Blanco y negro

Redacción desde la ciudad de Madrid

Una victoria con mayúsculas y una derrota inesperada. Eso es lo que sucedió en los octavos de final de Shanghái, donde Nicolás Almagro derrotó a Tomas Berdych por 6-7, 6-3 y 7-6, y David Ferrer cedió ante Florian Mayer por 4-6 y 3-6. Para el murciano, que plantó los pies en Tokio tras encadenar cuatro derrotas consecutivas, fue una bendición. Para el alicantino, que desde Roland Garros ha perdido 6 de los 11 partidos que ha disputado fuera de los torneos del Grand Slam, un calvario.

“Después de Wimbledon, estuve casi un mes parado y desde ahí no he vuelto a coger la forma física que quizás tenía debido un poco al cansancio”, explicó Ferrer a este portal antes debutar en Shanghái. “Los últimos tres o cuatro años han sido muy duros físicamente, porque también estaba la Copa Davis, además de haber jugado muchos partidos. Es cierto que he notado esa falta de chispa que necesito para jugar bien a tenis. Físicamente no estoy en mi mejor momento”.

Ferrer sufrió la inspiración de un tenista imprevisible. Mayer, número 50 del mundo, jugó con la iluminación de los elegidos. De su raqueta nacieron golpes imposibles. Lacerantes preguntas para las que el español no encontró respuestas. Quemadas las piernas, el número cuatro del mundo nunca fue capaz de intentar la remontada, completamente desbordado. Con la clasificación para la Copa de Maestros asegurada, Ferrer buscará en Valencia el tono físico necesario para afrontar un reto de semejante altitud.

La rabia inundó Shanghái después de la derrota del alicantino. El grito de Almagro señaló el precio de la victoria ante Berdych en un desempate terrorífico, para corazones de hierro. Enfrentados por última vez en la final de Copa Davis de 2012, donde el murciano tuvo en su mano el segundo punto de la eliminatoria ante Berdych y acabó perdiendo el título en el quinto punto ante Stepanek, Almagro curó su orgullo a zarpazos. Tras perder el primer asalto en el tie-break, asaltó el partido desde la valentía, olvidando las dudas que le han acompañado durante gran parte de la temporada. Para terminar amarrando la victoria, segunda del año ante uno de los diez mejores jugadores del planeta, disparó un elenco de reveses colosales. Además, ganó el 81% de los puntos que jugó con primer servicio y cedió sólo un break. Fue un paso al frente. En China, vencedor y vencido, las dos caras de la moneda.

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