto, pero el número uno del mundo terminó firmando el pase a las semifinales por 7-5 y 7-5. “He tenido que luchar con todo lo que tenía esta noche porque él no me lo iba a dar”, reconoce el de Belgrado.

“Lo mínimo que puede exigirse a un jugador es que pelee cada bola”, ha replicado siempre el propio Ferrer. Es una consigna que le distingue del resto. Con el talento por descontando, trabajo, esfuerzo y brega son los tres conceptos inherentes a una de las mejores raquetas del mundo. Ante Djokovic, se le escapó el partido por detalles: “Fue duro sobre todo el primer set y el final del segundo. Tuve mis opciones al final del primer set, sobre todo, con 3-0 (0-30), 4-1 (0-30), 4-2 y bolas para 5-2. No pude aprovechar esos momentos y contra Novak Djokovic o los grandes jugadores, si no se aprovechan esto se paga caro”.

Esta vez, al otro lado de la red estaba un jugador que le ha castigado con la derrota en sus ocho últimos enfrentamientos. ¿Por qué? Ferrer toma la palabra: “Es que te resta todo, eso hace que tengas que arriesgar más de la cuenta. No he sacado especialmente mal, estoy contento sobre todo en el primer set. Quizás con 5-5 fallé de primeras… Es un jugador que resta muy bien y me restó prácticamente todo. La bola también se hace muy pesada y es mucho más difícil moverla… Y más con mi saque”.

A pesar del resultado en Crandon Park, al de Jávea le queda algo más que las palabras de reconocimiento de su rival. Aunque provengan desde la mejor raqueta del circuito en estos momentos. “He hecho cuartos de final. La gira ha estado bien y he hecho un buen tenis. Estoy contento con el torneo que he conseguido hacer. Estoy al nivel de los buenos jugadores y eso es importante, poder estar ahí y tener esa confianza para saber que estoy llevando un año bastante bueno”, analiza el español.

No se equivoca. Sus números en el primer trimestre son los mejores de su carrera a estas alturas del año, con 22 victorias en 25 partidos, o lo que es lo mismo, con un 88% de éxito y 3 títulos en su vitrina: Doha, Río de Janeiro y Acapulco. Sólo en 2012, el año que el discípulo de Francisco Fogués cataloga como el mejor de su vida con 7 trofeos y su primer Masters 1000 (París-Bercy), encadenó un inicio idéntico.

Este jueves añadió un nuevo año sobre sus hombros y ya luce 33. Lo dice su DNI, nunca sus piernas. El alicantino llega preparado y en un posición inmejorable para su tramo de temporada favorito, el teñido por la tierra batida. Que nadie dude de que estamos, de nuevo, ante el mejor David Ferrer.

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