Andy Murray alcanza la cima

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

El próximo lunes tendremos nuevo número uno de la ATP. Sin saltar a la pista, debido a la retirada de Milos Raonic por una lesión en uno de sus tobillos, Andy Murray certificó su pase a la final del Masters 1000 de París-Bercy, requisito indispensable para subir al trono del tenis masculino tras la derrota de Novak Djokovic en la ronda de cuartos ante Marin Cilic. El británico se convierte de esta manera a los 29 años (el número uno más veterano desde John Newcombe) en el vigesimosexto tenista en alcanzar en categoría individual la primera plaza de la clasificación mundial y el cuarto en los últimos doce años tras Roger Federer, Rafael Nadal y el anteriormente mencionado Djokovic. Precisamente el tenista de Dunblane rompe una racha de 122 semanas consecutivas del serbio en lo más alto del ránking.

No ha sido un camino fácil para Andy Murray, tras un inicio de 2016 complicado, que vio cómo perdía ante Djokovic su quinta final en el Abierto de Australia. Todo pareció virar en el Masters 1000 de Montecarlo. El británico cayó en semifinales ante Rafael Nadal pero había recuperado el tenis que le llevó a ser una referencia en arcilla el año anterior. A partir de ahí, Andy entró en una espiral ganadora que le hizo pisar finales consecutivamente en Madrid, Roma, París, Londres (Queen’s y Wimbledon), Río y Cincinnati, sumando un total de cuatro coronas, incluido su tercer Grand Slam y la segunda copa en el All England Club.

Llegó algo fatigado al Abierto de los Estados Unidos y Kei Nishikori le cerró el paso en cuartos de final pero en la gira asiática recuperó la senda del triunfo, ganando en Pekín y Shanghái antes de ponerse en disposición de arrebatarle el número uno a Djokovic tras levantar el cetro en Viena. Y en París, sucedió lo que parecía imposible: Djokovic acabó apagándose ante Cilic, un jugador al que había derrotado en sus 14 enfrentamientos previos. Murray, por su parte, hizo bien el trabajo, remontando múltiples pelotas de set ante Berdych para acceder a semifinales. Este viernes no lo sabía, pero el triunfo ante el checo significaba ser número del mundo el próximo lunes. La derrota de Raonic ha brindado a Andy, en forma de walkover, la oportunidad de ser el número dueño del tenis masculino.

Criticado injustamente por ser el integrante del Big Four con peor palmarés, Murray siempre quiso una parte del pastel, no las migajas que dejaban unos insaciables Federer, Nadal y Djokovic. Andrew Barron Murray buscó con ahínco ser el mejor y tras una eternidad como segunda mejor raqueta del mundo finalmente lo ha conseguido. En la final de París-Bercy, ante el cañonero de John Isner, Murray jugará sabiendo que haga lo que haga el lunes él ocupará el trono del ránking ATP. Andy ya ha alcanzado la cima y a partir de ahora cada vez que entre a pista lo hará para agrandar su leyenda.

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