Nadal es de piedra

Rafael Plaza desde la ciudad de Sevilla

Para superar las 650 victorias en su carrera, Rafael Nadal cocina sus piernas en el infierno que le prepara Stanislas Wawrinka. El número uno del mundo, cuerpo agotado, mente amurallada, debe superar tres puntos de set en la primera manga, ganar el cuarto tie-break más largo de su vida (¡22 puntos!) y levantar un 15-40 en el inicio del segundo parcial para tumbar al suizo por 7-6 y 6-1. El mallorquín, que sigue sin perder su saque en China, cruzará ahora con el argentino Juan Martín Del Potro en las semifinales del Masters 1000 de Shanghái buscando una plaza en el partido por el título, donde estará el ganador de la otra semifinal entre Novak Djokovic y Jo-Wilfried Tsonga.

Al principio, es un duelo de gángsters. Disparar o morir. El suizo, como buen pistolero, sopla sobre las yemas de sus dedos tras cada tiro. De su raqueta salen latigazos llameantes que sorprenden a Nadal empujándole hacia atrás, obligándole a perder terreno en el cemento chino. Wawrinka, protagonista en 2013 de épicos duelos que siempre cayeron del lado contrario, olvida las 10 derrotas previas ante el español. Borra de su mente una estadística cruel: jamás arrebató un set al mallorquín de los 22 que ambos han disputado. Superado ese talud (0-10 en enfrentamientos previos y 0-22 en mangas), el suizo sale a por el partido como el lobo en busca de su presa. En juego, claro, está la Copa de Maestros. Por eso, Wawrinka, que esta temporada ha demostrado su crecimiento mirando a los ojos de todos los grandes jugadores, lucha como si en juego estuviese su vida, porque en su mano tiene la opción de clasificar por primera vez para el torneo que reúne a los ocho mejores de la temporada durante el mes de noviembre en Londres. Así, espoleado por un objetivo que amarrar, empuja a Nadal hasta el borde del precipicio. Remueve sus dudas. Le neutraliza. Le lleva al límite. Tiene una bola de set al resto (6-5 y 30-40) que falla. Tiene dos más en el desempate que tampoco aprovecha. Pierde, finalmente, jugando como nunca, compitiendo de forma excepcional. Nadal, falto de energía, se muestra férreo en los momentos clave. Cuando más lo necesita, rodeado por el fuego, siempre encuentra una salida. Su capacidad para elegir en esos momentos la mejor decisión es argéntea.

Perdida esa primera guerra, asestada la puñalada, Wawrinka se desinfla como el globo pinchado que serpentea por el aire sin destino. Un último empellón le lleva a levantar la voz en el primer juego al resto del segundo set, donde tiene tres bolas de rotura que se le escapan. Es demasiado. Tras no convertir los tres puntos de set que se procura, perder un desempate de 22 puntos y desperdiciar un 15-40 en el juego inicial de la segunda manga, su cabeza dice basta. Estalla. Encaja entonces un 0-5 mientras grita a Magnus Norman, su entrenador, que se acabó, que se quiere ir para casa. El peaje mental es demasiado alto, la derrota inevitable.

El mallorquín, que completó su mejor partido en el torneo, compitió aferrándose por momentos a sus golpes más defensivos, los que siempre funcionan cuando hay una emergencia, incapaz de domar la velocidad de la pista porque en sus piernas lleva más de 70 partidos y el desgaste comienza a ser evidente. Su cabeza, sin embargo, fue la de siempre. Una de las mejores que la historia de este deporte contempló jamás. Infinito como es su corazón, legendarias como son sus agallas, Nadal asalta la penúltima ronda del torneo con el objetivo de cazar uno de los tres Masters 1000 que no tiene en su currículo. Ante Del Potro, otra batalla estelar.

Djokovic sufre ante Monfils

El grito de rabia del número dos del mundo reveló el esfuerzo de la victoria. Ante Monfils, verdugo de Federer en los octavos de final del torneo, Djokovic tuvo que remontar el primer set para ganar por 6-7, 6-2 y 6-4. El serbio, que defiende el título, se enfrentará mañana en las semifinales del torneo con Jo-Wilfried Tsonga, que ganó por 6-2 y 6-3 al alemán Florian Mayer.

Por otra parte, Juan Martín Del Potro, rival de Rafael Nadal mañana, volvió a derrotar a Nicolas Almagro por 6-3 y 6-3. Fue la segunda victoria en apenas una semana tras el partido que ambos disputaron en Tokio.

  • lola del castillo

    Nadal está sin gasolina, jugando con las tripas.

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