¿Quién ganará el US Open femenino?

Antonio Arenas
Garbiñe Muguruza. En su corta pero fulgurante carrera tenística, Garbiñe ya ha alcanzado cimas deportivas que otras grandes estrellas tardaron lustros en escalar. Su ascensión en la Center Court de Wimbledon y su coronación en la Philippe Chatrier de Roland Garros venían precedidos por los dos octavos de final acumulados en Melbourne. Tan solo le falta a Garbiñe despegar en Nueva York y que su imagen comience a destacar sobre las pantallas de Times Square.  A la número 3 del mundo le van los grandes retos y los escenarios mayúsculos: “Mugu” se desenvuelve con un desparpajo sorprendente cuando aumentan los desafíos y por eso no debe extrañar a nadie que irrumpa de manera fulgurante sobre la pista de tenis más colosal del planeta. Y más cuando en dos semanas podría tener a tiro hasta el liderazgo en el ranking WTA.
Es difícil sumirse en augurios de calado tras la incertidumbre que genera ahora mismo el físico de Serena y las dudas planteadas sobre la capacidad de Kerber para soportar la presión. Y más si rememoramos las sorpresas protagonizadas el curso pasado por Pennetta y Vinci en Estados Unidos. El panorama es francamente incierto, pero si hay una jugadora con capacidad para comerse a mordiscos la gran manzana, esa es Garbiñe Muguruza.
Javier Méndez
Angelique Kerber. Hacía mucho tiempo que alguien no era capaz de cuestionar el reinado de Serena Williams en el circuito femenino y la alemana Angelique Keber lo ha logrado durante esta temporada. No sólo en el cara a cara, derrotando a la estadounidense en la final del primer Grand Slam del curso en el Abierto de Australia, también luciendo la regularidad necesaria para pisarle los talones tanto en el ranking como en la Race. Y es que apenas le separan 190 puntos en la lista WTA. Además del grande australiano, levantó el trofeo en Stuttgart y se colgó la plata olímpica en los Juegos de Río, además de pelear por el título en otras tres finales más en Brisbane, Wimbledon y Cincinnati. Sólo en Roland Garros no ha estado a la altura este curso, donde se despidió en primera ronda.
Kerber no sólo atesora el juego necesario para estar arriba y luchar por los títulos más importantes, también con la ambición para conseguirlo. Hace diez temporadas (desde Justine Henin, 2007) que una jugadora sin ser Serena no repite Grand Slam en un mismo año. ¿Por qué no Keber?
Marta Mateo
He dudado hasta el último momento con tres nombres: Muguruza, Serena y Kerber. Me he decantado por esta última después de comprobar que su consistencia está en parámetros de número uno.
Después de readaptarse a la vida de campeona de Grand Slam tras Australia, Kerber ha demostrado que lo suyo no fue casual con la final de Wimbledon. Junto a Garbiñe parece destinada a liderar al tenis del mañana. O cuanto menos, a ser parte de la transición en la que la nueva generación -con Muguruza y Keys como las más asentadas- domine el circuito.
Kerber y su tenis son complementos perfectos a la pista dura, donde desespera a las rivales devolviendo una tras otra todas las bolas que le lleguen. Ese approach defensivo-agresivo le ha dado grandes resultados este año y no encuentro una razón que le impida progresar hasta segunda semana siempre que su físico y sobre todo su hombro respondan.
Kerber además tiene el número uno a tiro de piedra, una motivación irresistible en un circuito que lleva viviendo una dictadura de Serena Williams en los últimos tres años.
Mi apuesta por Kerber tiene sus riesgos, pero después de la final de Wimbledon no bajó la guardia y se hizo con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos. Si sigue en la misma línea, pocas podrán plantarle cara. Y qué apetecible debe ser para cualquiera suceder en lo más alto de la clasificación a la que muchos consideran la mejor de la historia.
Rafael Plaza
Tras ganar Wimbledon, Patrick Mouratoglou dijo que la auténtica Serena había vuelto. No es el único motivo por el que creo que la estadounidense volverá a ganar en Nueva York, pero sí uno de ellos. Tras pasarse más de seis meses con una importante crisis para alguien de su entidad, la número uno ganó el tercer Grand Slam de la temporada recordando a la versión más dominadora de Serena. Ahora, en casa, la número uno tiene la oportunidad de perfecta de desempatar con Graf y seguir escribiendo su propio camino, que ya ha dejado de formar parte de la historia para convertirse en leyenda. Por encima de todo, hay algo claro que piensa todo el vestuario: si Serena está al 100%, si Serena quiere, si Serena está motivada, no hay nadie que pueda pararla.
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