займы онлайнкредит наличными

Entre camillas, series y videojuegos, una obsesión

Javier Méndez desde la ciudad de Madrid

La historia de Janko Tipsarevic es la de una aparente contradicción constante. Su corazón guarda pasión balcánica; su cabeza templanza tibetana. Pretende vivir cada minuto de su vida como si fuera el último; pero el tiempo se esfuma entre videojuegos. Racionaliza como pocos sus problemas; pero necesita pilares que le refuercen. Más allá de esa propuesta maniquea, a sus 32 años persigue una única idea como obsesión: volver a ser. Trabajar para regresar entre las diez mejores raquetas del mundo. Y de momento este lunes ya se encuentra de nuevo en el Top 100, tres temporadas después.

“He estado más de dos años entre camillas y hospitales. Ahora tengo que aprovechar el tiempo. No puedo ver la vida pasar y no hacer nada”. Es la confesión más íntima del de Belgrado a su equipo. En enero de 2014 las intensas molestias en el pie le obligaron a bajarse del Abierto de Australia. Las revisiones médicas confirmaron las sospechas, era algo más que una incómoda y duradera fascitis plantar. Se trataba de fibromatosis. A pesar de ser tumores benignos, el calvario para regresar un día a las pistas estaba servido. Y el 6 de octubre de aquel mismo año, la consecuencia lógica: salió lejos del Top 1.000 de la ATP.

Varias visitas al quirófano (incluida una lesión del tendón rotuliano) e interminables sesiones médicas, dibujaron un horizonte oscuro. ¿Sería capaz de recuperar su nivel? O mucho peor, ¿podría volver a jugar al tenis sin que el dolor le impidiese desplazarse por la pista? “Tiene mucho cuidado. Al pasar por tres operaciones como esas, cualquier dolor o síntoma, no lo deja pasar”, revela su fisioterapeuta José Félix González, que es testigo directo de la obsesión del serbio por conservar su bien más preciado. “Hasta tal punto que estando en casa con su hija mala, llegó a marcharse a un hotel para que no lo contagiase”.

“Nos volvimos locos buscando unas zapatillas de su misma marca y tuvo que jugar con otra”

Más de dos años apartado de los focos le hicieron valorar aún más la salud como tesoro. Y desde entonces mantiene una rutina inalterable. Íntima y lineal. “Apenas da importancia a lo material, lleva un tipo de vida muy normal. Cada día es exactamente igual al anterior”, continúa desgranando el preparador español. Aunque a veces no tanto… “¡Es un loco de los videojuegos! Siempre viaja con su ordenador y está tratando de convencerme para que juegue yo también, pero me resisto”, bromea González. “Lo que sí hacemos es ver series –en inglés para que podamos verlas los dos– mientras le estoy tratando. Hemos visto Narcos o Entourage (El Séquito)”.

Desde que empezaron a trabajar juntos ha visto cómo la púrpura de los Grand Slam y el Top 10 quedó difuminada, dando lugar a una carrera de resistencia, de fondo y sacrificio en búsqueda de aquel pasado mejor. Cualquier cosa para ganar. “El verano pasado viajó a China a jugar dos Challenger. El primero en Chengdu sobre pista dura, pero al llegar a Qingdao era sobre tierra batida y no tenía calzado para jugar. Nos volvimos locos buscando unas zapatillas de su misma marca y tuvo que jugar con otra. Al final ganó el torneo”, recuerda González.

El 27 de abril de 2014 fue la última vez que Tipsarevic pisó el Top 100 de la ATP. Hasta este lunes. Tras dos victorias en los Challenger de Bangkok y su paso por Quito (le esperan ahora Buenos Aires, Río de Janeiro y Sao Paulo), regresa entre los mejores (No. 94). “Voy a intentar superarme cada día, a tratar de jugar lo mejor posible, porque sé que dentro de poco no voy a poder”, revela Janko que entre camillas, series y videojuegos alimentó una única obsesión: volver al Top 10.

© TENNISTOPIC.com 2015. Todos los derechos reservados
good essay writing scholarship essay for highschool students write a lab report online homework assignment help buy resume