Murray se exhibe ante Pouille

José Izquierdo desde la ciudad de Madrid

Andy Murray continúa con paso firme en el Masters 1000 de Shanghái y ya está en cuartos de final tras derrotar al francés Lucas Pouille por 6-1 y 6-3 en una hora y 18 minutos. El escocés, segundo cabeza de serie en el torneo chino, suma siete triunfos consecutivos en el circuito ATP- ganó la semana pasada el ATP 500 de Pekín- y vuelve a aparecer como el único jugador capaz de amenazar el dominio en el ranking mundial que ejerce en los últimos dos años el serbio Novak Djokovic.

Hablar del partido perfecto se ha convertido a lo largo de los años en un concepto quimérico pero Andy Murray demostró en la jornada del jueves en Shanghái que se puede rozar la perfección. Desde hace un tiempo el británico, campeón de tres torneos del Grand Slam, es el segundo mejor tenista del mundo, tan sólo por detrás de Novak Djokovic, el mejor jugador del último lustro, y exhibiciones como las de hoy ante un emergente Pouille demuestran que el nivel tenístico alcanzado por el de Dunblane es altísimo. No se puede decir que el francés jugase un mal encuentro. Simplemente, tuvo enfrente a un oponente que no mostró fisura alguna, y que en cuánto tuvo la oportunidad se lanzó al ataque para marcar diferencias.

Quizá Pouille salió un poco atenazado, es cierto. Y cuando se quiso dar cuenta el marcador señalaba un 5-0 a favor de Murray. Un juego de pies perfecto, llegando perfectamente posicionado a cada bola y un feeling devastador con su golpe de derecha, algo poco usual en el escocés, que consiguió con ese tiro la mayoría de puntos ganadorescuando habitualmente es su revés el elemento más punzante de su repertorio. Lo intentó el francés en todo momento pero en cada ataque que proponía obtenía una respuesta mucho mejor de la segunda raqueta del mundo.

El marcador era claro para Murray a inicios del segundo parcial (6-1 y 2-0) pero en ningún momento dio la sensación de que Pouille estuviese cuajando un mal encuentro. Simplemente era un mal día para tener enfrente a un tenista como Andy. Minimizando sus errores y martilleando a su rival con tiros paralelos, sobre todo con la derecha, el encuentro acabó con un passing increíble por esa misma zona que dejó a Pouille clavado en la red. La persecución a Novak Djokovic por el número uno aparece en el horizonte como una batalla titánica. La primera plaza a final de año parece desentrañar conceptos quiméricos, como cuando hablamos del partido perfecto. Quizá Andy, con encuentros como el de hoy, pueda acercarse a ese imposible.

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