“¡Échale huevos!”

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Garbiñe Muguruza se clasificó para las semifinales del torneo de Tokio tras ganar un partido que tenía perdido. La hispanovenelozana remontó 3-6, 7-6 y 6-3 en cuartos de final a Casey Dellacqua un pulso en el que vio a su rival sacar por la victoria (3-6 y 4-5), adelantarse en el tie-break de la segunda manga (1-3) y finalmente apagarse ante su reacción, de ideas ordenadas y corazón valiente. Ahora, Garbiñe se medirá a la danesa Wozniacki (doble 6-3 a Carla Suárez) buscando su tercera final de la temporada en su primer torneo tras el Abierto de los Estados Unidos.

El encuentro fue una prueba para Muguruza. Tras desplomarse en la primera ronda del último grande del año asfixiada en toneladas de presión, la hispanovenezolana se enfrentó a una situación hermética, de las que habitualmente no sabe salir porque además de golpes requieren una mente educada para ello. ”Te está triplicando de cabeza”, le dijo Alejo Mancisidor, su técnico, en el corazón de la segunda manga cuando perdía 3-6, 2-3 y saque de la australiana. “A este partido le puedes dar la vuelta solo con la actitud. No he visto ni un puño hoy. Solo le vas dar la vuelta si le pones actitud”, prosiguió, impulsando a la joven de 20 años a sacar las garras. “Lo que no puedes hacer es darle el partido a una tía que no ha llegado a semifinales de un torneo así. No te quejes de tonterías y échale huevos. No deambules por la pista”, siguió el entrenador de la número 26 del mundo. “¡Que te vea sacar el puño! Si te ve hacerlo, puedes ganar. Estás a tiempo”, animó antes de que Garbiñe rompiese en blanco el saque de su rival, atase el desempate y acelerase hacia el triunfo en el tercer set.

“Ha sido un partido muy difícil”, explicó Muguruza, que antes había inclinado a Jankovic (número 11) y Pavlyuchenkova (número 27) en el camino hasta los cuartos de final. “Ella estaba jugando muy bien, pero seguí pensando que en algún momento aflojaría”, prosiguió. “Así que eso es lo que he hecho, continuar jugando, corriendo un montón y esperando mi momento. Era un partido complicado tácticamente, sobre todo después de haber jugado contra Jankovic, ya que venía cansada y hoy tenía mucha presión”, subrayó. “Estoy contenta de haber sabido dar la vuelta al partido y ganar. El año pasado estaba lesionada y no pude venir, así que estar aquí en semifinales es algo muy especial. Estoy con ganas para mi próximo partido”, avisó sobre su encuentro contra la exnúmero uno del mundo, a la que ha ganado las dos veces que se han cruzado.

Final en dobles

Tras ganar a Dellacqua, Muguruza se unió a Carla Suárez, tumbando 6-4 y 6-3 a Kops-Jones y Spears en semifinales de dobles y clasificándose para la final, que disputarán mañana frente a Cara Black y Sania Mirza (6-3 y 6-2 a Jankovic y Parra).

La pareja, que en 10 torneos ya suma un título (Stanford) y tres partidos por la copa (Madrid, Stanford y Tokio), abrió una importante brecha con sus perseguidores por el objetivo impensado de amarrar una plaza para el Masters de Singapur, que reúne a las ocho mejores duplas del año a finales de temporada. Ahora mismo, en la recta final del curso, Muguruza y Suárez son séptimas, con un colchón de 500 puntos sobre el corte que cierra el grupo clasificadas.

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