Nadal supera una roca

Redacción desde la ciudad de Madrid

Si había un territorio idóneo para que el manacorense se reencontrara con su espíritu y se reconciliara con sus mejores golpes, era Montecarlo, el santuario en el que ha levantado ocho coronas de campeón. Caprichos del destino o no, Rafael Nadal y David Ferrer protagonizaron el mismo partido de cuartos de final que sólo un año antes habían encarado sobre la tierra batida del primer Masters 1000 del curso en la superficie más lenta. Esta vez, el balear pudo tomarse la revancha después de que el alicantino le dejase fuera el pasado curso, al imponerse por 6-4, 5-7 y 6-2.

Se conocen a la perfección y apenas se guardan ningún secreto. Casi 30 partidos cara a cara en el circuito e incontables entrenamientos entre torneos y Copa Davis impiden que haya recovecos desconocidos y armas ocultas en el planteamiento de su rival. Eso sí, hacía casi un año que Nadal y Ferrer no se encontraban frente a frente (desde Roland Garros 2014) y el signo fue el mismo que en el grande francés: la victoria para el manacorense. La misma fecha en la que Rafa había doblegado por última vez a un rival de categoría top-10 (tumbó de manera consecutiva a Ferrer, Murray y Djokovic).

Apenas tardó en hacer daño, desde el resto, la zona de la pista donde más cómodo se siente. A la primera oportunidad que se le presentó, Nadal aprovechó para tomar ventaja (2-1). La distancia se amplió hasta el 5-2, gracias a un espectacular 47% de puntos ganados en la devolución de cada saque que ponía en juego el de Jávea. A pesar de que Ferrer recortó con un nuevo break, el número 5 de la ATP acabó cerrando la primera manga por 6-4.

Más allá de que el alicantino no se encontraba con su mejor versión, al otro lado de la red Nadal crecía en el partido a base de golpes ganadores, con la derecha y con el revés. Tanto que se marchó en el marcador, gracias a dos nuevos breaks (3-0). Pero cuando parecía muerto, Ferrer sacó el principio número uno de su manual: ‘Lo mínimo que se le puede exigir a un jugador es que pelee cada bola”. Y a partir de ahí empezó a construir una reacción que certificó cuando Nadal se preparaba para cerrar el partido con 5-4, estirando el encuentro hasta la tercera manga (5-7), gracias a un parcial de cuatro juegos consecutivos.

En la tercera manga, Nadal volvió a tomar el mando del partido. Nada más regresar del banco rompió el servicio de Ferrer para consolidar, a continuación (2-0) su ventaja. Visualizó los errores del pasado, que pudo cometer ante Fabio Fognini (Río de Janeiro) o Milos Raonic (Miami), donde vio pasar el tren de la victoria para evitar que ocurriese lo mismo ante Ferrer. Pero con 5-2 y saque, esta vez no perdonó a su rival (6-2). En cuartos de final, Nadal superó una roca. Eso sí, en semifinales espera otra: Novak Djokovic.

Camino a las semifinales

Novak Djokovic [1] a Marin Cilic [8] por 6-0 y 6-3

Rafael Nadal [3] a David Ferrer [5] por 6-4, 5-7 y 6-2

Tomas Berdych [6] a Milos Raonic [4] por 5-2 y retirada

Gael Monfils [14] a Grigor Dimitrov [9] por 6-1 y 6-3

  • Eva

    Que David no estaba en su ,mejor versión…? Me llama la atención que una página como esta diga eso….Ha sido un partido fabuloso por parte de los dos y podría haber ganado cualquiera aunque se tenía la impresión de que Rafa iba siempre delante y marcando la diferencia con su nueva raqueta, que aun no domina en control, pero que en efectos y potencia….uuuuuuhhhhh….lo que les espera….Hoy Nole,después de dos partidos agobiantes….Y Nole, ha entrenado un poco antes….

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