Stringers en Australia

Xavi Segura desde la ciudad de Melbourne

El pasado 7 de enero salí de Barcelona rumbo a Melbourne. Por delante me esperaban más de veintiocho horas de viaje, entre trayectos y tiempos de espera en los aeropuertos para las conexiones aéreas. Pero, ya contaba con que sería lo más pesado de esta fantástica aventura…

Una vez llegado allí, un taxi me llevo al alojamiento, donde estamos todos los encordadores del torneo. Se trata de un apartamento increíble. En mi caso, estamos tres personas: Timo Van Driel, un gran amigo holandés y excelente encordador; Richard Parnell, uno de los mejores expertos que he tenido la oportunidad de conocer en mi vida y excelente amigo, y yo. Además, disponemos de una habitación doble para cada uno de nosotros y en el interior todo son lujos y comodidades. No es frecuente que los encordadores estemos en este tipo de apartamentos, pero Yonex (responsable del servicio de encordado en el Abierto de Australia), ha considerado conveniente que estemos cómodos y cerca de las instalaciones… ¡Y eso se agradece!

Los primeros días están resultando tranquilos. Es cierto que la mayoría de participantes aún está por llegar, aunque muchos de los que disputan la fase previa ya están por aquí entrenando. Estos días estamos entrando a trabajar sobre las 8:30 de la mañana, y acabamos sobre las 20:00 de la tarde. En cuanto a la sala de encordado es amplia y tenemos todas las comodidades para estar bien durante tantas horas. En ella disponemos de veinte máquinas y un grupo de gente para facilitar la entrega y recogida de raquetas, así como para pintar los logos y embolsar. También contamos con una pantalla grande, que nos informa de los entrenamientos diarios de los jugadores, y así, podemos organizar mejor nuestro trabajo. Calculo que la próxima semana, cuando estemos todo el equipo, podríamos llegar a ser unas treinta personas.

El público nos puede ver desde fuera de la sala, ya que una parte de ella está totalmente acristalada. Eso hace que ganemos protagonismo dentro del torneo, puesto que la gente siempre quiere ver cómo se preparan las raquetas de sus ídolos. Una de las cosas que más me ha llamado la atención de Melbourne es su clima. Es tan variable que, realmente, no sabes qué ponerte cuando te levantas por la mañana. Pero la experiencia es un grado y todos nos llevamos en la mochila, todo tipo de ropa por si acaso… Y es que podemos pasar de estar a veinte grados a veinticinco, en menos de una hora ¡para acabar a quince en tan solo un rato!

Espero adaptarme estos días tanto al clima como al horario. A lo primero me está resultando fácil, y al horario… ¡es cuestión de tiempo! La semana que viene, volveré a escribir con algo más de anécdotas e información sobre estos días vividos en el primer GS del año. #stringers

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados