Nadal escapa de las dudas

Rafael Plaza desde la ciudad de París

Ni el rey de la tierra se libró de los fantasmas en la pista que le ha visto coronarse como un titán histórico del suelo lento. Rafael Nadal superó 6-2, 7-5 y 6-2 a Leonardo Mayer en 2h17m con la espalda vendada para pedir cita en los octavos de final de Roland Garros (jugará ahora con el serbio Lajovic, vencedor 6-4, 7-5 y 6-3 de Jack Sock), pero se quedó en blanco durante un tramo del partido que retrató las inseguridades presentes en su cabeza de campeón y le pudo haber costado muy caro contra un rival con los colmillos más afilados que los del argentino. La victoria dejó al español en el mismo punto que antes de perder en 2009 frente al sueco Soderling: con 31 triunfos consecutivos en el segundo grande de la temporada, marca de un domino como pocos han existido. En esa ronda estarán también David Ferrer (6-2, 7-6 y 6-4 al italiano Seppi para encadenar 16 grandes seguidos sin perder antes) y Marcel Granollers, que acabó con victoria (6-7, 6-2, 7-6 y 7-5 a Martin Klizan) un encuentro suspendido por falta de luz natural en la jornada anterior.

Al principio de la tarde, Nadal exhibió el filo de sus dos golpes troncales (derecha y revés) mientras se fabricaba con las piernas las situaciones adecuadas para atacar a tumba abierta. El rival le ofreció la oportunidad de ir más allá: con el encuentro manso como un cordero recién nacido, el mallorquín calibró la salud de su puntería disparando a la diana que en el tenis son las líneas. De su raqueta nacieron tiros paralelos formidables. De su músculo físico, pasantes en carrera de revés, certeros como el tino de un francotirador. De su sentido táctico, exitosas subidas a la red, el sello de que la confianza está vestida con armadura de hierro para irse hacia delante. Después de ganar el primer set, sin embargo, llegaron las dudas y el vacío.

El número uno se quedó en blanco durante el segundo set del partido

El español pasó de un 4-2 a un 4-5 y 30-30, con su rival a dos puntos de arrebatarle la segunda manga. En la laguna de Nadal buceó Mayer, propulsado por un juego alegre y decidido que le quito más de lo que le dio (26 ganadores por 36 errores no forzados al final del encuentro). Obligado a ir al límite una vez tras otra, a morir matando, el número 65 no transformó esa opción porque su inexperiencia chocó de frente contra la leyenda de su enemigo, experto en apagar incendios.

Automáticamente se encendió la alarma y el mallorquín se agarró a su plan de toda la vida. El argentino sufrió lo que muchos otros. Esclavizado por la bola alta del número uno sobre su revés a una mano, llena de vida por el efecto del sol, Mayer se ahogó. La pelota de Nadal bajó drásticamente los niveles que le hacen un superdotado (velocidad, profundidad y revoluciones), sus piernas se apagaron, pero el instinto de supervivencia le ayudó a pasar de puntillas por el terreno empedrado que él mismo había creado. Solo la reacción final (después de perder el saque al inicio del tercer set rompió dos veces el servicio de Mayer) dejó al campeón con una sensación menos agria para el partido de cuarta ronda, donde llega sin haber cedido ni un solo set, tras un duelo atado bajo una escala de grises que acabaron siendo casi negros.

Nadal ganó un duelo bajo una escala de grises que acabaron siendo negros

A diferencia de su principal rival por el título, el campeón de 13 grandes se benefició de las bajas que durante los primeros días del torneo fueron deshaciendo los nudos del cuadro. Mientras Djokovic superó a Cilic (26 del mundo) para medirse con Tsonga (14) en octavos de final, él tumbó a Mayer (65) y buscará esa misma ronda contra Lajovic (83). La diferencia entre los dos no termina ahí. Si la lógica del ránking se cumple, el serbio tiene a Federer como potencial rival de semifinales y Nadal hace rato que dejo de ver a Wawrinka en el horizonte. Solo el tiempo demostrará si llegar al momento de la verdad sin haber superado una prueba de peso es una trampa para asaltar la Copa de los Mosqueteros. En cualquier caso, si Ferrer gana al sudafricano Anderson y el mallorquín no se detiene en el siguiente encuentro, ambos cruzarían en cuartos en uno de esos pulsos para corazones indómitos.

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