Dimitrov y el síndrome de Estocolmo

Redacción desde la ciudad de Madrid

No siempre el talento fue suficiente para ser el mejor. “Juega como un campeón, pero no es un campeón”. O al menos no lo había sido hasta ahora. Este es uno de los rumores generalizados que corría entre los compañeros de circuito cada vez que se mencionaba el nombre de Grigor Dimitrov. Conformista y resignado. Capaz de lo mejor y de lo peor. De tutear al número uno del mundo o de tropezar en la primera ronda de un Grand Slam ante el top 100. Una situación aceptada. En Estocolmo rompió con el síndrome. Dio el primer paso que se le exigía antes de asaltar la élite, conquistar un título ATP.

Lo hizo ante David Ferrer por 2-6, 6-3 y 6-4. El de Jávea esperaba al otro lado de la red en la final. El número tres del ránking y veinte trofeos en la vitrina eran la carta de presentación del español, primer favorito para hacerse con el trofeo. En los tres enfrentamientos previos en Cincinnati (2011), Indian Wells (2012) y Bastad (2012), la balanza siempre se decantó del lado de Ferrer. El búlgaro sólo había arañado un set de siete disputados. En la última ronda del ATP 250 sueco, el guión parecía un déjà vu de los duelos anteriores. El alicantino se defendía desde el fondo, salvaba los momentos incómodos con brillo y no perdonaba a su rival a la hora de romperle el servicio (hasta en tres ocasiones). Primera manga, 6-2.

Pero todo cambió en el segundo parcial. Dimitrov elevó su porcentaje de acierto en el servicio (de un 52% de primeros puntos ganados en el primer set pasó a un 74% de media en el segundo y en el tercero). Tras dos horas de partido, el búlgaro levantó los brazos. 6-3 y 6-4. Dos mangas que le concedían su primer trofeo ATP. Grigor se disfrazó de la versión que amenazó a Nadal en los cuartos de final de Montecarlo y que desarboló a Novak Djokovic en la segunda ronda del Madrid Open.

Dimitrov, que estuvo cerca de estrenar su palmarés en enero en Brisbane (cedió en la final ante Andy Murray), se había despojado de las cadenas. Comparaciones con Roger Federer desde muy temprana edad y expectativas que le colocaban como número uno de la ATP supusieron una pesada carga que transportar. Un lastre. Demasiada presión. Con 22 años, es el jugador más joven en el top 50 que luce un entorchado en su vitrina.

Ferrer 20/20

Gladiador y luchador como el que más. “Lo menos que se le puede exigir a un jugador es que pelee cada bola”. Filosofía del guerrero. David Ferrer, una raqueta fabricada para amasar trofeos sobre arcilla, jamás había doblado la rodilla en una final en pista dura cubierta: Valencia Open (2010 y 2012) y París-Bercy (2012). En Estocolmo cambió la suerte y el de Jávea sufrió la primera derrota en la última ronda de un torneo en estas condiciones. El alicantino sale de Suecia con 20 títulos y 20 finales. Sin apenas tiempo a digerirlo, Ferrer pone rumbo a Valencia para defender el título. Su Ágora.

  • María José Romero Acuña

    Una lástima la derrota de Ferru pero me alegro por Dimitrov. Ya le tocaba al búlgaro ganar un título. Creo que ahora podrá jugar con un pelín menos de presión. Puede haber un antes y un después y ser un punto de inflexión esta final.

  • lola del castillo

    Dimitrov es la eterna promesa . desde hace años se le espera, y ahora con 22 años, y gracias a que Ferrer está de bajón, y a un nivel muy inferior al de los últimos tiempos, ganó su primer título atp. A esa edad, Nadal, el suizo, Novak , Murray y del Potro eran ya brillantes realidades. No hay recambio para los grandes de la actualidad. Cuando se retirenó inicien su declive , tendremos un circuito masculino con menos competencia y calidad . Estamos viviendo el mejor momento de la historia del tenis, con varias leyendas vivas del deporte compitiendo entre sí en lo momentos culminantes de sus carreras.
    No creo que Dimitrov, Tomic, Raonic lleguen ni a los talones a los actuales dominadores del circuito.

  • Luis

    Yo le daría una temporada mas de margen…te sorprenderás seguro.

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